Fueron historia: La Naranja Mecánica

Volvemos a esta sección donde encontramos grandes equipos, para hablar del que, para muchos, fue el mejor de todos los tiempos: La Selección de Holanda de 1974.

Los ´60 tuvieron grandes movimientos revolucionarios, gracias al Mayo Francés del 68, la Primavera de Praga, y las manifestaciones contra la Guerra de Vietnam, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo. Dylan cantaba que los tiempos estaban cambiando, mientras que Lennon y Yoko pedían por la paz, en las camas del Hilton de… Ámsterdam. Ya en los ´70, Stanley Kubrik llevaba al cine el libro de Anthony Burgess, La Naranja Mecánica, y mientras tanto, en Holanda empezaba otra revolución… Pero antes de pasar a hablar de la selección holandesa que cautivó al mundo en los ´70, tenemos que hablar de su precursor, el genial Rinus Michels y su prehistoria. Nacido bajo el nombre de  Marinus Jacobus Hendricus Michels en Amsterdam, se crió a pocas cuadras del estadio del Ajax.  Entró en las inferiores del equipo vecino, y pese a llamar la atención del Lille de Francia, se quedó en Holanda. Pronto llegaría su debut un 9 de junio de 1946 con tan solo 18 años. El Ajax golearía al ADO por 8 a 3 y la joven promesa tendría un partido bastante interesante… anotó cinco goles. Ese año el Ajax logró su 14° torneo regional, y al año siguiente lograría el título de liga del país. El delantero, jugó durante 12 años, con 264 partidos y 122 goles. Se retiró luego en el Ámsterdam Zandvoortmeeuwen. Además del título del 1946, logró la liga de 1956-57. También tuvo un breve paso por la selección holandesa, disputando cinco partidos, y perdiendo todos los que jugó: 4 a 1 con Suecia, mismo resultado ante Finlandia, 4 a 0 con Bélgica, 6 a 1 otra vez con Suecia y 3 a 1 con Suiza, como vemos, la Oranje no era una potencia europea…

En 1960 empezó su carrera en el JOS de Ámsterdam para en 1964 pasar al DWS, campeón reinante y terminando la temporada como subcampeón. Mientras tanto, el Ajax daba pena y se salvaba del descenso solo por tres puntos. Necesitaban un cambio de timón. En la temporada 1965, el club llamaría a su antiguo delantero para que se haga cargo del equipo, y sobre todo, de un flacucho que algo la movía: Johann Cruyff. Había debutado el 15 de noviembre ante el Groningen y en ese primer campeonato, disputó 9 partido anotando cuatro goles. El 22 de enero de 1965, cambió la historia del Ajax y del fútbol holandés. Rinus Michels asumía el mando. El entrenador saludó uno por uno a sus jugadores, y luego les dijo “llámenme Míster”, algo que a los jugadores los hizo tomar por sorpresa. En el primer entrenamiento, mientras los jugadores trotaban y corrían, el entrenador anotaba todo en una libreta. Al día siguiente, durante la primera charla, les comunicó su idea “vamos a organizar un estilo de juego al que llamaremos pressing football”. La presión continua, los desmarques, la posesión del balón, el fuera de juego como práctica clave y los cambios de posiciones empezaron a ser moneda corriente. Los jugadores entendieron el concepto inmediatamente. El Ajax logró el título con 7 puntos de ventaja sobre el Feyenoord, gracias a sus 24 victorias, 4 empates y solo 2 derrotas. El joven Cruyff mientras tanto, se despachaba con 16 goles en 19 partidos, además de meter 9 en sólo 4 de la Copa holandesa, lo que lo llevaba a un total de 25 goles en 23 partidos… un animal. Otros jugadores importantes de esa época fueron Cees de Wolf, Klaas Nuninga, Henk Groot, Sjaak Swart, Piet Keizer y Bennie Muller, entre otros.

