Cortito y al pie: el paso de Huracán Corrientes por Primera (1996-1997)

Tenemos el regreso de esta sección que apasiona a grandes y chicos, donde hoy traemos mucho de ese fútbol noventoso que le gusta a la gente.

Para situarnos un poco, el 28 de mayo de 1918 fue fundado el Foot-ball Club Huracán (en homenaje a futuros Angeles de Cappa), por jóvenes que se separaron de los ya existentes Libertad y Sportivo Corrientes. En 1932 argentinizaron el nombre de la institución a Club Atlético y cambiaron sus colores, pasando a utilizar una camiseta roja y azul, tras pasar por una blanca con vivos rojos y otra celeste.

Después de varias décadas en el inframundo del fútbol de la provincia de Corrientes (que debe ser lo mismo que en otros lados del mundo pero con sapucays y tereré), tuvo su primer acercamiento al fútbol grande a fines de la década del 60, cuando participó del Torneo Regional de 1968, donde los representantes de las Ligas del Interior del país pugnaban por clasificar al Nacional. El torneo contaba con cuatro zonas y el ganador de cada una iría al Campeonato, mientras que el segundo haría lo propio en el Promocional.

El equipo azulgrana cayó en el Grupo B, junto a 1º de Mayo de Formosa, Belgrano de Córdoba, Guaraní Antonio Franco, Sarmiento de Resistencia y Sportivo Urquiza de Paraná. Vale destacar que en ese entonces, formaba parte del equipo correntino Francisco Sá, que años después tendría una mediocre (?) carrera deportiva, en la que ganó cuatro torneos locales (uno con Independiente y tres con Boca), seis Libertadores, dos Interamericanas y dos Intercontinentales. En los mano a mano, Huracán dejó en el camino a los formoseños, tras ganarle en su cancha 3-0 y empatar 1-1 en la vuelta. La segunda ronda los emparejó con los chaqueños, venciendo 1-0 como locales y empatando sin goles en la vuelta. En esta serie fue cuando River puso los ojos sobre Pancho Sá, según lo que cuenta Francisco Fernández, su compañero de zaga:

“me tocó jugar un Regional contra Sarmiento, en partidos de ida y vuelta. Ganamos, 1 a 0, en Lipton y fuimos al Chaco a disputar la revancha. Eduardo Maglioni marró un penal sobre la hora y clasificamos nosotros. A los 15 minutos se fueron expulsados Nelson Martínez de Sarmiento y Pancho Sá. Finalizado el encuentro se acercó un hombre de saco y corbata y me preguntó en los vestuarios cómo me llamaba. ‘Fernández’ le dije, y se dio media vuelta. Antes de irse, le pregunté quién era. ‘Soy directivo de River y vine para llevar a Sá. Pensé que era usted, pero el informe que llevo es que me gustó más su rendimiento que lo que hizo Sá esta tarde. Me confundí, pensé que Sá era usted’, me contestó”.

En la final les tocaría Belgrano, que se llevó el pasaje al Nacional sin complicaciones, después de ganar 2-0 en Corrientes con dos goles de Juan Carlos Mamelli y 1-0 en Córdoba, con gol de Froilán Altamirano. De esta manera, Huracán fue a parar al Torneo Promocional de ese año, una de las pocas ediciones disputadas. Un campeonato que no ofrecía ningún tipo de premio para el vencedor, que nucleaba a los clasificados en puestos séptimo y octavo de cada zonas del Metropolitano, junto a los cuatro equipos del interior del país que perdieron las finales del Torneo Regional.

Del torneo participaron Argentinos Juniors, Banfield, Chacarita y Newell’s, por el lado del Metropolitano, mientras que Central Córdoba de Santiago del Estero, San Lorenzo de Mar del Plata y San Martín de San Juan fueron los otros derrotados en el Regional. Se jugó en formato todos contra todos y Huracán terminó anteúltimo, con cinco puntos, superando por uno a los marplatenses, lejos de los 23 que sacó Banfield para coronarse totalmente al pedo.

Ganaron un solo partido, contra San Lorenzo, e igualaron contra los santiagueños y sus dos partidos contra Argentinos. Como dato estadístico, en la sexta fecha sufrieron la peor derrota en torneos organizados por AFA, al caer en su visita ante Chacarita por 8-0.

Después de esta experiencia, siguió jugando en su Liga de origen con suerte dispar (una forma linda de decir que ni la más puta idea de cómo les fue), hasta que en 1986 se fusionó con el Club Atlético Corrientes, adquiriendo el nombre de Huracán Corrientes, como lo conocimos todos. Por varios años continuó en las sombras del fútbol, viendo como el deporte de verdad pasaba lejos de esa provincia olvidada por Di*s, hasta que agarró viaje tras el abandono de Deportivo Mandiyú (con colaboración del ex gobernador y por ese entonces senador José Antonio Romero Feris) y se sumó al Nacional B, para afrontar la temporada 1995/96, la primera en la que se le daba tres puntos al vencedor.

