ES – CÁN – DA – LO, ¡es un escándalo!: El viejo, re viejo, amaño entre Liverpool y el Manchester United

Segunda colaboración de nuestro compañero Wil Moncada. Esta vez vamos con una historia que data de más de 100 años. 

Por Wilson Moncanda

Hablar de rivalidades futbolísticas en estos tiempos es un tema tan común como los zafarranchos que se forman entre las barras bravas de diferentes equipos a las afueras del estadio, en estaciones del servicio masivo de buses como pasa en mi ciudad o porque se les da la puta gana. Anulando tan solo un poquito ese último ítem, algunos de estos enfrentamientos son generados por el resultado del juego, teniendo como excusa y base, buena suerte, un árbitro y/o federación-club con plata a manos llenas, o arreglo como lo llama el afectado de turno. Diversos casos de amaño se han visto a lo largo de la historia del Football, unos más sonados que otros, pero que por mínimos que sean manchan el deporte y le quitan protagonismo a el corazón, al motor de esta pasión: La competitividad llevada de la mano del juego limpio.

Pero hubo un día de abril, más exactamente un viernes santo de hace 103 AÑOS (!!!), plagado por gente comiendo pescado sin cesar y señoras fervorosamente religiosas capaces de mandar bordar el nombre de “Yisus” en sus corpiños, saliendo de la misa (?) pero que por otro lado la prensa les hacía el recordatorio de que era día de fútbol, día de ir a ver a dos de los clubes grandes de la isla y de que la cosa estaba más caliente que nunca, debido a la situación agonizante asociada al olor a formol que tenían ambos equipos por entonces. Bienvenidos a este nuevo post damas y caballeros. Tomen asiento y agárrense del mismo porque se van a dormir y cuando caigan al suelo se van a aporrear porque se viene una historia más de cal que de arena. Con ustedes, uno de los primeros (si no el primero) partidos amañados de la historia.  Go go go!

Foto de muchísimo antes del Manchester United, 1908 más exactamente, pero en la que aparecen remarcados algunos de los implicados.

  • Antesala y partido:

La rivalidad entre Liverpool y los Red Devils no es algo nuevo, es una brecha que se ha intensificado con el pasar de los años -en ese entonces aún no se intensificaba la cosa, todo comenzaría medio siglo después-. Pero hubo una tarde de abril de 1915 en la que ambos equipos congeniaron con tal de dañarle el caminado y provocarle un cagazo a un equipo de la capital como lo es el Chelsea, dando lugar a tremendo mierdero.

La cancha ese día, a reventar.

Se jugaba el último partido de la temporada, el Manchester United y el Liverpool estaban en zona de descenso (la tendencia de los “diablos rojos” del mundo de estar en ese espacio es tremenda, cof, cof, cof), quienes tenían mayores posibilidades de irse eran los del United, además de que querían evitarlo a toda costa debido a que la siguiente temporada sería suspendida con motivo de la Primera Guerra Mundial (La FA quería y determinó que la liga sería jugable aún con la guerra encima, decisión con la cual fueron tildados de “antipatriotas”).  El 2 de abril de 1915 saltaron a la cancha del Old Trafford ambos equipos con un estadio a reventar (18.000 parroquianos) con una lluvia tremenda y con unas ganas increíbles de jugar y de sudar la camiseta (?)

Las acciones del juego se llevaron a cabo de manera un poco llamativa para los aficionados, ya que cuentan los relatos de esa época, que los jugadores del Liverpool parecían bonsáis plantados en el campo y que por momentos les picaba el bichito de ir a buscar la pelota y hacer algo con ella, dicho esfuerzo culminaba con una autopatada en el culo puesto que no hacían nada, pero nada les preocupaba, de antemano ya sabían que se iban a salvar, y quedando a mitad de tabla tras del hecho.

Durante el partido se generó una situación un tanto sospechosa para los presentes en el sitio. 1-0 a favor de los locales y penal concedido por el juez John Sharpe, cobro en manos del capitán Patrick O’Connell, se aprestó a cobrarlo y adivinen que pasó: ¡Lo mandó pa’ la puta mierda! Allá al banderín de córner. Dicen los reportes del partido que el tipo regresó a su posición mofándose del asunto en una clara muestra de importaculismo. Es más, se dice que en el vestuario hubo reproches de parte de aquellos que no tenían ni idea de qué carajo estaba pasando. Ya en el segundo tiempo y con el marcador 2-0 (ambos goles marcados por George Anderson), el acuerdo estuvo a punto de joderse cuando Fred Pagnam mandó el balón contra el palo, situación que por entonces hizo cagar ladrillos a los implicados. Y finalmente, se bajó el telón del partido: se salvan ambos equipos y el gran perjudicado fue el Blue.