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Michels entrenando a sus cracks

Campeón en su país, el General (como así lo apodaban, por su estilo parco y serio) tenía un nuevo objetivo: conquistar Europa. En la temporada 1966-67 de la Copa de Campeones de Europa lo esperaba el Besiktas turco en la primera ronda, al cual superó sin demasiadas complicaciones, ganando 2 a 0 de local y 2 a 1 de visitante. Lo esperaba uno de los grandes europeos: el Liverpool del mítico Bill Shankly, alguien que logró devolver a los Reds a Primera División, y luego sumó varios títulos. El 7 de diciembre de 1966, Europa empezó a hablar del Ajax, luego de que el equipo aplastara por 5 a 1 al Liverpool. La vuelta, fue un empate en dos para pasar sin sobresaltos. La sorpresa la dio el Dukla Praga checoslovaco, que en cuartos de final le sacó un empate en uno en Ámsterdam y lo venció en su casa por 2 a 1. El título, iba a ser para el histórico Celtic escocés, pero en Holanda, el equipo de Michels se iba rumbo al bicampeonato. Volvía a ser campeón, esta vez con cinco de ventaja sobre el Feyenoord, con 26 victorias, 4 empates y 4 derrotas, pero lo llamativo, era el poder de gol: 122 tantos a favor contra 34 en contra. Una máquina. Cruyff con 33 goles se consagraba goleador del certamen. Además lograba la Copa de Holanda, cosa que repetiría en dos ocasiones más. En la temporada siguiente lograría el tricampeonato pero solo ganando por 3 puntos y con pocos goles a favor (?): 96. Esta vez fueron 27 victorias, 4 empates y 3 derrotas y solo 19 goles en contra. En Europa no le fue bien, ya que el Real Madrid lo sacó en Primera Ronda luego de un 3 a 2 global con tanto en tiempo extra. La temporada 68-69 tendría al Ajax como gran protagonista pero sin poder lograr ningún título. La liga la ganaría el Feyenoord por tres puntos, pero la nota la darían en la Copa de Campeones, a la que llegarían a su primer final luego de dejar en el camino al Nuremberg alemán, al Fenerbahçe turco, al Benfica portugués y al Spartak Ternava checoslovaco. En la final, el Milan de Nereo Rocco, con mucha más experiencia en este tipo de finales, le tiró la historia encima y lo venció por 4 a 1, donde el yugoslavo Velibor Vasović anotaría el gol del honor.

En la siguiente temporada, el Ajax volvía a ganar la liga, otra vez con un paso arrollador de 27 victorias, 6 empates y solo una derrota, con 100 tantos a favor y solo 23 en contra. El Feyenoord otra vez sería subcampeón a cinco puntos, pero no le importaría mucho al equipo de Rotterdam ya que en una de las grandes sorpresas, lograría el título que soñaba su gran rival: la Copa de Campeones. Eliminó al KR islandés, luego al campeón defensor, Milan, al Vorwärts Berlin del este alemán, al Legia Varsovia polaco, y en la final venció en tiempo extra al Celtic escocés por 2 a 1. El Ajax, empezaba la temporada 70-71 con deseos de revancha. La llegada de John Neeskens iba a ser clave. Empezaba su camino venciendo a los desconocidos albaneses del 17 Nëntori Tirana, luego dejaba atrás al Basel suizo, Celtic escocés, Atlético Madrid español, para enfrentarse en la final a otra gran sorpresa, el Panathinaikos de Grecia. Los tantos de Dick van Dijk y de Arie Haan le dieron el primer título al Ajax. Y acá hacemos un breve corte.

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En busca del primer título

Los caminos de Michels y el Ajax se separaron pero a la vez, por lo que pasó en la historia, se unieron para siempre. El punto clave: España. El General asumía en Barcelona buscando ganar la liga que se le escapaba al equipo Culé desde 1960. Mientras tanto, el Ajax, dirigido por el rumano Stefan Kovacs, ayudante de Michels, lograba el bicampeonato continental al derrotar por 2 a 0 al Inter italiano con tantos de Cruyff. En Septiembre de 1972, el Ajax lograría la Copa Intercontinental, luego de empatar con quien sería el dueño de América por cuatro años,  Independiente. Fue 1 a 1 en Avellaneda y 3 a 0 en Ámsterdam para los holandeses, gracias a los tantos de Neeskens y dos de Johnny Rep. Y Rep, justamente, iba a ser quien le dé la tercer Champions seguida al Ajax, esta vez, ante otro italiano como la Juventus. Luego el Ajax no quiso jugar la Intercontinental, que era la revancha contra Independiente, y la Juventus la jugó de local en Roma… con la historia conocida con el golazo de Ricardo Bochini para darles el título a los argentinos. Por su parte, Michels salía tercero con el Barcelona en su primer año, luego segundo, para finalmente lograr el título en la temporada 1973-74 tras catorce años de sequía, con un tal Cruyff como figura. Un año después, llegaría Neeskens.