Este torneo tenía equipos como Talleres, Quilmes, Godoy Cruz, Atlético Tucumán, Instituto, Chacarita y Nueva Chicago, entre otros. Huracán, que se armó para dar pelea, sorprendió a propios y extraños cuando ganó el Torneo Apertura con doce victorias, seis empates y apenas tres derrotas, siendo el equipo más goleador, con 37 goles en 21 partidos. Algunos de los nombres que estuvieron bajo las órdenes de Humberto Zucarelli fueron Adrián Álvarez, Julio César Marinelli, Carlos González, Roberto Oste, Claudio Mele, Diego Capria, Oscar Alsina, Cosme Zaccanti, Marcelino Galoppo y Sergio Umpiérrez. Hasta mantuvo un invicto de 16 cotejos, que comenzó con un 3-1 a la T en la 4º fecha (dos goles de Oste y otro de Carlos González) y terminó en la 20º en el 3-1 ante Quilmes. Justamente, el Lute fue el goleador del Globo en este torneo, con 12 goles, seguido por Luis Sosa con 5. Sobre la recta final del torneo, lograron cuatro triunfos que fueron claves para la coronación: 3-2 a Chacarita, 4-0 a Almirante Brown, Atlanta 4-2 y Atlético Tucumán 1-0.

En el Clausura bajaron un toque las revoluciones, mantuvieron una interesante racha de empates y victorias por la mínima y terminaron en el sexto lugar producto de nueve victorias, seis empates y seis derrotas. El goleador del equipo fue una de las caras nuevas y pieza fundamental: Josemir Lujambio marcó ocho tantos, seguido por Sosa, con 4, aunque no alcanzaron para quedar cerca de Talleres, que hizo una campaña idéntica a la de los correntinos en el torneo anterior. Justamente, dos de las caras nuevas en la categoría (los cordobeses habían bajado de la A y su rival hacía su primera experiencia) fueron los campeones y los que más sumaron en la temporada, por lo que debían jugar ida y vuelta mano a mano para ver quién subía directo y quién iba al Octogonal por el segundo ascenso, que terminaría ganando Unión de Santa Fe.

El partido de ida se jugó en Corrientes, el 25 de mayo de 1996. El local formó con Mele; Zaccanti, Capria, Marinilli, Squadrone (Umpiérrez), González, Gaitán, Sosa, Alsina; Álvarez (D’Amico), Lujambio (Galoppo). Por su parte, la T salió con Cabrera; Fornero, Kesman, Biasotto, Graieb; Rissio (W Parodi), López, Garay (Delgado), Fernández (Clementz); Graieb, Dertycia. El partido terminó igualado 2-2 . Se habían puesto en ventaja los correntinos, con los goles de Gaitán y Sosa, descontando Dertycia y empatando Clementz en el minuto 91. La definición fue una semana después, en el Chateau Carreras. Ahí llegó el batacazo, cuando los correntinos se pusieron 3-0 arriba en el primer tiempo, con dos de Josemir Lujambio, que liquidó el pleito al minuto del complemento. Sobre el final, descontó Dertycia de penal. Y así fue como Huracán Corrientes, un equipo que quemó etapas a lo loco,  pasó la mejor racha de un equipo correntino en torneos de AFA y llegó a la Primera División. Lejos quedó ese partido en Salta ante Gimnasia y Tiro, que terminó con un 0-5 que daba indicios de un año complicado.

En palabras de Zucarelli: “Para nosotros fue una noche memorable, de esas que van a quedar eternamente en la memoria de los que la vivimos. Por todo, por cómo se dio el partido, por las circunstancias que rodeaban a esta definición tan recordada. Es uno de los títulos que más me enorgullece. Teníamos a hacer historia, sabiendo que llegamos a un club sin nada. Sin jugadores ni utilería. La cancha tenía un pasto alto de medio metro y tuvimos que hacer todo de cero, el contacto con Adidas, la utilería y en Corrientes sólo había tres jugadores (Suarez, Marinilli y Umpiérrez). Por eso será imborrable aquella noche y toda la campaña. Nosotros siempre tuvimos la certeza y la convicción que íbamos a ser los campeones. Esa noche había alrededor de 49000 cordobeses y más de 100 correntinos”.

Llegó el momento de afrontar el Apertura 96, el de la Riversión de Sorín, Astrada, Monserrat, Ortega, Francescoli y Salas; Boca con Bilardo, Latorre, Pompei; Independiente con Burruchaga, Panchito Guerrero, Arzeno; Estudiantes con Palermo y Fúriga (?); Gimnasia con los Barros Schellotto; San Lorenzo con Silas; Capria en Racing y Colón… bueno, con Carucha Muller. Su debut en la máxima categoría fue como local, con un recordado 3-6 ante Unión. El inicio mostró la dureza del cambio de categoría, con empates ante Banfield y Huracán, además de derrotas ante Español y Boca. La primera alegría llegó en la sexta fecha, en el triunfo como visitante ante Platense por 1-0, con gol de Marinilli, que dio paso a cinco empates seguidos. Tras esa racha le tocaron tres grandes al hilo, donde terminó con tres derrotas: 4-2 ante San Lorenzo, 3-2 ante Racing  y 2-1 ante River, partido que merece un párrafo aparte.

