Le devuelve un poco de todo lo que dio

Tantas veces hemos sido críticos de la AFA que hoy nos complace celebrar junto a ella una de las buenas decisiones que ha tomado. La máxima institución del fútbol argentino se hará cargo de tratamiento de René Houseman, campeón del mundo en 1978 y padeciente de cáncer de lengua.

Cualquiera que frecuente el bajo Belgrano se lo puede cruzar en cualquier vereda del barrio, siempre con la camiseta de su amado Excursionistas puestas, aquel ídolo del “Villero” y de Huracán, con el que se consagró campeón del Metropolitano 73, no parece un tipo tocado por la gloria. Y las últimas noticias parecen reafirmarlo.

Al observarlo cualquiera puede dar cuenta que ese hombre no tuvo una vida fácil ¿Será por eso que le tenemos tanto cariño? o ¿Será simplemente por su estilo de juego con el que nos sentimos identificados?  Aquel wing derecho campeón del mundo con la selección pertenece a ese selecto grupo de jugadores cuyo cariño trasciende cualquier camiseta. Todo hincha de bien quiere al “loco”, quiere verlo bien y por eso nos pone contentos que la AFA haya decidido acompañarlo en este duro momento de su vida.

René Houseman nació el 19 de julio de 1953 en Santiago del Estero y a los dos años de edad se fue con su familia a vivir a la villa del bajo Belgrano. Hizo su debut profesional en Defensores de Belgrano, de la primera B,  y sus buenas actuaciones le valieron el pase a Huracán, donde se consagró con 20 años en el famoso equipo comandado por César Luis Menotti. También vistió las camisetas de River, Independiente (fue parte del equipo campeón de la Libertadores del 84) y Colo Colo entre otros. Se retiró jugando 26 minutos con la camiseta de Excursionistas, el  club de sus amores, que militaba en la C.

De la AFA se valora la ayuda económica, pero también el soporte emocional. Saber que no está solo en los momentos en los que más necesitás estar acompañado suma, sino pregúntenle a Pedro Monzón que contó en Arroban cómo el sentirse la compañía de Diego Maradona le salvó la vida, aunque su caso no sea parecido al de Houseman. A no confundirse, es bueno el reconocimiento popular, pero no es lo mismo ese cariño (el del grito en la calle o la palmadita al pasar) que el sentirse respaldado por tus compañeros o por una institución a la que le diste tanto.

No debería sorprendernos estos gestos, deberían ser la regla, pero ante tanto desmanejo se valora. Ojalá que esto no sea una acción aislada y la AFA logre articular un programa que ayude a aquellos futbolistas que la necesitan (sabemos que no todos la requieren). Así, sí.

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