Coming Attractions – Forever Pure (2016)

Nueva entrega de esta sección. Esta vez, nos pegamos un viaje a Tierra Santa. La de verdad, eh, no la bosta esa de cartón pintado. Pero, gracias a a la actual administración nacional, el viaje lo haremos con la agencia de viajes de Mrs Doubtfire (?).

1936.

Lindos tiempos en el mundo… hacía un año que Hitler hizo las Leyes de Nuremberg, esas por las que un grupo de gente con nariz ganchuda pasaba a ser despojada de sus propiedades y de su humanidad. El tiempo futurista de los pasos de ganso, los brazos en alto y la oposición a Venezuela al populismo al comunismo con el método mas brutal disponible, estaba de boga. De hecho, por ese entonces arrancaba la Guerra Civil Española.

Mientras tanto, en un Mandato Británico, dos pueblos disputaban su existencia y su reconocimiento. Uno, con apoyo del colonizador, fusiles, organización y tenacidad de demostrar que se podía instaurar la civilización en la barbarie asiática. El otro, desunido, boludeado y ninguneado, tendría su primera expresión organizada de descontento. Ese episodio sería conocido como la Gran Revuelta, y debería esperarse poco mas de 50 años para ver un levantamiento popular similar.

Y mientras el pueblo derrotado en su tierra veía como se preanunciaba la catástrofe que lo limpiaría una decena de años después -1948 no se entiende sin 1936-; los futuros vencedores de la guerra, al tiempo que los autoproclamados representantes de los parias de Europa; se dividían sobre el modo de llevar a cabo lo que ellos llamaban autodeterminación nacional. Los mejor armados y mas poderosos desplazaron a los mas directamente relacionados con la potencia mandataria, armaron un partido presuntamente izquierdista, sindicalizado -al que, después de algunas fusiones y en un arranque de antiimperialismo (?), se lo denominó Laborista-. De ahí salieron la Haganá, la base del futuro Tsahal -las Fuerzas de Defensa (?) del futuro Estado-, las empresas estatales, y la élite política que controlaría casi plebiscitariamente el país hasta mediados de la década de los setenta.

Pero, como se dijo, había otra facción, con otras ideas. Esa, además de manotear mas decididamente el elemento religioso -no existe en esos lares el laicismo, y mucho menos el ateísmo, aunque a veces se lo confunda con el cinismo-, eran partidarios de ser un poquito más sinceros. Léase: rajar y/o matar a la mayor cantidad de árabes/musulmanes/no judíos posible. Su jefe, un ex combatiente del lado aliado en la Primera Guerra -en la llamada Brigada Judía– y en ese entonces más afín al fascismo italiano -recordemos que el regimen de Mussolini no se sintió antisemita hasta poco antes de la República de Saló, gozando de la simpatía de algunos anticomunistas-. Esa gente fundó un grupo político en honor al Tamborcito de Tel Jai (?) -de hecho el término es un acrónimo de Brit Josef Trumpeldor– y parte de ellos formaron un club de fútbol en Jerusalén -en ésta Jerusalen, entre otras versiones-.

1979.

Rivlin haciendo macrismo.

El estado judío y democrático andá a contárselo al 20% de árabes israelíes llegaba a los 31 pirulos de vida. Y, para ese entonces, oscilaba entre la euforia de quien ganó cuatro guerras (1948, 1956, 1967 y 1973) y una etapa de inseguridades y de cambios. Cambios de humor, porque si bien la guerra de 1973 se había ganado con claridad, también lo había mostrado con cierta vulnerabilidad. Y cambios políticos, ya que dos años antes se acabó la hegemonía del laborismo, que le había roto democráticamente el orto a las otras fracciones sionistas durante 29 añitos. Todo de la mano de un ex terrorista montonero islámico mapuche ponebombas llamado Menahem Begin.

En el proceso, Israel, además de convertirse en potencia nuclear -pero claro, ellos son responsables y sólo usan fósforo blanco (?)-, en la guerra de 1967 no sólo había herido de muerte al nacionalismo árabe encarnado en Nasser -a partir de ahí, la posta de luchar contra la “entidad sionista” recaería en una reciente organización armada, y luego en las variantes de politización religiosa conocidas como organizaciones islámicas-; ni sólo había conquistado no la península del Sinaí y los llamados Altos del Golán. También se había quedado con la Cisjordania -que pasó de ser parte del reino hachemita a renombrarse oficiosamente como Judea y Samaria como nosotros que le ponemos Malvinas a las Falklands (?) – y con la otra mitad de la gloria ciudad de Jerusalén.

