Tipos de jugadores puteables (?)

El fútbol puede sacar lo peor de nosotros. Así es que un fin de semana cualquiera hasta a la persona más tranquila del mundo puede convertirse, ante las acciones del rival, el referí, el DT o un jugador de su propio equipo, en un ser completamente enajenado.

Nervios, efecto psicológico de masas, descargas de frustraciones,  descontento con la vida, pasión y folclore, son los argumentos bajo los que escudamos nuestro injustificable comportamiento, para no admitir que somos seres irracionales y violentos en el que por un instante volvemos a nuestro estado primitivo (Marx decía que la violencia era la partera del mundo), ese en el que el tánatos le gana al eros la batalla del ello (?).

Pero como todo individuo es preso de su entorno, en ese rectángulo de verde césped (en los mejores casos) nos exponemos a estímulos que nos despiertan de ese estado adormecido al que nos sometió la cultura en pos de poder convivir en sociedad. Ahí están ese arquero que nunca te salva, el 2 que no para a nadie, el 5 que en vez de tirar paredes con el 10, le tira un adoquín y ese 9 que no le hace un gol ni al arco iris, para regalarnos un instante de profunda irracionalidad y hacernos arder las entrañas, los pulmones y la garganta después de un iracundo “la puta que te parió”.

Repasemos aquellas figuras bien arquetípicas que cada equipo posee y cada uno de nosotros, independientemente de nuestras simpatías, podemos identificar en cada uno de ellas.

El errador serial de goles

Si los delanteros vivieran del gol este debería haberse muerto hacer rato. No hay caso, el tipo no la emboca, por burro o mala suerte, no puede empujar ni una pelota que recorre la línea de gol. Le pifia al arco (y a la pelota), en el mano a mano le pega al cuerpo del arquero, no gana una de cabeza (y cuando gana, la rechaza), su promedio de gol es una lágrima. No está pasando una mala racha, el tipo es malo de verdad…

Insultos que suele recibir: “no le hacés un gol ni al arco iris”, “pateá al arco la concha de tu madre”, “adentro de los tres palos, boludo”, “hacé un gol la puta que te parió, un gol”.

El errador serial de goles de que cumple con la regla del ex frente a tu equipo.

El club decide desprenderse del jugador anterior y vos festejás. Lo venden a un equipo de menor categoría, en donde sigue con esa racha nefasta que lo hace comer banco. Cuando ese club visita al tuyo, el DT lo manda a la cancha en el segundo tiempo y se despacha con un gol… bah, un gol no, un golazo. Y encima es tan oportunista que lo hace en el arco más cercano a la tribuna donde estás vos, para que lo veas bien, para que recuerdes que en ese área la erró mil veces pero en esta oportunidad no. Obviamente no te quedás masticando bronca y los insultos ya no tienen que ver con sus características como futbolista sino como ser humano…

Insultos que suele recibir: “muerto”, “la concha de tu madre”, “la concha de tu hermana”, “hijo de puta”. Y también el auto insulto: “la punta que me parió”, “la concha de mi hermana”.

El camarillero

Puede ser buen o mal jugador, si es este último la situación se agrava, pero el tipo le dedica más tiempo a generar conflictos que a jugar al fútbol. Líder negativo y dueño del vestuario, es el que inicia todas las camas, el que tira atrás al equipo, el que divide para reinar, que hace quilombo para que juegue su amigo independientemente del nivel futbolístico que tenga, el que no comulga con la idea del DT, etc. Un dolor de huevo para la dirigencia, el cuerpo técnico y los compañeros… pero sobre todo para el hincha. Cuando las cosas se van de mambo, todos sabemos quién es uno de los mayores responsables.

Insultos que suele recibir: “devolvé la plata la puta que te parió”, “dedicate a jugar muerto”, “mercenario”, “andá a pelear los premios bobo”, “ortiva y golpista”.

El burro

Tiene dos pies derechos y es más zurdo que Maradona. Nunca viste un jugador tan malo, cuando lo ves en la cancha te preguntás que tan mal encaraste tu vida que no estás jugando al fútbol y cobrando lo que gana ese tipo. Si es defensor, no cierra, no cabecea, no gana una pelota. Si es lateral le desbordan todo el tiempo y no pasa la mitad de la cancha. Si es volante te preguntás si será daltónico y no es capaz de reconocer los colores de las camisetas. Si es delantero remitirse a la descripción del “errador serial de goles”. Si creés en la reencarnación, rogás que no vuelva a este mundo como jugador de fútbol (y menos que vaya a parar a tu equipo).

Insultos que suele recibir: “burro”, “horrible”, “feo”, “correte, que están jugando al fútbol”, “sos más malo que mi abuela”, “sos de madera”. Y los que les recomiendo otra profesión “ponete un quiosco”, “andá a manejar un remis”, etc.

