Boicot futbolístico

Faltando 80 días para el Mundial de Rusia, Argentina está muy lejos de dar la vuelta como Phineas Fogg en la novela de Verne. Al contrario; se hundió en Madrid 20 mil leguas bajo el mar y se llevó una goleada histórica que, como ocurrió ante Nigeria en la gira anterior, borró cualquier brote verde del primer partido ante Italia.

Mientras algunos países decidieron realizar una protesta simbólica al realizar un boicot diplomático al Putin Mundial por uso excesivo de bidón sobre sus ex-espías, Argentina logró destacarse con una nueva medida: piensa enviar futbolistas al Mundial pero sin jugar en equipo. Es que ese entrenador salido del under casildense, Jorge Sampaoli, a menudo confunde la sinfonía de jugar en equipo con el barullo del rock chabón que puede sonar revolucionario en los pubs pero al que siempre le falla el sonido en los grandes estadios.

El seiauno contra España en el Wanda Metropolitano fue tan contundente como Brasil – Alemania, con la salvedad de que ocurrió en un amistoso. De todos modos, es un golpe durísimo en la antesala del Mundial que dejó no solo a los diez mil argentinos llorando como el fan de la esposa de Mauro Icardi sino que desnudó a un equipo argentino que no es tal, estén sus figuras o no en el once inical. Sin el proceso debido y a los tumbos, la Selección Argentina nunca pudo redondear un buen partido desde la salida de Gerardo Martino. Esto incluye el intinerato de Edgardo Bauza desde el estudio de La Última Palabra. Hoy no solo la lista de 23 jugadores es una incógnita sino también los diez jugadores que le pasarán la pelota a Messi para que se arregle solo.

Nene, no comprendo tus ambiciones.

Sampaoli cayó en los viejos vicios de una estructura en el secretismo de estado, que se llevó a la tumba las críticas a la gestión dirigencial tras las finales perdidas. Tanta purga previa, tanto revoleo de nombres y sistemas para que Javier Mascherano y Lucas Biglia vuelvan a chocarse entre sí mientras veían los nuevos números en las espaldas ibéricas. Al dúo no dinámico lo acompañaron la clásica parsimonia rosarigasina de Ever Banega y su nuevo Salieri Giovanni Lo Celso. En trámite parejo, se pudo observar en las ganas y el despliegue de Maximiliano Meza algo cercano al peligro de gol, pero su falta de zurda no le permitió plasmarlo en la red contraria. La ineficacia de Gonzalo Higuain en la Selección ya es legendaria fallando en los metros finales para la multiplicación de paints marginales. Todo adornado por un retroceso suicida de la pareja central, con Marcos Rojo como protagonista principal de observar en primera persona los pases a la red de los delanteros gaitas, y la obsesión de salir jugando sin tener la certeza de que el pase no termine en el contragolpe del rival. Estos elementos se han repetido en los diez partidos sampaolistas aunque esta vez la jerarquía del rival lo dejó aún más expuesto.

Con la granada entre las tetas.

Era claro que el zurdo casildense no quería este partido de preparación. También es evidente que Islandia, Croacia y la vencedora Nigeria hace un par de meses están un escalón por debajo del nivel de las individualidades en ofensiva de la albiceleste. Pero también es una realidad que este cúmulo de jugadores esta muy lejos de ser el candidato para llevarse la Copa del Mundo en 2018. España tal vez no este a cinco goles de distancia de Argentina pero definitivamente demostró porque es uno de los tres favoritos junto a Alemania y el Brasil de Tite. Los muchachos de Julen Lopetegui, quien pekermeaba en las divisiones juveniles de La Roja en el pasado, no pierden hace 20 partidos y se notó en el aceitado funcionamiento de hace por lo menos una década. Han renovado la vieja idea de la industria futbolística catalana aprovechada por Don Luis Aragonés y perfeccionada con el bigotón Vicente Del Bosque. Aprendieron de sus porrazos en pleno Mundial pasado como el 1-5 ante Holanda y la derrota ante el Chile sampaolista (sí, el mismo que no da pie con bola cruzando la cordillera) que los dejó afuera en primera ronda. Sigue el riquelmeano Iniesta pero ahora la velocidad en ataque la aportan jugadores de la talla de Isco. Dieron su mejor expresión de efectividad con precisión de francotirador cada vez que apretaron el gatillo.

Y lo fajaron tanto que arrugó. Y lo molieron tanto que se pudrió.

Como ante Nigeria, un equipo alternativo sin la presencia de Messi volvió a morder el polvo. Lo cierto es que a la albiceleste le volvieron a convertir cuatro goles con relativa facilidad en pocos minutos del segundo tiempo. No es una cuestión de línea de tres o cuatro sino de la desconexión sideral entre los defensores y los volantes. El “carecer de mediocampo” y partirse como equipo se vio reflejado cuando la pelota circulaba y el equipo se cansó de correr a la par de Sampaoli, al que solo le faltaba pegar una patada a un español de lo cerca que seguía la jugada a los gritos. España, como Nigeria y Venezuela en ambos complementos, quedaron “de frente” a los defensores y muy lejos de ellos, aprovechando las imprecisiones defensivas, dando pie a contragolpes mortales. Porque lo que le ocurrió a Bustos y Tagliafico con Isco y Marcos Asensio lo podrían haber sufrido Mercado y Funes Mori. Porque Sergio Romero sigue siendo sinónimo de inseguridad pero lo que era certidumbre en Wilfredo Caballero, que salvó los malos retrocesos defensivos ante Italia, ahora se transformó en espectador impotente del vendaval de la Madre Patria mientras el misionero salió lesionado ante el primer gol. Por razones similares quedó fuera de la pelea por el arco Agustín Marchesín el año pasado. Porque ya conocemos esa cara de tristeza en Messi tanto en el palco como jugando para la Selección. Porque ese gesto para la tribuna de poner jugadores del ámbito local cuando las papas queman y en poco tiempo para no modificar nada es tan vieja como monólogo de Niembro pidiendo a Razzotti.

Se adelantó el regreso de Mao.

Encomendarse a la buena estrella barcelonista de Messi parece demasiada carga si no va a haber un equipo que lo acompañe. No hay tiempo para intentar entender qué quiere hacer Sampaoli con su Selección o transpolar su experiencia positiva en Chile. Hace rato Argentina perdió la sana costumbre de desarrollar proyectos cada cuatro años. Quedará cerrar la gira de colectividades con el partido ante Bolivia en la Bombonera y el clásico encuentro ante Israel previo al Mundial, ahora adornado con el prometido y demorado paso de la generaciodelochentaisei por Tilcara 32 años después. 

* (Basado y readaptado del texto borrador de kipzy previo al partido con España “Entendiendo a Sampaoli”)

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