Tiempo de valientes

Previo al clásico de Avellaneda Diego Cocca y Ariel Holan, DT de Racing e Independiente respectivamente, tuvieron que tomar decisiones muy complejas. De esas que cuando salen mal dejan secuelas…

Todos sabemos que los clásicos no son sólo un partido más. Este que acaba de pasar por la fecha 10 de la Superliga cumplía con aquella premisa aun sabiendo que el resultado impactaría más en lo anímico que en la tabla del campeonato. Lejos de Boca (previo a esta semana, el líder le sacaba 9 puntos al rojo y 12 a la academia) parecía que los directores técnicos se la jugaban mucho más que los equipos. Los 3 puntos de la victoria no se compararían nada con el aire que le daría a Cocca o a Holan de cara al futuro.

Ambos se la jugaron. Racing llegaba al duelo frente a su clásico rival con la reciente victoria al xeneize, hasta ese momento puntero invicto, pero eliminado de la Copa Sudamericana y alternando más malas que buenas en el torneo. Independiente venía de caer 1 a 0 frente a Libertad de Paraguay por las semifinales de la Sudamericana y se juega la clasificación el próximo martes. La irregularidad y la urgencia de resultados pusieron a los directores técnicos de cara a un dilema. Cocca se la jugó borrando de entrada a la figura de equipo por bajo rendimiento, Holan hizo lo propio yendo al cilindro con un equipo repleto de juveniles. Como muy pocas veces, entonces, un Racing-Independiente queda en el medio de algo más.

Holan lo había anticipado en la semana, sabía que su decisión lo ponía en esos lugares en donde “si te sale bien sos Napoleón y sino sos un desastre”. La primera parte de su plan salió a la perfección ya que los suplentes de Independiente vencieron en condición de visitante a lo mejor que podía poner Racing en cancha. Y ese “mejor equipo” excluía a Lisando López del once titular académico, aunque terminó jugando 45 minutos. Cocca también se jugaba mucho, pero el resultado adverso lo dejó al borde de la condena. No como aquella vez cuando declaró que prefería cederle el clásico ante Independiente con tal de salir campeón y por cuestiones del destino se cumplió su designio.

Gajes de la profesión. Los que quieren conducir se enfrentan a menudo con estos problemas que tienen que sortear con sus decisiones. Lo que esta vez nos dejó el clásico de Avellaneda, más allá del resultado, fue la demostración de carácter de las personas que están al frente del equipo, equivocados o no (¿sólo es el resultado el que te pone en una vereda o en la otra?) y que no les tembló el pulso para tomar medidas impopulares, tanto para dentro del grupo en caso de Racing como para el afuera como en el caso de Independiente. Que no se preste a confusión, no hablamos de la obstinación de morir con las botas puestas sino de la valentía de no ir por el camino más fácil, aquel que por ejemplo decidió tomar Bauza al frente de la selección Argentina.

Anuncios