¿Y ahora qué pasa?

Ya terminó la angustia. Ya pasó la euforia. La selección argentina se aseguró un lugar en la cita máxima del fútbol mundial luego de una parada muy brava (y no hacemos referencia ni al rival ni a altura)  ¿Cómo seguimos de cara a lo que viene?

Hay tantas cuestiones que analizar, y sobre todo proyectar, que trataremos de ordenarnos para tratar de abordarlas ordenadamente, aunque ninguna es independiente una de la otra y cada una influye entre sí en mayor o menor medida.

La AFA

Si algo podemos destacar del manejo de Julio Grondona al frente de la AFA fue su “política” predominante con respecto a la selección Argentina que, siendo justos, se vio desdibujada en los últimos años de su mandato. No hacemos referencia a los títulos conseguidos durante su larga gestión, sino al respaldo que le daba a los proyectos. Incluso decidió bancar al técnico que fue a Corea y Japón como candidato y volvió como fracaso. Esa fue su última apuesta, a nuestro criterio acertado según su línea de coherencia. Luego de la renuncia de Bielsa, los DT desfilaron. Ninguno pudo ni siquiera cumplir un ciclo de 4 años al frente del combinado nacional. Ni hablar del proyecto de juveniles al frente de Pekerman/Tocalli reemplazado por el de personas que no estuvieron a la altura de ese trabajo.

 Que el propio Grondona fue el que descontinuó su propia política es tan cierto como que su manejo de poder era nefasto, pero el propio “Don Julio” bien podría adjudicase la frase “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores”. Y podríamos decir, sin ruborizarnos ¡Cuánta razón tenía! No desde su muerte, sino desde sus últimos años en el ejercicio de su presidencia, la AFA perdió el rumbo. Podríamos enumerar los bochornos, pero son tantos y hay tantas cosas de las que hablar que nos parece contraproducente, confiamos en que pueden individualizarlos y tomar dimensión de lo que hablamos. Es imperioso que de ahora en más la casa se ordene.

Creemos que la situación mejorará, no por virtud de los actuales conductores sino porque lo que se hizo hasta ahora es tan grotesco que es difícil de imaginar algo peor. Por lo visto hasta ahora no podemos ser tan optimistas como quisiéramos, nos conformamos con que respalden al DT que ellos mismos eligieron, su proyecto y decisiones. ¿Sería mucho pedir un mayor compromiso para con los juveniles?

Las eliminatorias

En Europa, la clasificación es una broma. Todos se clasifican. El que no se clasifica directamente lo hace en el repechaje. Hay una diferencia abismal entre muchas selecciones. Creo que, en América del Sur, las Eliminatorias son una verdadera competencia desde hace ya varios años”. Esta frase no es de ningún DT sudamericano excusándose, sino de José Mourinho.

Es cierto, las Eliminatorias sudamericanas tienen tantas particularidades que las hace únicas, cerradas y complicadas. Pero que el árbol no nos tape el bosque: clasificar a un Mundial para la selección Argentina es una obligación. Por jugadores, tenemos de lo mejor para elegir puesto por puesto si nos comparamos con las otras selecciones del continente, y por historia, solamente nos quedamos afuera del mundial de 1970. No siempre desfilamos y muchas veces tuvimos que sufrir más de la cuenta.

En estas últimas, la clasificación agónica se vive como un desahogo, jamás como una hazaña. Que este proceso nos sirva para sacar conclusiones, que la muestra de carácter en Quito no nos haga olvidar que la mayoría de estos mismos jugadores pusieron a la selección en esa situación. Es decir, que la foto no nos haga olvidar de la película (de terror).

El grupo

Una vez obtenida la clasificación los jugadores decidieron romper con la veda a los periodistas. Salvo Messi que declaró correctamente como un líder de éstos tiempos, es decir: ni carismático ni caudillista, pudimos ver que en el resto persiste un discurso muy peligroso. Desde Mascherano que sostuvo que su ciclo en la selección concluirá en Rusia (dando por descontado que será citado al mundial), pasando por Biglia pidiendo por la vuelta de Higuaín, hasta otros que declararon que este grupo se merece una revancha. Ni hablar de las declaraciones previas al silenzio stampa en donde jugadores como el Agüero y Romero declaraban que íbamos a extrañar a esta generación.

