Frevo Diabo

Independiente y Flamengo vuelven a cruzarse en una final internacional luego de 22 años. En aquella ocasión de 1995 el Rojo se llevó su segunda Supercopa en el mismísimo Maracaná. Sin embargo en el resto de sus presentaciones el Mengao lo ha tenido de filho, sobretodo en los duelos en tierras brasileñas. Desde LRF palpitamos un nuevo duelo entre Irmãos con historia copera.

La Copa Sudamericana, el segundo trofeo más importante que organiza CONMEBOL, de 2017 se definirá entre dos equipos, uno cercano al mar y el otro al Riachuelo (?), que buscarán volver a sus viejas glorias sudacas del pasado. No hace falta entrar en detalles en la multiplicidad de trofeos ganados por Independiente con sus siete Copas Libertadores, la última en 1984, coronada con la Intercontinental. Ese equipo estuvo comandadopor el emblema rojo Bochini y acompañado por Ricardo Giusti, Jorge Burruchaga y Néstor Clausen como referentes que posteriormente saldrían campeones del mundo dos años después junto a Maradona para la Selección Argentina. Para el Mengao, su momento de coronación doble al nivel internacional llegó en 1981 gracias a los pies y la magia de Arthur Antunes Coimbra, más conocido como Zico, donde bailó a Cobreloa de Chile en el Maracaná. Da la casualidad estadística que los dos equipos viajaron a Tokio con tres años de diferencia para derrotar al mismo rival europeo, el Liverpool inglés.

Leyendas del Fla y el Rojo con la Libertadores.

Los encuentros entre sí se han dado en las diversas versiones de copas secundarias sudamericanas, de los cuales tanto el Rojo como el Rubronegro obtuvieron un título cada uno. La Supercopa Joao Havelange (su nombre oficial) ya había sido obtenido por Independiente en 1994, con un título local el mismo año. Ahora buscaba el doblete, tras llegar a la final con sólo una victoria en seis partidos: en la Doble Visera ante Atlético Nacional. Ese equipo del Zurdo López venía a los tumbos y lo salvó más de una vez las manos mágicas de Faryd Mondragón En el Apertura 1995 venía de dos 11º lugares seguidos y cayó a 13. En el torneo que reunía a los antigüos campeones de la Copa Libertadores, el Rojo logró avanzar dos veces en la definición por penales. Así fue que se eliminó a Santos y River, con el colombiano parando los tiros de Jamelli primero y el Gaby Amato, respectivamente.

Del otro lado llegaba un Flamengo imparable en su año del Centenario. Era dirigido por el otrora periodista Washington Rodrigues Apolinho SÍ un PERIOSIDA dirigiendo al equipo más popular de Brasil. Tenía el “mejor ataque del mundo” compuesto por el gran Romario, Savio y el inefable O Animal Edmundo. No le iba muy bien en el Brasileirao pero en la Supercopa ganó sus seis partidos previos. Edmundo se llevaría dos impactos en aquel certámem. El primero fue el recordado trompazo del Chino Flavio Zandoná que no contó como gol visitante (?) para Vélez, al que el equipo rubro-negro superó en forma contundente. Igual destino sufrieron Nacional de Montevideo y Cruzeiro para llegar a esa final. El segundo impacto esta vez fue do Animal en la semana de la final ante el Rojo. Un accidente automovilistico provocado por Edmundo le costó la vida a tres personas. El delantero, con serias lesiones, no pudo estar presente en esa semana copera para el Fla. Posteriormente iría a la carcel en 2011. Flavio, como Pedemonti, tenía la posta (?).

Jugada de Super campeones entre la Chancha y el Pajarito. No, no era una fábula de Esopo sino la delantera campeona de Independiente de 1995.

La primera final se disputó el 29 de noviembre en la Doble Visera. Dos héroes de aquella Copa Libertadores ’84 estaban en el Rojo: Jorge Burruchaga y Néstor Clausen. El huarpe Pablo Rotchen junto al Polaco Arzeno formaban una ferrea defensa que anularon al temido Romario. La línea de cuatro se completaba con José Tiburcio Serrizuela. Si alguna pelota se filtraba allí estaban las manos de Mondragón para evitar posibles disgustos. La velocidad y buena gambeta de Gustavito López volvió loco a Ronaldao, el defensor con nombre de delantero pero una marca de cuarta. Hay que admitir que el equipo del Zurdo caía mal al famoso paladar negro de la hinchada roja, aunque tenía su recuerdo copero como jugador. Sin embargo, para ese primer partido los jugadores del Rojo fueron a buscar el resultado desde el vamos. La Chancha Mazzoni clavó un cabezazo al minuto que dio contra el palo e ingresó a la red. Ya en el segundo tiempo, Cristian Domizzi encaró y armó  una gran pared con taco incluido de un confeso hincha de Racing como Javier Mazzoni, a la postre verdugo de Gimnasia ese año. Lo cierto es que el Pájaro definió suave y lejos del arquero para el 2-0 final. Se trató de la única victoria en el historial de Independiente ante el equipo carioca. 

