Huelgan las palabras

Luego de un día en donde el pueblo se movilizó en defensa de sus derechos, y en el día en donde los que deberían ponerse la poja decidieron no hacer paro, recordamos la primera vez en que sí lo hicieron los que se ponen los botines y salen al verde césped. No, no vamos a hablar del Ruso Rodriguez en el clásico con Racing (?), sino de la primer medida de fuerza que llevaron a cabo los jugadores argentinos para reclamar por sus derechos. Pasen, lean y aprendan.

Ya sé que el paro se levantó, pero  ya lo teniamos programado así (?) desde la Comisión Interna de La Refundación decidimos que el paro se tiene que hacer igual, porque sin lucha no se consigue nada, muchachos, y eso de marchar DESPUES que la tenés adentro medio que no va, así que vamos con el post que teníamos pensado, para demostrar que las cosas no caen del cielo sino que se logran poniendo el cuerpo y parando cuando hay que parar.

Así que bueno, pongamos en funcionamiento la mente un toque y abstraigámonos del futbol de hoy, de los contratos millonarios y los guachiturros con autos tuneados como Rápido y Furioso con apenas dos partidos en Primera. Usemos el Delorean y vayamos a 1931. Uriburu estaba como presidente, de facto como marcaba la época y el futbol era un deporte que convocaba cada vez más gente. Pero había un problemita: Todavía era “amateur”, por más que se sabía que habían jugadores que cobraban por sus servicios para los clubes y que los mismos estaban percibiendo sus buenos mangos porque el deporte era cada vez más convocante.

En ese entonces los clubes estaban todos en la Asociación Amateurs Argentina de Football y se regían por un laudo de 1926 que, entre otras cosas, establecía que lo que se recaudaba tenía que repartirse en forma equitativa. O sea, Si vos llevabas 1000 y el otro 200, se repartían 600 para cada uno. Se imaginan que a los grandes eso mucho no les cabía. Había que buscar la forma de hacer “justicia”. Entonces los clubes grandes, que de acuerdo al laudo antes citado tenían el mismo voto que el resto y perdían en número con respecto al resto, decidieron separarse y armar su propia liga, a fin de profesionalizarse.

Hugo Settis, uno de los símbolos de la lucha por los derechos de los jugadores de futbol en el país

Pero ese no era el único reclamo que había, dado que así como los clubes pataleaban, los jugadores hicieron lo propio y aprovecharon la movida: Si van a hacernos profesionales, queremos cambios en las condiciones de contratación, más precisamente la desaparición de la “Cláusula Candado”. La misma estipulaba que, básicamente, los jugadores estaban atados a los clubes y, en caso que se quisieran ir a otro, tenían que estar dos años “parados” o jugando con la reserva antes de debutar en el nuevo. Y eso que estamos hablando de “amateurismo”, pero lo cierto es que se estaba en un “marronismo”, dado que los jugadores cobraban, pero en negro. Entonces, teniendo la posibilidad de cambiar de club, no lo podían hacer en forma libre.

Y no era solamente por una cuestión monetaria, también se pedía por una mejora en las condiciones de trabajo. Lugares para entrenar o incluso estadios que estaban en terribles condiciones eran moneda corriente, por eso los jugadores se sentían esclavos de sus clubes, sin poder ir a otra institución que le brinde algo mejor porque, de hacerlo, no iba a poder jugar por un par de años. Hubo un hecho que muchas veces se lo asoció también al inicio de las medidas de fuerza, la muerte de Héctor Arispe, jugador de Gimnasia y Esgrima La Plata. El verano del 31 había sido bravo, por eso se habían suspendido los partidos de Enero y Febrero por el calor, retomando el torneo en Marzo. Así fue que el primer día del mes se jugó en cancha de Sportivo Barracas el match contra su par de La Plata, el tema es que el termómetro marcaba la friolera de 36 grados a las 4 de la tarde, horario de partido. No se llegaron a jugar ni 10 minutos cuando Arispe saltó a cabecear y al caer quedó tendido en el piso. Lo llevaron de urgencia al Hospital Rawson donde intentaron reanimarlo pero sin resultados. Insolación, la misma que sufrieron otros compañeros, por suerte en menor grado que Arispe.

Así, el 18 de Mayo de 1931 los clubes crearon la Liga Argentina de Futbol, pero esto fue también a causa que casi un mes antes, el 12 de Abril, la Asociación Mutualista de Jugadores decidió ir al paro, con movilización incluída. Así lo retrataba La Vanguardia, el diario socialista de la época “El lunes los jugadores tomaron tres importantes resoluciones: declararse en huelga, no ir al Paraguay e ir en cambio a la Casa Rosada y cantarle el himno al Provisorio (por Uriburu). Nos imaginamos al General rodeado de los improvisados coristas repitiéndole a voz en cuello el consagrado ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad…! Menos mal que los muchachos sólo le pedían en realidad sus pases libres”. Por eso, previo al cambio al profesionalismo, en las primeras fechas del torneo del 31′, se empezaron a ver los primeros signos de descontento en los jugadores: Partidos donde no se llegaba a la cantidad de jugadores por resistencia de algunos a jugar, o partidos llenos de jugadores de “intermedia”.

Narran las crónicas que, por ejemplo, un Boca -Lanús tuvo que ser retrasado 45 minutos porque los clubes no tenían jugadores. O el caso de un Huracán -Sportivo Buenos Aires, donde los locales (entre los que habían jugadores como Hugo Settis, Pablo Bartolucci y Juan Scursoni, de pensamiento revolucionaro en cuanto a los derechos de los jugadores) salieron al campo de juego con jugadores de inferiores, mientras los visitantes lo hicieron con el plantel de Primera, lo que motivó que los asistentes los trataran de “carneros” y le gritaran todo tipo de improperios propios de la época (?). Llegó a tal punto la cosa que la fecha del 17 de Mayo casi no se jugó porque la mayoría de los clubes ni se presentaron, cabe señalar que al otro día estaban fundando la liga profesional.

Como dijimos más arriba, con la llegada del profesionalismo, se blanqueó en cierto sentido la relación “laboral” entre el jugador y el club, aunque lo que más le importaba a ellos era el hecho de contar con el pase en su poder y tener el derecho de decidir a qué club poder ir, lo que motivó la primera “venta”, que fue la de Carlos Peucelle de Sportivo Buenos Aires a River Plate por diez mil pesos, originando el gérmen por el cual tiempo después se los pasara a llamar “millonarios.

Se había dado un gran paso en lo que a derechos como trabajadores se refería, aunque serían necesarias otras luchas, como la del 48′, para seguir afianzando sus derechos.  Pero esa historia la dejamos para otro paro, que por como viene la mano, deberíamos tener.

 

 

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