 ¿Por qué decimos que este discurso es peligroso? Porque se deja ver en él que estos jugadores que hoy integran “el grupo” se piensan más importantes que la propia selección argentina. Es absurdo que tengamos que aclarar, o que no lo sepan aún, que la selección es mucho más grande que ellos, que no puede estar por encima de la idea del último mundial de algunos o revancha de otros. Sin embargo están convencidos de que esto no es así. No estamos ni en sus mentes ni los vemos en las concentraciones, pero por las palabras elegidas y los tonos, podemos acercarnos a sus pensamientos.

Y además de peligrosas, esas palabras son soberbias, porque la selección argentina no gana un solo título desde 1993 (dejamos afuera JJ.OO.) y estos jugadores sin pergaminos, declaran como si fueran más importantes para la historia de la selección que Kempes, Fillol, Ruggeri o Maradona. Les falta la humildad de reconocerse como uno más a disposición de un DT que trabaje sin condicionamientos, ni aprietes. De ganarse el lugar no solo por hacer bien las cosas en su club (mínimo trabajar para jugar de titulares) sino por lo realizado con la camiseta de la selección.

No decimos que hay que dejar de convocar a tal jugador y probar con otro, ni que él ciclo de muchos está terminado, ni que debería comenzar el recambio ahora mismo, ni los que están ahoras son peores a los que esperan la oportunidad. Para eso está el DT. Queremos que ocupen el lugar que les corresponde: jugadores de la selección argentina, que ocupan un lugar determinado (que no es la cima) en una jerarquía ya establecida. Y con esto no decimos que los jugadores tienen que acatar las ideas sin chistar o que no puedan opinar. Los verdaderos líderes escuchan y dialogan, convencen y no imponen, ayudan a convencer a los más chicos de la idea, dan el ejemplo a seguir, no envían mensajes mafiosos en forma de cánticos o declaraciones a la prensa. ¿Qué ejemplo dan éstos jugadores?

Nos gustaría creer que no existe una camarilla, que no hay condicionamientos, pero las palabras de los propios jugadores no nos invitan a darle luz verde a esta creencia. Si realmente ocurre esto no es solo su problema, sino de la persona al mando del equipo en no hacerse cargo de esta situación y de una dirigencia que no respalda el proyecto del propio DT. Es cuando falla la estructura (y la cadena de mando) que se producen fallos como éstos.

El Mundial

Tenemos una chance en 32 de ser campeones del mundo. Por experiencias anteriores sabemos que poco importa cómo se llega a la cita mundialista (En 1986 la selección que fue a México fue despedida entre cuestionamientos y la de 2002 partió rumbo a Corea y Japón como favorita) la cuestión es llegar.

Es imperioso, entonces que Jorge Sampaoli gane el tiempo perdido sabiendo que es una lucha casi estéril. Hace sólo 4 partidos oficiales que está al frente de la selección y para colmo apurado por la urgencia de clasificar a una selección totalmente perdida. También es necesario que los jugadores se den un baño de humildad y asuman el lugar que les corresponde, que laburen para ganarse un lugar y que tiren para adelante si no les toca estar.

Además  ¿Es muy temprano para exigirle a la AFA para que vaya a Rusia con su delegación a trabajar y no a pasear o a revender entradas?

El panorama no es muy alentador teniendo en cuenta lo mencionado en los apartados anteriores. Esperamos que el DT tenga la hombría de hacer lo que él cree necesario, que la dirigencia lo respalden y los jugadores estén a la altura de la circunstancia. Es necesario llevar el mejor plantel posible (no los mejores jugadores) y que éste esté convencido al 100% de la idea de su DT (nos guste o no). No es el único requisito para salir victoriosos pero si es uno de los indispensables.

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