Y ahora volvemos del corte para empezar a hablar en serio del equipo que hacemos mención. La selección de Holanda no era justamente una de las mejores de Europa, de hecho, entre 1949 y 1955, solo había ganado dos de 27 partidos jugados. Alguna vez, el presidente de la Asociación, Wim Meuleman declaró: “Si no tenemos éxito en controlar el juego brusco, dentro de 50 años aquí no se va a jugar más al fútbol”. La revolución de Michels en el Ajax, sumado los buenos jugadores que tenía el Feyenoord, fue lo que empezó a dar sus frutos a nivel nacional, ahora, era más fácil crear que destruir, pero había que demostrarlo. Bajo el mando del checoslovaco František Fadrhonc, el conjunto holandés quedaba ubicado en las eliminatorias europeas para el Mundial de 1974 en el grupo 3 junto a Islandia, Noruega y su clásico rival: Bélgica. Ambos cumplieron con los trámites de ganarles a los débiles del grupo: Holanda venció a Noruega 9 a 0 y 2 a 1 y a Islandia por 5 a 0 y 8 a 1. Bélgica, en tanto, venció a los islandeses por un doble 4 a 0 y a los noruegos por otro doble 2 a 0. El primer partido entre ambos, fue empate en cero. Otro empate clasificaba a los holandeses por mejor diferencia de gol.  Bélgica anotó el gol en el último minuto, pero el árbitro lo anuló polémicamente y Holanda consiguió el pase a la Copa del Mundo. Bélgica se quedaba eliminada sin recibir ni un solo gol en contra. Así se sumaban a otras grandes selecciones europeas que mirarían el Mundial por TV: España, Inglaterra, Francia, Hungría, Checoslovaquia y Unión Soviética. A pesar de la clasificación, la Federación Holandesa sustituyó a Fadrhonc por Rinus Michels, porque varios de los referentes no estaban de acuerdo con el entrenador.

El 27 de marzo de 1974, debutaba al frente de la selección con un empate 1 a 1 ante Austria. En esos meses, empezó a diagramar lo que en Holanda ya llamaban Total Voetbal (Fútbol Total). Muchos de los jugadores ya habían trabajado con él en el Ajax, por lo que sería más fácil el entendimiento. Algunas de sus primeras palabras fueron el punto de partida “El que esté dispuesto a jugar sometiéndose a esta táctica puede quedarse en la Selección, el que no que se marche a su casa”. El sistema, era un 4-3-3 que podía modificarse a otros (3-5-2/3-4-3/4-2-4/2-5-4), con los jugadores rotando constantemente de posición. Los titulares generalmente eran los mismos: Jongbloed; Suurbier, Haan, Rysbergen, Krol; Neeskens, Jansen, Van Hanegen, Cruyff; Rensenbrink y Rep. Los hermanos Van Der Kerkhof, De Jong, Israel, Strik y Geizer, eran algunos de los sustitutos. Michels entrenaba part-time, ya que seguía dirigiendo al Barcelona (de hecho en junio pierde la final de la Copa del Rey por 4 a 0 ante el Real Madrid). Unas semanas antes que empiece la Copa, llegó el segundo amistoso y sin los jugadores del Feyenoord, Holanda le dio a Argentina una muestra gratis de su poderío: un 4 a 1 lapidario gracias a los tantos de Neeskens, Rensenbrick, Strik y Haan. “Ahora ya sabemos cómo juegan, en el Mundial no nos van a sorprender”, dijeron los argentinos… Luego fue el turno de Rumania, en un empate 0 a 0. Fue el último amistoso previo al Mundial… Holanda quedaba encuadrada en el Grupo 3 junto a Suecia, Bulgaria y Uruguay. Los Tulipanes debutaron con una importante victoria ante los uruguayos por 2 a 0 con tantos de Rep. Luego vino el empate con Suecia y en la última fecha golearon 4 a 1 a Bulgaria para pasar como líderes del grupo. Los tantos fueron de Neeskens (dos de penal), Rep y De Jong. La Segunda Fase los ponía junto al campeón defensor, Brasil, al equipo sorpresa, Alemania Democrática y a la presa pre Mundial, Argentina. Lo mejor estaba por venir…