De izquierda a derecha: Tom Fairfoul, Tom Miller, Bob Purcell y Jackie Sheldon.
  • ¿Qué fue lo que se acordó?

Pues bien, debemos trasladarnos al “The Dog and Partridge” un pub de la ciudad de Manchester en la que se citaron siete buitres y dos asociados con apetito de ganar plata puesto que para esos días los salarios de parte de los clubes no eran muy cómodos que digamos, además, las casas de apuestas harían lo suyo abriéndole espacio a las apuestas futboleras entre las de los caballos que eran las populares de entonces, cosa que llamó la atención de la gente y evento al cual le apostaron –muchísima gente lo hizo- 8 libras a 1 a que el United ganaba 2-0 ya que fue el rumor que comenzó a rondar por entre los locales. Todo estaba fijado.

En dicho pub asistieron al encuentro Enoch West, Arthur Whalley y Sandy Turnbull en representación del United; Bob Pursell, Tom Miller, Thomas Fairfoul y Jackie Sheldon -este último señalado de ser el artífice de la cagadita que harían- en representación del Liverpool y Lawrence Cook, del Stockport County (de segunda división) y Fred Howard, del Manchester City. ¿qué carajo hacían allá? Pues sirviendo de mediador, compadre. ¿Con qué causa, motivo, razón o circunstancia? N.P.I … Ni Puta Idea.

Una vez puesta la mesa redonda, las cervezas en la mesa y los sombreros metidos hasta las orejas (?) los puntos fueron claros:

  1. Se puso una gran cantidad de dinero de por medio para beneficio SOLO DE LOS PRESENTES.
  2. Se pactaría un resultado de 2-0 que beneficiaría a ambas escuadras con el resultado de joder a un tercero
  3. Se haría un gol en cada tiempo como para que los árbitros y la gente no se mosqueara del pacto.
  •   Investigación:
A mano izquierda el dichoso pub.

Una vez finalizado el encuentro, la FA abrió investigación para la cual se creó una comisión y el 19 de Julio de ese año vería a la luz el primer informe de dicho trabajo. La prensa, como es costumbre, estaba pendiente del tema paralelamente, acusando que Sheldon fue la mente maestra en toda esta marulla, realizó varias reuniones y que las mismas se efectuaron en el pub ya nombrado.

  • Sentencia y consecuencias:

Sheldon se declaró culpable de lo sucedido, abrió la boca y la federación actuó el 27 de diciembre de ese año (un día más y les hacen la del día de inocentes (?)). El veredicto de la FA fue mandar a sus casas a los siete implicados junto a Cook sin la posibilidad de poder jugar profesionalmente POR LO QUE QUEDABA DE SUS COCHINAS VIDAS (!!!) y al del Manchester City algo más suave: Suspensión de dos meses

Enoch West y su carita de hijo de puta yo no fui.

Seis -de las ocho condenas- fueron derogadas (que suerte tienen los que no se bañan) perooooo… como de eso tan bueno no dan tanto debían ganarse el perdón, nada más y nada menos, que llenando de plomo los traseros alemanes en la Primera Guerra Mundial (JAJAJAJAJA). Eso hicieron, fueron a la guerra, regresaron, se les dio el perdón y siguieron jugando. Quien no corrió con suerte fue Turnbull, quien se ganó el perdón, pero a título póstumo ya que murió en combate.

Quien sí luchó en los estrados fue Enoch West alegando que él era inocente, y a pesar de que ganó una amnistía por participar en la SGM en 1945, seguía con su idea en pie de demostrar por vía legal que él no había hecho parte de semejante maricada situación.

Finalmente, su causa tuvo efecto, se le quitó la sanción ¡30 AÑOS DESPUÉS! Cuando para entonces tenía 59 años ¿Ya pa’ qué hijueputas? Esta historia es toda una joya, en la que se demuestra que la avaricia en el deporte ya estaba desde tiempos muy remotos, incluso se cuenta que desde la antigua Grecia, y más que todo, en la liga del país al que se le considera la casa del fútbol.

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