Por ese entonces, junto con el auge de la derecha (llamada Herut, luego Likud), que dura hasta hoy; se renovaba el movimiento de colonos. Donde antes había kibbutzim imitando al realismo soviético, hoy había fanáticos de Olé Torá en mano yendo de okupas por Judea y Samaria. Ahora, casi como villeros de lujo porque claro, ellos sí tienen el derecho de propiedad al día, según lo que dice un libro religioso y un puñado de fusiles, así que está bien (?) se pusieron de moda y aún siguen, hasta hoy.

¿Y que tendrá que ver esto con el fóbal? Ah, sí, el Beitar salió campeón con un tal Reuven Rivlin de presidente del club. Hoy, ese tal Rivlin es el Presidente del glorioso,  democrático y respetuoso de los DD.HH. Estado de Israel. Como ven, Berlusconi y el dorima de Awada no inventaron nada.

¿Y Begin? Bueno, firmó un tratado de paz con Egipto, recibió el Premio Nobel de la Paz, y para obamearla toda, le pintó invadir el Líbano para apoyar a una de las fracciones en plena guerra civil. Acá y acá tienen a Rogelio Aguas y a Alberto Cortez recordando su obra.

2008.

Resoluciones de la ONU.

Bueno, después de un interregno mínimo del laborismo, donde el llamado Proceso de Oslo, por el cual unos recibieron un reconocimiento y otros la subcontratación de una ocupación, mientras algún Primer Ministro terminaba como un personaje de Costa Gavras (?); y de otro Primer Ministro garca que la cerateó (?) toda, volvían los hinchas del Beitar al poder. Y siguen ahí, como Primer Ministro y como principal aliado político.

¿Y el club? Lo compró un empresario ruso llamado Arcadi Gaydamak, quien no sólo quería pasarla bien y hacerse uno o dos negocitos turbios extras, sino que de paso quería armarse una carrera política. Para eso, se compró un club, le dió un par de títulos y se armó un partidito propio para ver si se metía como Jefe de Gobierno porteño alcalde de Jerusalén. Y, como Israel está en la UEFA, y no daba lavar TANTA guita como para hacerlo ganar una Champions League, la amarreteó toda con una jugada política para jugarla de tolerante y limpiarse un poco la tierra.

2012 – 2013.

Luis Segura buscando un 38 a 38 con la rubia. VOT SI la rusa.

Y acá llegamos a la sucesión de hechos bochornosos eventos que relata la película: la previa de arriba sirvió un poco de reflexión y de contexto. Destaco que, como documental, me sorprendió gratamente una buena explicación política a través del fútbol, algo que se agradece en momentos donde uno se cansa de ver asociaciones malas o, en el mejor de los casos, mal ejecutadas.

Para quien no le mueva mucho el trasfondo, no la veas, puto (?); hay unas imágenes que le generarán algo de interés. O eso espero, yo les pongo la puntita y ustedes eligen si quieren ser como Diego Fernando (?).

 

Go East

 

                                                                   

AbandoNOB
Quito is yours (?)
Chapu Nocioni manda en Chechenia.
Vulgar display of Maccabi.
Facts on the ground
Canas viendo un partido gratis. En el Primer Mundo no se consigue (?).
Elocuentes

                                                               

Give peace a chance

                                                

Aquí está, éste es… vení COPROSEDE (?)

                                                                         

Avigdor HDP

                                                              

Un argentino lógico…

                                              

Escenas de orioncavenaghismo explícito

                                             

Scorpionovich o Subzerovsky. Usted decide

                                                                  

Elocuencia final

 

Nombre: Forever Pure. Football and Racism in Jerusalem.

Año: 2016

Director: Maya Zinshtein.

Duración: 83 minutos

Puntaje: 7/10 Rolas.

Links: acá, el torrent, acá online (por desgracia, sólo subtitulado en inglés)

Tá luego, muchachos.

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=itz24M70KTM

PD: dedicado a Ahed Tamini y a los ciudadanos iraníes que se quejan (atenti la respuesta de Rouhani). Porque el racismo y la religión fueron, son y serán siempre una mierda.

 

 

 

 

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