El 26 de junio de 1974, los holandeses les dieron una lección de fútbol a los argentinos en Genselkirchen. Y eso que en nuestro equipo jugaban algunos nenes del recordado Huracán de Menotti como Houseman, Brindisi, Babington, Carrascosa (aunque cabe aclarar que sólo jugó el primero) además de otros cracks como Quique Wolff, Pancho , Chirola Yazalde y Roberto Perfumo, entre otros. A los 10 minutos Cruyff abrió el marcador y a los 25 Krol estiró la ventaja. Era tal la superioridad, que la televisación oficial mostró al arquero holandés solo dos veces en la primera etapa, cuando hacía el calentamiento, y cuando recibió la pelota de un compañero. Una gran anécdota del partido tiene como protagonista al arquero argentino, Daniel Carnevali, quien hacía tiempo como si estuvieran ganando por goleada. El Mariscal Roberto Perfumo, al grito de Dale sacá! lo quiso apurar y el portero le respondió: Nos la quitan muy rápido, nos van a meter diez goles… No fueron diez, sino finalmente fueron 4, ya que Rep y nuevamente Cruyff ampliaron el marcador. Una vez terminado el partido, varios jugadores tuvieron una sinceridad inolvidable ante el periodista de El Gráfico, Juvenal, que se reflejan en una nota de la misma revista. Allí Quique Wolff le confesó: “Nunca vi nada igual. No hay cómo frenarlos. Atacan con 7 y defienden con los 11. Te matan marcando y cuando la tienen, se desmarcan todos. Siempre nos superaron numéricamente, en toda la cancha”. Por su parte, Carnevali acotaba: “Son una barbaridad. Los veía desde el arco y no podía creer que fuéramos once contra once. Ellos parecían como veinte”. Brindisi, quien no jugó ese partido, se deshizo en elogios para con Cruyff: “Los primeros 10 minutos, Cruyff los jugó en posición de 8. Después se fue de wing izquierdo. Al rato era marcador de punta de ese lado. Después estuvo de back derecho. Durante el segundo tiempo, se tiró de wing izquierdo. Y cuando Perfumo pateó ese tiro libre y volteó a uno, todos salieron a hacer la jugada del offside, y Cruyff fue el único que se dio cuenta de que había quedado uno caído habilitando y bajó para hacer de líbero”. Justamente Perfumo le pone palabras a lo que sintió adentro de la cancha: “En el entretiempo me dijeron: ‘Sálgale al que viene con la pelota’. Y yo tenía ganas de preguntar: ‘¿A cuál de los cinco?’ Porque no venían de a uno. Cuando uno creía que la pelota estaba por la derecha, aparecía sobre la izquierda. ¡Cómo se apoyan! Al que la trae, siempre se le muestran tres para que elija si la quiere jugar corta, semilarga o larga. Además, no repiten jugadas. Pienso que han inventado un fútbol nuevo y desde hoy se deberá decir: antes de Holanda y después de Holanda”. Había nacido La Naranja Mecánica.

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Carnevali ya es testigo de una imagen eterna…

Cuatro días después, la víctima era Alemania Democrática, esta vez, transpiraron un poco más contra los arios no capitalistas (?) y la victoria fue 2 a 0 con tantos de Neeskens y Rensenbrick. El 3 de julio definirían ante Brasil quien pasaría de ronda, pero no parecían nerviosos. Días antes disfrutaron un recital privado de sus coterráneos The Cats, mientras que al otro día los jugadores disfrutaban de la pileta con unas revistas Playboys en su mano, mientras Michels, relajado como pocas veces se lo vio, tomaba una cerveza con el alcalde de Iltrop. Eso fue algo de lo que se sorprendió el periodista francés de L´Express, Paul Katz. Toda esa previa pareció no importar, ya que el partido, disputado en Dortmund, fue todo de los holandeses. Neeskens a los 50 y Cruyff a los 65, dejaban en el camino a los campeones del mundo para llegar a la final por primera vez en la historia. Enfrente, estaba el siempre candidato equipo alemán, que en la Segunda Fase, venció 2 a 0 a Yugoslavia, 4 a 2 a Suecia y 2 a 1 a Polonia, que finalizaría tercera.