El asqueroso del equipo contrario

No es el mejor jugador de tu clásico rival, pero es el que te saca del partido psicológicamente. Temperamental, bicho, sucio, medio mala leche, maniqueo, apalabrador de referís, tiempista, se agranda siempre en estos partidos… un auténtico hijo de puta que te encantaría tener en tu equipo pero como juega en la vereda de enfrente es merecedor de todos los insultos.

Insultos que suele recibir: “sorete”, “forro”, “cornudo”, “ojalá te agarre cáncer de huevos”, “morite”.

El que está de regreso

No hablamos de aquel ídolo que vuelve al club (del cual uno le tiene contemplación por su historia), nos referimos al jugador de larga trayectoria que teóricamente viene a aportar experiencia y gastar sus últimos cartuchos al equipo pero que en la cancha se arrastra y es un absoluto desastre, llegando a dar lástima.

Insultos que suele recibir: “dejá de arrastrarte por la cancha”, “sacrifíquenlo”, “sos una carreta hijo de puta”, “pasalo a nafta” “muerto, viniste a robar”, “retirate la concha de tu madre”, “mi viejo tiene mejor estado físico que vos”, “no podés correr ni el colectivo”, “jubilate muerto”.

El frágil

Este tipo de jugador no es sólo frágil físicamente, no hacemos referencia a jugadores propensos a las lesiones (aunque puede incluirse este ítem), sino a aquel que no pone la patita cuando hay que ponerla. A ese que ante el mínimo roce se tira como si le hubiesen encajado un tiro en la pierna, que no protesta sino que llora, que le habla más al referí que a sus compañeros. Ese que nunca te va a ganar una dividida, el que jamás se va a tirar al suelo, al que pega el saltito ante cada barrida, al que larga la pelota temeroso ante la inminente embestida del rival. Generalmente son delanteros por afuera o mediocampistas y se ganan todos esos insultos ligados a la “putez” como concepto y que poco tiene que ver con la elección sexual de cada individuo.

Insultos que suele recibir: “puto”, “poné huevos”, “poné la pierna la concha de tu madre”, “qué cagón que sos”, “dale boludo”, “andá a jugar a las barbies”.

El que hace la entrada en calor

Uno podría pensar que en la platea está la gente más educada, sin embargo la educación no tiene nada que ver con el poder adquisitivo. Lo que se ganan esas personas por tener más dinero que el resto es el derecho de tener a mano a los jugadores suplentes del equipo contrario cuando hacen la entrada en calor. Mientras los tipos corren como unos boludos detrás de la línea de cal con la ilusión de jugar unos minutos y demostrarle al DT que está para titular, el plateista intentará destruir esa moral.

Insultos que suele recibir: “14 no te conoce ni tu mamá”, “fracasado” ,”sos suplente en X, muerto”, “dedicate a otra cosa pelotudo”. 

El desagradecido

Hizo las inferiores en tu club entonces te pensás que te debe gloria eterna. Lo comparás con aquel que nunca se olvidó de sus raíces, que siempre que nombre tu club dice cosas buenas de él y que en un futuro le gustaría volver. Sin embargo a él nunca le escuchaste nada parecido, solo indiferencia y hasta un dejo de resentimiento… y ese sentimiento se hace mutuo. Por eso cuando lo tenés enfrente con otra camiseta pensás que es tu deber recordarle de dónde vino.

Insultos que suele recibir: “Nosotros te matamos el hambre”, “No conocías el agua caliente”, “sin nosotros no eras nadie”, “negro de mierda”.

El morfón

Goloso de alma, de chico te apretaba el sorbete del juguito para que no tomes más de la cuenta, mirá si te la va a pasar la pelota… el busca su gol aunque su promedio en la materia sea deplorable. Tiene un balde en la cabeza, corre a lo pavote y cree que por tener buen estado físico y 8 pulmones no necesita mucho más para mantenerse en primera. Requisito para ser considerado morfón: no ser el 9, el único que tiene permitido ser egoísta.

Insultos que suele recibir: “sacate el balde de la cabeza”, “pasá la pelota forro”, “tus viejos son hermanos”, “pelotudo”.

El pesetero

Nadie debería ofenderse, al fin y al cabo son profesionales. El tema es que el tipo vendió humo cuando estaba en tu equipo pero a la primera de cambio y por un par de billetes, se cruzó a la vereda de enfrente. Para colmo no deja de hablar maravillas de tu eterno rival y mal del tuyo. La ingratitud hecha jugador de fútbol.

Insultos que suelen recibir: “mercenario”, “traidor”, “ojalá te agarre cáncer”, “hijo de puta”, “ladrón”.

Hay muchos perfiles más que se pueden añadir a este listado, pero este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene. ..

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