Con hermanos así…: Matías Messi

Todos tenemos un familiar que preferiríamos tener guardado y comiendo pescado en un altillo y los futbolistas no escapan a este mal, incluso padeciendo dicha calamidad en el seno mismo de su grupo familiar primario. Hoy arrancamos esta sección con el que fue noticia hace poco y, para peor, resulta ser el hermano del mejor jugador de mundo: Matías Messi, mayor que Lío y proclive a los ídems.

Muchas veces, como en el caso del cuento de Fontanarrosa “El ñoqui”, al hablar de determinado jugador muchas veces se escuchó el “Si, ese juega bien, pero el bueno era el hermano”. En esta sección me quiero encargar de los que salieron malos, pero no para el futbol sino para la vida, digamos. Es bien sabido que el grueso de los jugadores que llegan a Primera suelen cargar en sus espaldas historias de infancias de privaciones, malas yuntas y excesos y que dichas historias no suelen limitarse al jugador en sí, sino a todo su entorno familiar. En este cuadro, es casi de manual ver al jugador que llegó a Primera y se dedica a intentar “sacar de la mala” a la familia. El tema es que muchas veces, no puede y no por falta de voluntad, sino porque la historia suele ser tan pesada que no puede cambiarse solamente con un domicilio nuevo o comida caliente.

Hoy toca hablar de uno que está en el candelero y el cual viene reincidiendo desde hace años en las páginas de Policiales, mientras su hermano brilla en los mismos diarios pero en Deportes. Matías Messi es el segundo hijo de Jorge y Celia y ya antes que el nombre de Lionel empezara a sonar en las crónicas deportivas de Barcelona, el suyo se hizo presente en las policiales de Rosario. En el 2000 tuvo su primer acusación por robo y un par de años después tuvo dos más por amenazas. Lío estaba asomando en el primer equipo blaugrana y el hermano andaba calzando también una camiseta a rayas pero negras y blancas.

Durante un tiempo, parecía que Matías había tenido un cambio en su vida o sería que los reflectores sobre Lío le permitían moverse mejor entre la sombras. Así siguió todo hasta Octubre del 2008, donde fue noticia por ser detenido por la Policía rosarina por encontrarse portando un arma calibre 32, sin numeración pero con 5 balas en la recámara. En un principio quiso escapar, pero después no opuso resistencia cuando fue detenido. Por la causa, pasó 9 horas detenido, para quedar sobreseído un tiempo después.

Si bien el nombre Messi tomó en Rosario una relevancia sin precedentes luego de la explosión del Lío en el Barça, lo cierto es que no se atribuye solamente a la fama de su hermano que Matías haya tenido tanta “suerte” respecto a las causas en su contra. Mucho se le atribuye a su amistad con Ramón Machuca, también conocido como “Monchi” Cantero, uno de los líderes de la banda narco “Los Monos”. En el 2015 la Revista Noticias mostró un documento fotográfico donde se lo ve a Matías junto a Cantero y otros miembros de la banda.

Un Messi en Argentina con una Copa, cosa nunca vista

Es que un episodio del 2011 lo ligó directamente con la banda, cuando en Abril de ese año la vivienda familiar de los Messi en el barrio Saladillo recibió durante la noche una lluvia de balas de dos sujetos que dispararon desde una motocicleta. Si bien es sabido que los rosarinos son, cómo decirlo, temperamentales (Ver el caso de la abuela de Maxi Rodriguez como ejemplo), una primera línea apuntaba a que había sido un mensaje contra el delantero por su flojo desempeño en la Selección, pero lo que llamó la atención fue que el ataque se diera justamente cuando en la vivienda se encontraba Matías sin ningún otro miembro de la familia. Este ataque se lo vinculó con su amistad con Cantero, pero también quedó en la nada.

En el 2015 fue nuevamente noticia, cuando fue detenido en un control de Gendarmería, primero negándose a exhibir los papeles del vehículo Audi A5 que conducía y luego resistiendo el arresto agrediendo a uno de los gendarmes y resultando con un corte en su ceja izquierda. Además, para más inri, descubrieron que llevaba en la guantera del auto un revolver calibre 22. Y si, tampoco lo tenía declarado, al igual que en el 2008. Se le abrió una causa por tenencia ilegal de arma de fuego.

2017 también fue un año movidito para Matías: En Agosto fue partícipe de un choque cuando su Audi impactó en la parte trasera de un camión cuando circulaba por la Ruta 21, en las afueras de Rosario. Y en Diciembre fue protagonista de otro hecho aunque más curioso, cuanto menos. El 1º de Diciembre chocó contra un banco de arena del Club de Pescadores de Fighiera, localidad cercana a Rosario. Cuando lo encontraron, estaba con golpes en la cara (Posteriormente se supo que tenía fractura en la nariz), pero lo más llamativo era que la lancha se encontraba cubierta de sangre y en su interior se halló, adivinen: Un arma calibre 380, sobre la cual su abogado negaba que fuera suya.

“No sabés lo jodidos que son los peces del Paraná, 3 balazos mínimo para que piquen”

La cantidad de sangre que había en la lancha y la presencia del arma de fuego fueron indicios que tomaron los investigadores para apuntar a que había habido un enfrentamiento arriba del vehículo. Un análisis posterior de la sangre encontrada (y la declaración de 41 TESTIGOS!) terminó liberando de ese tema a Matías, dado que se determinó que se trataba de sangre propia. Pero de lo que no pudo zafar fue de la portación de arma de fuego: Luego de tres audiencias, recuperó su libertad luego de desmbolsar la suma de dos millones de pesos en concepto de fianza y de entregar su pasaporte, aunque la causa aún sigue abierta.

Y como parece que los líos lo persiguen, pobre Mati, hace pocos días protagonizó otro hecho violento, ahora en la localidad de Villa Gesell. Circulaba por la avenida Buenos Aires a bordo de su Land Rover cuando chocó contra un Volkswagen Vento, cerca del boliche Pueblo Límite. Los testigos dicen que luego del choque, Matías se bajó del auto y amenazó a los ocupantes del Vento con un arma de fuego, mientras que él declaró que no tenía ningún arma, sino que los amenazó con una llave cruz porque se habían bajado 5 muchachos del vehículo, algunos con palos. Lo cierto es que luego del accidente, Messi estuvo ilocalizable durante 40 minutos, por lo que sospechan que en ese lapso pudo haber descartado el arma. Por ese hecho también estuvo detenido, aunque recuperó su libertad porque, a criterio del juez, no tenía ninguna condena previa.

Por ese hecho fue citado nuevamente por la jueza de Rosario que entiende en la causa de la lancha, habida cuenta que, para el caso que hubiera nuevamente un arma de fuego sería reincidencia. Incluso la Fiscalía pedía 45 días de prisión, pero le dictaron la excarcelación, con la condición de que siga un tratamiento psicológico.

Así, mientras su hermano tiene asegurado el pasaje a Rusia en donde buscará fracasar otra vez alzarse por fin con la Copa, Matías afronta sus días sin poder visitar el local familiar que administraba en Barcelona, ni siquiera poder ir a conocer a su nuevo sobrino Ciro. Será cuestión de ver si aprende a no andar siempre con armas no declaradas o si, por el contrario, no termina mucho peor que hasta ahora.

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