Cortito y al pie: Las fusiones entre Argentinos – Atlanta y Lanús – Talleres en Primera (1934)

Regresa esta sección para retroceder un par de décadas, en el marco de una historia un poco difícil de digerir en estos días.

Como ha quedado demostrado en entregas anteriores, esta sección relata el paso por la máxima categoría de aquellos equipos que pasaron una sola temporada en la élite. Al momento de hacer la lista, varios de los que aparecen son salidos del interior del país, ganadores de los viejos regionales que le permitían de golpe recibir o visitar a alguno de los equipos más grandes de Argentina. Desde ya que también hay ejemplos más porteños, pero son los menos. Y en la entrega de hoy, si bien se trata de clubes que tuvieron más de un año en la primera división, estas fusiones duraron poco y nada, así que tienen el requisito fundamental para salir acá.

El salto de nuestro fútbol del amateurismo al profesionalismo es algo interesante y tormentoso, que por las consecuencias que tuvo en el corto plazo hasta podría tener su saga de historias en este antro.  Desde 1931 el fútbol era profesional en el ámbito porteño, en una liga conformada por 16 equipos que no padecían descensos. Eran tiempos donde la grieta estaba entre la Liga Argentina de Fútbol, que contaba con los mejores equipos y buenos ingresos, y la Asociación Amateur, de partidos mucho menos convocantes pero con el as bajo la manga que era la afiliación a la FIFA.

En 1933 la Liga estaba presidida por Eduardo Larrandart, de San Lorenzo, que estaba escoltado por Ernesto Malbec, presidente de Racing que sería el primer presidente de lo que hoy es la AFA. A esto hay que darle cierto contexto de qué onda en el país, ya sin la figura de Yrigoyen y eran tiempos de la conocida década infame, una época que maridaba (?) con lo que pasaba en las oficinas de los clubes. La idea en el fútbol no era muy diferente a la de quienes manejaron este territorio en los últimos 100 años: el que poseía mayor capital iba a tener más peso en la toma de decisiones. Así fue el despegue definitivo de los cinco grandes, que se repartieron los campeonatos de Primera División durante los siguientes 30 años.

Justamente Malbec fue protagonista de una movida que derivó en la organización del año siguiente. Promediando 1933, Racing puso el ojo Demetrio Conidares, Eduardo Leoncio y Vicente Antonio Zito, las tres grandes figuras de Quilmes, ofertando la cifra récord de 51 mil pesos. Después de muchas idas y vueltas (algunas afectando el romanticismo amateur que todavía estaba fresco) se realizó la transferencia. Esto repercutió en la asistencia a los partidos del cervecero, algo que le vino bárbaro al presidente de la Academia, que quería un torneo con menos participantes y partidos que dejaran mayores ingresos en las boleterías.

El torneo de 1933 se jugó con 18 equipos pero, por decisión de la Liga, al finalizar se relegó a seis, dos de ellos (Quilmes y Tigre) directamente no pudieron participar de este certamen y otros cuatro (Talleres, Lanús, Atlanta y Argentinos) debieron fusionarse en dos nuevas entidades. El campeonato de 1934 fue el cuarto y último de la Primera División organizado por la Liga Argentina de Football. Se jugó entre el 18 de marzo y el 23 de diciembre, bajo un llamativo sistema, donde los 14 equipos jugaban a tres rondas: las dos primeras como las conocemos todos, el mismo orden de partidos invirtiendo localías, y una tercera con un nuevo cronograma.

Al achicar el número de participantes, castigando a los seis peores del año anterior, se podía meter otra ronda, lo que equivalía a tener más partidos entre equipos grandes, con el incremento de ingresos que eso acarreaba. Por eso fue que el Cervecero y los de Victoria, los menos convocantes, en 1934 debieron jugar en el Campeonato de Segunda División, que nucleaba a los equipos de reserva.

Lanús y Talleres de Remedios de Escalada tuvieron que buscarle la vuelta en medio de ese esperpento.  En una Asamblea extraordinaria de Talleres, en febrero de 1934, se dejaba claro que muchas opciones no había: “La C.D de Talleres, con fecha de 26 de Enero, envió al C. A. Lanús una proposición de fusión que la C.D. de Lanús no aceptó, presentando a la vez las bases a fin de que fueran estudiadas por ambas C.D. Con fecha 27 de Enero se recibe una nota de la comisión de representantes de los clubs de la Liga de Football, invitando al Club Talleres para antes del día 2 de Febrero presente conjuntamente con el Club Lanús, su acuerdo sobre fusión de ambas instituciones, caso contrario el tribunal arbitral procederá a dictar las bases de tal fusión, antes del día 9 de Febrero”.  O sea, se tienen que juntar les guste o no, sin importar ese pequeño (?) detalle de la autonomía de cada club, según lo que marca su estatuto.