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Cruyff pasa mientras los demás quedan en el camino

El 7 de julio, el local buscaba su segunda corona. Dos minutos le bastaron a los holandeses para demostrar su fútbol total, en los cuales los alemanes vieron pasar la pelota de un lado a otra hasta que Cruyff inició su carrera hacia el área y una vez ahí dentro, Uli Hoeness lo derribó para cometer la pena máxima. Johan Neeskens anotó desde los doce pasos y luego del tanto por primera vez los alemanes tocaron la pelota para sacar del medio… Pero con los teutones, nunca te podes confiar. El empate llegó por la misma vía, luego de que Bernd Hölzenbein fuera derribado dentro del área. Paul Breitner iba a ser el encargado de poner la igualdad. A falta de dos minutos para el final del primer tiempo, Gerd “Der BomberMuller ponía el segundo para Alemania. En la segunda etapa hubo chances para los dos lados, incluyendo un gol anulado a Muller, pero Holanda no tuvo efectividad y Alemania, otra vez como hacía 20 años atrás, era el verdugo del equipo sensación del Mundial. Solo diez partidos le alcanzaron al equipo de Cruyff y compañía para ser considerados por muchos especialistas y jugadores, como el mejor equipo de la historia. Ya que una vez finalizada la Copa, Michels volvió al Barcelona, donde lograría la Copa del Rey 1977-78. La historia de Holanda siguió con George Knobel, quien duró solo 15 partidos, Jan Zwartkruis y el austriaco Ernst Happel, campeón intercontinental con el Feyenoord, quien se haría cargo de la selección naranja en 1978. Holanda nuevamente eliminó a Bélgica en las eliminatorias y luego llegó a la final, donde perdió en tiempo extra ante la Argentina de Videla, Massera y Agosti César Luis Menotti y Mario Kempes.

Spanish Soccer - Primera Liga - Barcelona v Espanol
Ellos dos…

En tanto, Rinus Michels, luego del Barcelona se fue a Estados Unidos a dirigir a Los Angeles Aztecs y más tarde al Köln alemán (conocido aquí como Colonia), donde logró la Copa alemana en 1983 frente a otro equipo de su ciudad, el Fortuna Köln. Pero la vida y, especialmente, el fútbol le tenían esperada una merecida revancha, ya que luego volvió a dirigir a la selección holandesa pre y post Mundial ´86 (en el medio estuvo Leo Beenhakker), y luego de no clasificar a los mundiales ochentosos, Michels se encontró con otra generación dorada, integrada por algunos tipos como Ruud Gullit, Marco Van Basten, Frank Rijkaard y Ronald Koeman, que dieron el gran zarpazo en la Eurocopa de 1988 disputada en Alemania. Los holandeses compartieron grupo con Unión Soviética, Irlanda e Inglaterra y avanzaron a semis, donde esperaban Alemania Occidental e Italia (que dejaron afuera a España y Dinamarca). Fue el tiempo de la venganza naranja, primero al derrotar a los alemanes en semis, al que le dieron vuelta el partido con tantos de Ronald Koeman y Van Basten, y luego en la final a los soviéticos, que les habían ganado en primera ronda. La final fue 2 a 0 con tantos de Gullit y Van Basten, quienes le regalaron el primer y único título a Holanda, y el merecido homenaje a una leyenda, que sentó las bases de la escuela holandesa y del Barcelona, gracias a un nombre que unió todo: Johan Cruyff.

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Un festejo histórico...