 

Mientras Mauricio Macri ganaba las elecciones a presidente de Boca, SEVEL, Pompilio y Luis Conde mediante, allá por comienzos de diciembre, Independiente partía rumbo a Río de Janeiro. En el mítico Maracaná, que ya le había traído maravillosos recuerdos en la vistoria 3-2 ante el Santos de Pelé. Un equipo muy a la defensiva que aguantó los embates rubronegros hasta cuando pudo. El equipo brasileño solo pudo ganar 1-0 con gol de Kaká (el atleta de Cristo que ninguneó Souto es otro). De esta forma, el conjunto de Avellaneda llegaba a su 15° título internacional con el bicampeonato de la Supercopa y, como yapa, se transformó en el primer equipo extranjero en coronarse en aquel estadio… después de la selección uruguaya en el Mundial de 1950 claro esta. También fue la última vez que el Rojo pudo superar en mata-mata a los buitres cariocas.

¿Qué hace el Dinosaurio Bernardo en ese festejo?

La siguiente edición del torneo los encontró enfrentados en la Llave 3. Por aquel entonces, el equipo comandado por César Luis Menotti llegaría a ser protagonista del campeonato hasta que se tentó con el Sampdoria y lo dejó en banda. Antes de eso, el Rojo no pasó del empate a cero con Flamengo, con Alejandro Mancuso en el mediocampo mengao entre cinco defensores que cumplieron con la misión de trabar el partido y la participación fantasmal de Bebeto. Savio seguía sin explotar. La revancha se disputó en Brasilia y el gol mediante el cabezazo de Junior Baiano le dio el 1-0 necesario al Fla para avanzar a la siguiente ronda donde se despediría. Por aquel entonces iniciaba su segunda etapa en el Rojo de Albeiro el Palomo Usuriaga, de trágico destino final en el futuro.

Descontando por detrás al Cuchu. Saquen sus propias conclusiones.

Para 1999, el defensor del campeonato del 84, el Vikingo Enzo Trossero llevó las riendas de Independiente en sus desventuras por la Copa Mercosur. Eran los primeros partidos de Gabriel Milito, el regreso al fútbol argentino de Esteban Cambiasso, la continuidad del bicampeón Daniel Garnero como diez del equipo y los goles de José Luis Calderón. El hoy diputado Romario despuntaba el vicio de meterla adentro tanto adentro como afuera del área en el Flamengo. Un detalle, en ese equipo que a la poster sería campeón de esa edición aparecía como zaguero el inefable Luiz Alberto, el mismo desastre que vaya uno a saber cómo llegó a ponerse la camiseta de Boca en un Superclásico 11 años después. El Rojo supo atacarlo en el primer tiempo jugado en Avellaneda. Pero Junior Baiano los vacunó una vez más a los quince del complemento. La insistencia de Calderón logró salvar un empate. Su compañero de ataque era Claudio Graff por lo que Caldera tuvo que remar solo en el Rojo. De nada serviría porque a la vuelta en el Maracaná. Flamengo lo aplastó 4-0 con dos cabezazos de Leandro, el gol de Junior Baiano de costumbre a Independiente y la coronación de Romario ante un impotente Pontiroli. Para el descanso, el Rojo caía 3-0 ¿qué hizo Graff al respecto? Retirarse expulsado a los 15 minutos. Flamengo, a la postre, obtuvo su último título internacional en esa edición al vencer al Palmeiras de Felipe Scolari, el campeón ese año de la Libertadores, cerrando su corto palmarés sudamericano, que incluye una Copa Nicolás Leoz en 1996.