Por otro lado, el hecho de estar en el primer lote de profesionalizados venía con el regalito de mantener planteles y tratar de paliar los gastos de la mejor manera, algo que no era sencillo para dos equipos de campañas más bien mediocres. Económicamente, Talleres no estaba para tirar manteca al techo, con futbolistas que pasaban varios meses sin cobrar y que hasta se iban a otros equipos que tuvieran las cuentas al día, como el puntero izquierdo Benjamín Grossi, que fue de Racing. Además de que la nueva Unión entre ellos debió rescindir contratos al hacer números finos.

La Unión Talleres – Lanús llegó con poco rodaje de cara al torneo, debido a que tuvo poco menos de un mes de cara al nuevo torneo. Solamente pudo jugar un amistoso, el triunfo por 3-2 ante Sportivo Alsina. Como Atlanta y Argentinos Juniors habían hecho lo propio un poco antes, llegaban con algo más de actividad, aunque veremos que no les sirvió de mucho. En cuanto a la elección de colores, Talleres-Lanús eligió el blanco con una franja granate en el pecho, que se transformó en la casaca alternativa tras la fusión. Mientras que Atlanta – Argentinos optó por una camiseta roja, con una V de color azul y amarillo, pasando después a otra (también roja) con las solapa del cuello auriazul y los colores del bohemio en el escudo.

El torneo de la Unión  Talleres – Lanús

Dentro de lo mal que la pasaron, fueron los que mejor salieron en un torneo que los tuvo inmersos en una campaña floja. Debutaron el 18 de marzo, con una ajustada derrota 4-3 como local ante Racing, acompañada luego por otra caída, ente caso 4-2 contra Ferro y otro resultado adverso, el 1-3 contra River, con dos goles de Bernabé Ferreyra y uno de Manuel Ferreira. El primer triunfo fue en la cuarta fecha, en la goleada 4-1 ante el otro Frankenstein, la Unión Atlanta – Argentinos. Los goles fueron de José Penner en dos oportunidades, Jacinto FerroIsaías Romano para los que hicieron de local en Escalada, mientras que Vicente Pietracupa puso el descuento para el bicho bohemio (?).

A partir de ese resultado, estuvieron invictos seis partidos más, gracias al 2-2 contra Huracán, el histórico 2-1 a Boca (Penner y Marcos Encina los autores de los tantos, descontó Delfín Benítez Cáceres para el futuro campeón), el 0-0 ante Chacarita; el 2-1 ante San Lorenzo y el 3-3 contra Gimnasia. Las buenas se cortaron ahí, porque llegaron las derrotas contra Vélez, Independiente, Estudiantes, Racing y empates contra Platense y Ferro, ya en la segunda ronda. También se comieron seis contra River, pero volvieron a ganar en la 17º fecha y otra vez su víctima fue Atlanta-Argentinos. Regresaron con un 2-0 de Villa Crespo, con goles de Sabino Coletta y Ángel Alfonso.

Luego de tan contundente triunfo, las cosas siguieron en su irregularidad clásica, a saber: 1-1 con Huracán; 0-2 contra Boca; 3-0 a Chacarita; 2-3 contra San Lorenzo; 2-1 a Gimnasia; 1-3 con Vélez; 0-3 con Independiente; 1-1 con Estudiantes y cerró la segunda ronda con un 1-3 contra Platense. Para hacerla corta, mejor vamos a decir que pasó siete partidos sin conocer la victoria, hasta que llegó el 3-1 a Racing en la 34º fecha. El cierre del año no fue mejor, porque llegaron las derrotas ante Ferro, River (0-5)e Independiente, aunque por lo menos pudieron despedirse con un 2-1 a San Lorenzo.

Producción fotográfica de la revista La Cancha, en época de fusiones

A final, la Unión entre Lanús y Talleres finalizó en el 12º lugar, con magros 27 puntos en 39 partidos, producto de ocho triunfos, once empates y veinte derrotas, con 50 goles a favor y 81 en contra. Entre los jugadores destacados tenemos al delantero José Penner, con 18 goles en 35 partidos, junto a los atacantes Isaías Romano (34 PJ y 2 tantos) y Aníbal Troncoso (32 PJ, 5G), además del defensor Jorge Titonell y el volante uruguayo Marcos Encina, los otros futbolistas que pasaron los 30 encuentros en la campaña.