El 13 de noviembre, los de Ramón Díaz visitaron Corrientes. El cotejo iba 1-1, cuando al momento en el que el equipo local conseguía el hipotético 2-1 (en contra, Juan Pablo Sorín), Roberto Bonano, recibió un proyectil desde la tribuna local. En ese momento, el árbitro Javier Castrilli convalidó el gol. Sin embargo, el partido no pudo continuar por el ataque al arquero “millonario”, ya que River no pudo sacar del medio para seguir el encuentro. Luego, en el informe oficial, el juez no dio por válida la conquista y suspendió el partido. Días más tarde, el Tribunal de Disciplina resolvió que el partido tenía que continuar con el resultado parcial de 1-1. Así fue que el encuentro continuó el 21 de diciembre de ese mismo año, cuando el millonario volvió de jugar contra la Juventus en Japón, por la Copa Intercontinental, habiendo conquistado el Apertura con anterioridad. Se jugaron dos tiempos de 32 minutos, convirtiendo Berti el gol de la victoria.

En la fecha siguiente llegó su peor resultado en la máxima categoría: 5-1 contra Ferro como visitante. Días después, fueron al otro extremo, al lograr sus mejores resultados en la A, al golear 4-1 a Newell’s, en Corrientes (con dos goles de Bianchi y dos de Lujambio), vencer 3-0 a Vélez y 3-2 a Independiente. Cerraron el campeonato con una caída 6-3 ante Gimnasia. Como decíamos anteriormente, aquel certamen fue conquistado por River, mientras que Huracán Corrientes quedó en los últimos escalones de la tabla, más precisamente en el 17º lugar, producto de cuatro triunfos, siete empates y ocho derrotas, con 31 goles a favor y 40 en contra.

El Clausura, lógicamente, tuvo a nuestros homenajeados con la imperiosa necesidad de sumar puntos para no regresar a la segunda categoría. Comenzó el torneo con nueve empates y una derrota, el conocido 4-1 ante Boca en la Bombonera. Ya sin Zucarelli, la primera victoria en el torneo llegó en la 11º fecha, frente a Lanús, con dos goles de Lujambio. Luego llegaron otras tres derrotas ante San Lorenzo, Racing y River. Sobre el final del torneo, llegó una pequeña levantada, con triunfos ante Ferro y Newell’s, una derrota contra Vélez, otro triunfo ante el Rojo (el único grande al que venció en los dos partidos de la temporada) y se despidió de Primera ante su gente, con un triunfo ante Gimnasia.

Cerraron el Clausura con un 15º puesto, producto de cuatro victorias, nueve empates y seis derrotas, perdiendo la categoría tan rápido como había subido. En cuanto a goleadores, Josemir Lujambio marcó 16 tantos, seguido por Rafael Bianchi (11) y Fabián Fernández (7). En su vuelta a la B Nacional, terminó de mitad de tabla para abajo en la Zona Interior, aunque manteniendo la categoría. Cosa que no se puede decir de la temporada siguiente, donde recaló en el Torneo Argentino y el espiral descendente que lo terminó depositando otra vez en su liga de origen.

Pero no todo terminó ahí. Para que todo este temita de la permanencia de Corrientes en los principales torneos de AFA, se necesitaba plata. La “ayuda” del gobernador Pocho Romero Feris y su entorno, además de los préstamos realizados por el Banco de Corrientes y Lotería Correntina, entre otros, fueron deudas infranqueables en los alrededores del año 2000. En 2005, el ex DT Humberto Zucarelli solicitó la quiebra de Huracán al reclamar una deuda que se originó en 1996. Luego llegó la intervención del club, que fue manejado de esta manera hasta hace no mucho tiempo. La desaparición fue una amenaza concreta, llegando al punto de no tener luz en su sede por falta de pago.

Por ese tiempo de la adhesión a la Ley de fideicomiso, el club tenía un pasivo de más de 12 millones de pesos. Incluso, la regularización llevó su tiempo, porque varias voces se alzaron en su momento para reclamar ciertos números que no cerraban, como los recitales o los alquileres de la cancha a otros equipos correntinos, que no se correspondían con lo que decía el papel.

En el 2007 jugó el Torneo del Interior, regresando en 2010, donde llegó a los octavos de final. Luego de un par de años en la liga correntina, se dio la autorización para que jueguen el Torneo Federal C de 2017. Integraron la Zona 11 de la Región Litoral Norte, junto a Central Goya y Soberanía, jugando todos contra todos ida y vuelta. Terminaron perdiendo los cuatro partidos, con cuatro goles a favor y diez en contra. El pasado 22 de junio, llegó la normalización del club, con la conformación de una comisión directiva que dejó atrás la década del órgano fiduciario. El regreso a los grandes planos es prácticamente una utopía, pero nadie les puede sacar el gusto de aquellos buenos momentos, esa época dorada que casi cuesta el club.

Imágenes de Huracán Corrientes en el último  Federal C, contra Central Goya (arriba) y Soberanía (abajo)

Anuncios