Luego de eso dejó la selección y el fracaso de Leo Beenhakker en el Mundial de Italia hizo que el entrenador vuelva a salvarlos para la Euro de Suecia ´92. Con las apariciones de los jóvenes Aaron Winter, Frank De Boer y Dennis Bergkamp, Holanda avanzó a semifinales por delante de los alemanes, los escoceses, y la Comunidad de Estados Independientes, nombre que adoptó la URSS mientras se desmembraba, sin las independizadas Lituania, Estonia y Letonia. En el otro grupo, Suecia y Dinamarca, que había entrado por la ventana en lugar de Yugoslavia, que estaba en plena guerra, avanzaban dejando atrás a Francia e Inglaterra. En semifinales, daneses y holandeses igualaron en dos, tantos de Bergkamp y Rijkaard para nuestros amigos pero en los penales, como suele pasar, fallan los mejores, y Marco Van Basten no pudo convertir el suyo. Dinamarca se coronaría como el sorpresivo campeón, mientras que ahora sí, se terminaba la historia de Michels con la selección naranja. Pese a que la idea del post era solo hablar del equipo que revolucionó el fútbol en los ´70, no podíamos dejar de retratar la historia del hombre detrás de la máquina. A continuación, les dejaremos algunas perlitas en declaraciones del General, de sus jugadores y de sus rivales…

Su idea: “Acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente”. En otra entrevista, agregó: “Siempre he dicho que lo más importante son los jugadores. Me rodeé de buenos jugadores, a los que yo ya conocía por haber trabajado juntos en Ajax. Tenía un plan, un esquema, e intente buscar los jugadores que se adaptaran mejor. Trabajé con ellos durante tres meses, traté de motivarlos e inculcarles la forma básica del funcionamiento de equipo, basada en el concepto de ocupar toda la cancha, ganándole la pelota al rival lo más cerca de su arco, y producir luego el ataque con los hombres necesarios sin distinción del número de camiseta, y lógicamente, haciendo los relevos correspondientes. El fútbol de pressing es tal vez la manera más difícil de jugar, porque exige mucho de los jugadores: facultades físicas extraordinarias, técnica superior y un alto grado de inteligencia. Los jugadores tienen que cambiar de posición muy rápido en ataque, y cuando pierden el balón tienen que adoptar posiciones de pressing sobre contrincantes individuales”. Para finalizar: “Cuando se construyen muros defensivos, hay que tener un poco de imaginación. Lo difícil no es cómo hacer que los defensores y los mediocampistas participen en el ataque, sino encontrar alguien que siempre esté cubriéndolos. Luego, se da el contagio. Cuando se ve esa clase de movilidad, el que no se mueve dice: ‘Yo también puedo participar, es fácil. Y entonces has alcanzado el tope, el punto máximo de desarrollo”.

En una entrevista con el New York Times, el jugador Wim Rijsbergen declaró: “No éramos simplemente un grupo de jugadores que se movían para adelante y para atrás. Michels cambió la mentalidad. Los defensores iban para adelante, los delanteros venían para atrás. Jugábamos presionando al otro equipo, asumiendo grandes riesgos en el fondo. Y hasta el arquero, Jongbloed, era un líbero”. Otro de sus dirigidos, pero de la nueva época, Ronald Koeman lo definía así: “Era un entrenador con una superioridad natural que era respetada por el equipo; un hombre de pocas palabras, aunque en su última época se volvió más humano”. Por su parte, Quique Wolff durante el Mundial de Alemania en 2006 recordó: “Fue la única vez en mi vida que sentí impotencia en un campo. Nos pasaron por encima, literalmente. Ahora lo veo y no me parece tanta la diferencia, pero aquel día me quise morir”, y agregó: “Fue la última gran revolución futbolística que se ha dado, eran tan buenos que Krol jugaba de lateral”, quien fue, según algunas crónicas, el único jugador argentino en pasar la mitad de cancha en ese primer tiempo mundialista. En Bélgica, el 3 de marzo de 2005, se apagó la vida del mejor entrenador del siglo XX, premio otorgado por la FIFA en el centenario de su festejo. No fue campeón del mundo, pero su mayor título fue que ese equipo sea recordado hasta el fin de los tiempos.

Fuentes: 1; 2; 3; 4; 5

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