La campaña de la Unión Atlanta – Argentinos

Acá no podemos decir que se acomodaron como el otro híbrido. El debut fue el 18 de marzo, en una experiencia traumática, ante Chacarita. Los hinchas funebreros aprovecharon la oportunidad para recordarle constantemente a su rival la suerte que corrió. El triunfo de Chaca por 2-1 fue casi anecdótico, en una jornada en la que quedó plasmado que los hinchas, pese a que estaban forzados a convivir, ni siquiera querían compartir la tribuna. Por eso hubo que cambiar el plan original de jugar un partido en cada cancha para mudarse a Villa Crespo, donde podía dividirse en tres: visitantes, Argentinos y Atlanta. Encima, según rezan (?) las crónicas, los pocos hinchas que asistían alentaban solamente a los jugadores de su club original. Lo que tampoco ayudó demasiado fue que Luis Célico, veterano auriazul, quedó a cargo del armado del equipo y generalmente se decidía por poner mayoría de futbolistas de Atlanta.

La derrota del debut fue solamente la punta del iceberg: en la segunda fecha llegó un 1-6 contra San Lorenzo, seguido de una de las pocas alegrías del certamen, el 4-2 a Gimnasia, con goles de Enrique Liberanone, Ramón Luna, Amadeo Ortega y Carlos Moyano.  Luego del traspié contra el cuervo, se puede decir que no le fue nada bien contra los grandes en las dos primeras rondas: 0-2 y 0-1 con Independiente; 0-1 y 1-3 con Racing; 1-8 y 1-2 contra River; 2-6 contra Boca; 1-2 con San Lorenzo. En toda esa etapa también tenemos la goleada contra Lanús-Talleres, derrotas ante Vélez (en realidad fueron dos, una por 6-1), Huracán, Chacarita, Gimnasia, un 0-6 contra Estudiantes, Platense… Aunque no es todo tan malo (?), porque su segunda y última victoria fue en la décima fecha, como visitante contra Ferro, con gol de Amadeo Ortega. También empató con el Pincha, el Verdolaga y el Calamar, lo que no es poco.

Sobre el cierre de la segunda ronda, llegó la separación. Después de la 25º fecha, Atlanta estaba en plena crisis y la Liga Argentina decidió desafiliarlo, por lo que Argentinos jugó por su parte el resto del certamen. Las cosas no marcharon mejor, porque el equipo no ganó, sumando 12 derrotas al hilo (dos contra Boca, GELP, San Lorenzo,  Ferro,  un 2-7 contra Racing, Chacarita, Platense, Huracán, River, Independiente y Vélez) y un empate contra Estudiantes, en la última fecha.

Como podrá imaginar un avispado lector, este equipo fue el último de la tabla, con míseros nueve puntos en 39 presentaciones. Su campaña fue de dos triunfos, cinco empates y 32 derrotas, con 38 goles a favor y 113 en contra. El goleador del equipo fue Carlos Moyano con ocho goles, seguido por Ortega, Bottini y Martino, con cuatro cada uno.

Mientras terminaba este torneo iluminado por figuras como Ernesto Lazzatti y Arsenio Erico, que tuvo a Independiente como gran animador y a Boca (con Delfín Benitez Cáceres, Roberto Cherro y Francisco Varallo) como campeón, se produjo la fusión de la Liga Argentina de Football con la Asociación Argentina de Football, para formar la Asociación del Football Argentino. Con esto se decidió la vuelta a la normalidad, ascendiendo a Quilmes y a Tigre y separando a las fusiones. Las actuaciones siguieron siendo flojas para los protagonistas de esta historia, debido a que solamente Atlanta pudo terminar en alguna oportunidad de mitad de tabla para arriba. Por ejemplo, en 1936 el Bohemio fue séptimo, en tanto que Talleres terminó 15º, Lanús 16º y Argentinos último, posiciones muy similares a las cosechadas al año siguiente, cuando se implementaron los descensos.

Como habíamos dicho, el primer presidente de la nueva AFA fue Ernesto Malbec, electo por unanimidad, el 28 de febrero de 1935. Asumió en un marco de sospecha y acusaciones de sobornos y manejos turbios. Al poco tiempo, cuando volvió a la presidencia de Racing, la AFA decidió que el voto de los cinco grandes valdría triple y los de Estudiantes y Huracán el doble. En fin, una historia en la que el autoritarismo y el muñequeo a favor de los grandes está a la orden del día. No sea cosa que tengamos la remake en breve, acomodando esos equipos que sobran en la Superliga.

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