Ese 2001 ya pintaba para el desastre económico en los bolsillos de los argentinos. Independiente seguía deambulando con la dirección técnica de Enzo Trossero, en su segunda incursión como entrenador del Rojo tras su paso en falso en la Selección Suiza. Ariel Rocha era el arquero, el Avión Juan Carlos Ramírez continuaba como lateral izquierdo mientras Satanás Paez hacía sus primeros palotes como defensor rumbo a engrosar su historial en equipos del fondo de la tabla y el ascenso. Pablito Guiñazú era el enlace mientras que un jóven Diego Forlán era el único delantero en ese partido de ida que terminó 1-1 ante el rubro-negro, dirigido por el Lobo Zagallo y un equipo entusiasta de desconocidos. El futuro arquero de la Selección Brasileña Julio César,  descolgó todos los centros y ganó los mano a mano frente a Forlán y fue clave para el empate obtenido en la ida. El equipo del Vikingo se volvería a comer cuatro, con el futuro español Mariano Pernía como lateral. De nada sirvió el regreso de Matías Vuoso a la delantera. Un partidazo del serbio Petkovic con los dobletes de Edilson y Juan. Así se iba una nueva frustración en Independiente y con ello la campaña de Trossero que terminaría en diciembre al mismo tiempo que los ahorros de la clase media en los bancos argentinos. En ese tumultuoso último mes de 2001, Flamengo perdería por penales la final ante San Lorenzo que se desvirgaba internacionalmente de la mano del Ingeniero Manuel Pellegrini.

 

Walter León Bustos León queriendo sacudir al serbio Petkovic. El Rojo se comió otro Chocolate por 4-0. ¿El DT? Las dos veces el Vikingo Trossero, el de la foto en el ’84. 

Sería la última edición de la Mercosur para dar paso a la Copa Sudamericana en 2002, esa con la que Independiente saboreó su último éxito CONMEBOL en 2010 al superar al Goias brasileño por tiros desde el punto del penal. Ahora el Rojo buscará regresar a las viejas glorias con Ariel Holan, un fanático del equipo que supo enamorarlo su viejo cuando empezó esa mística copera allá por 1964, como entrenador. Para llegar a las puertas de su decimonoveno trofeo internacional, el Rojo dejó en el camino al Alianza Lima peruano, dio cuenta de los dragones celestes chilenos de Deportes Iquique, se sacó de encima al Atlético Tucumán del Ruso Zielinsky y a los paraguayos Nacional y Libertad. Deberá superar esa racha adversa ante Flamengo al que en ocho partidos lo venció una sola vez: en la ida de la Supercopa 1995. Su única final sudamericana perdida fue ante Boca allá por 1989.

Reinaldo, la pelota esta para el otro lado.

Pasaron 16 años para que el Mengao arribara una nueva final, que tiene al mismo defensor Juan, el de los dos goles del ultimo partido entre Flamengo e Independiente, aquel humillante 4-0 que el Rojo quiere dejar atrás. Con un ex-Rojo como Federico Mancuello entre los del Fla y Darío Conca, los cariocas han confiado en el ya probado campeón de la Copa Libertadores con el Atlético Nacional de Medellín, Reinaldo Rueda. La campaña local quedó trunca al igual que la fase inicial de la Copa Libertadores, donde su tercer lugar en el grupo lo relegó a la Sudamericana. Aplastó a Palestino 10-2 en el global como si se tratara de una misión del Mossad (?). Luego goleó en la vuelta 4-0 a Chapecoense y se llevó el duelo carioca tras empatar sobre el final 3-3 a Fluminense, siendo el 1-0 en la ida decisivo para el mengao. Luego llegó el doble triunfo ante el Junior de Barranquilla y sin su arquero titular Diego Alves, su delantero estrella, el peruano Paolo Guerrero quien dio positivo en un doping por Eliminatorias en el partido ante Argentina en La Bombonera.

Como una película de Sandrini, los drones de Holan te pueden hacer reir o llorar. Por las dudas ya puso la cara para cualquiera de las dos.

Un guiño a la historia para Independiente es que la primera final en el Libertadores de América se jugará un 6 de diciembre, cuando hace exactamente 22 años clavaba el tridente a la Supercopa en el mítico Maracaná. Después será cuestión del Rojo en ese mismo estadio una semana después, no repetir las goleadas en contra. Tiene la historia de una camiseta que supo doblegar a grandes del continente como Peñarol, Nacional, Sao Pablo, Universitario, Colo Colo y Gremio. Después de todo, su técnico les ha inculcado a sus dirigidos a respetarla.

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