Un Mundial menos mundial

Cómo el nuevo formato del Mundial de Clubes que promete FIFA promete euros y también la idea de un posible enfrentamiento global de clubes competitivo.

Si hay algo que le gusta a la FIFA de Gianni Infantino es alterar el status quo. En casi dos años al frente del máximo ente del fútbol mundial, el suizo empezó arreglando algo que no había que arreglar: el formato de nada más y nada menos que la Copa del Mundo, que a partir de 2026 será de ¡48! equipos. Con semejante batalla ganada, ¿por qué no meterse con otras competencias?

Así, el consejo de la FIFA reunido en India tras el Mundial Sub-17 trató dos asuntos de su agenda totalmente contradictorios para el fútbol sudamericano: 1) le dio status de campeones del mundo a los ganadores de la Copa Intercontinental, y 2) alentó la idea de ampliar el Mundial de Clubes de 8 a 24 equipos. En otras palabras: por un lado hizo a los sudamericanos campeones del Mundo por su pasado, pero se aseguró que no vuelvan a hacerlo en el futuro.

Las fuentes son bastante exiguas a la hora de brindar detalles. Se sabe poco: 24 equipos, tres grupos de 8, y vaya a saber uno como sigue. La gran novedad es que este certamen, calculado a durar unas tres semanas, se disputará cada cuatro años, a modo de reemplazo de la Copa Confederaciones para ir calentando motores un año antes de cada cita mundialista.

¿Qué tienen en común la Copa Confederaciones y el Mundial de Clubes? Ninguno funciona. A menos que los anfitriones hagan campañas que valgan la pena, ambos torneos tiene poca o escasa concurrencia a los estadios, con entradas exorbitantes. Sin ir más lejos, el Kashima Antlers fue finalista del último Mundial en Japón ante Real Madrid y el estadio nunca estuvo a toda su capacidad. Este año, 58000 personas vieron la final entre Alemania y Chile por la Copa Confederaciones en un estadio con 68000 asientos. ¿Lugares vacíos? ¿Entradas sin vender? Eso es perder dinero, algo que la FIFA no tolera.

El otro gran detalle que trascendió tras el consejo de FIFA en India es que la cantidad de equipos europeos sería de 12 clubes, a razón de los cuatro campeones de Champions League, sus respectivos subcampeones, además de los cuatro mejores coeficientes UEFA a la fecha del torneo. ¿Cuáles son los mejores cuatro hoy? Real Madrid, Atlético Madrid, Barcelona y Bayern Munich. Así, FIFA consigue algo que hasta ahora no pudo hacer: tener a los clubes europeos compitiendo entre sí en un torneo de su organización.

Hasta ahora, FIFA ha acertado en reconocer los mercados emergentes para sus competencias, pero no ha tenido un torneo (además del Mundial, claro) que le asegure partidos atractivos. Aunque a nivel nobiliario (?), el duelo entre el campeón de la Champions League y el ganador de la Libertadores suena más atractivo que el subcampeón de una Champions de hace tres años contra el cuarto mejor coeficiente UEFA, siempre va a ser más atractivo para el público global un Juventus – PSG que un Real Madrid – Atlético Nacional. Así lo demuestra la International Champions Cup, una serie de amistosos en China, Estados Unidos y Singapur que atrae un promedio de 48000 personas por juego, con un pico de 93.000 espectadores en el choque entre Manchester City y Real Madrid en Los Angeles, California.

Con un formato de disputa cada cuatro años, compitiendo contra 12 equipos de la elite del fútbol europeo, las chances de volver a ver a un club sudamericano campeón del mundo se hacen cada vez más escasas. Si bien hace años que la brecha entre ambos continentes se ha hecho más pronunciada, la Intercontinental brindaba al club sudamericano la oportunidad de la gloria en apenas 90 minutos: una pelea a tres rounds en el que capaz un golpe bien dado alcanzaba. El Mundial de Clubes democratizó el título de campeón del mundo, pero le restó atractivo, con los europeos a sus anchas y a los sudamericanos pugnando por llegar a la final.

Así las cosas, el Mundial de Clubes dejará del todo el encanto que proponía la Intercontinental: ver a los mejores de dos mundos distintos medir fuerzas en un partido a todo o nada. Si bien los rumores auguran que serán hasta cinco los equipos sudamericanos en el nuevo Mundial, ¿qué oportunidades reales hay que puedan ganar una zona de 8 equipos en la que hay 4 europeos de primer nivel? ¿Vale la pena enviar estos clubes a jugar siete partidos en los que posiblemente se queden con las manos vacías? La Intercontinental nos igualaba, el Mundial nos diferencia, el nuevo Mundial nos terminará de dejar de lado.

Al igual que la nueva FIFA, la nueva Conmebol también anda con aires de recambio para sus competencias. Ya alteró los calendarios anuales de sus dos principales competencias – favoreciendo al campeón de la Libertadores de cara al Mundial de Clubes -, mejoró los premios por avanzar en sus respectivas rondas y hasta le dio un lavado de imagen, pensando en comercializar un torneo tan fantástico como de culto a nivel mundial. Tal vez tanto esfuerzo para mejorar la Conmebol Libertadores los haga pensar que el fútbol sudamericano merece otro lugar en la mesa que debata esta nueva competencia, y trate de hacer que el nuevo Mundial se transforme en lo que quiere en definitiva Infantino: Una mini Champions en una sede al mejor postor.

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