De África para el mundo – Hoy: Roger Milla

Queremos utilizar este espacio para dar a conocer a diferentes jugadores africanos, algunos leyendas, otros poco conocidos, pero todos con una historia para contar. Empezaremos por el que quizás fue para muchos el mejor jugador del continente negro: Roger Milla.

Desde hace tiempo uno escucha la frase: el futuro del fútbol es de África. Pero los años pasan y sus selecciones, salvo algún caso excepcional, siguen sin dar el batacazo. A pesar de eso hemos visto a grandísimos jugadores salidos del continente pobre negro. Camerún, Argelia, Marruecos, Nigeria, Senegal y Ghana fueron quizás los que más amagaron con meterse a discutirle algún premio a sudamericanos y europeos pero solo se quedaron con títulos en competencias de menores, donde siempre se sospecha de la edad de sus participantes. Lo que sí, muchos jugadores pasaron a la élite del fútbol europeo mientras otros se convirtieron en leyendas por defender la camiseta de su selección como hizo nuestro primer homenajeado: Albert Roger Mooh Miller, a quien todos conocemos como Roger Milla. La prehistoria futbolística del joven Miller nos dirá que empezó jugando en patas en los barrios bajos de Yaoundé, donde nació el 20 de mayo de 1952. No sabemos si fue exactamente así su infancia pero siendo africano de raza negra elegimos creer que sí… Luego se fue a Douala donde competía en torneos barriales por plata y a los trece años se sumó al Écleir de Doauala, donde participó cinco años y mostraría sus primeras armas para debutar en 1968. Allí estuvo dos temporadas en las que disputó 67 partidos con 6 goles. Un club más importante de la ciudad, el Léopards, vio algo en el joven y lo trajo para la temporada 1970-71. Es allí donde Roger cambia su apellido Miller a Milla para que suene más africano. El primer año del joven de 18 años fue tremendo anotando 25 goles en 29 partidos, llevando al equipo a pelear el campeonato. Cosa que lograría el año siguiente con un Milla menos goleador (20 en 30 partidos) pero igual de importante, así el equipo de Douala se convertía en campeón nacional por primera vez. En la temporada 72/73 los Leopardos lograrían su primer bicampeonato gracias otra vez a los goles del joven Milla que marcaba 19 en 28 partidos. No pudo lograr el tricampeonato en la siguiente temporada pero volvía a sumar 25 goles en 30 partidos. Terminaba su ciclo en los Leópards con una tremenda efectividad de 89 goles en 117 partidos.

Su facilidad para desmarcarse y su inteligencia para moverse en el área, además de su gran capacidad goleadora, despertó el interés de algunos equipos franceses pero se lo terminó llevando uno de los equipos de la capital de su país, el Tonnerre Yaoundé. Allí tuvo tres temporadas donde volvió a cansarse de marcar goles, sumando 69 tantos en 87 partidos logrando un par de títulos. Esta vez no gana la liga pero si se alza con una Copa de Camerún en 1974. En 1975 el equipo logra la Recopa de África venciendo en la final al Stella Club d’Adjamé de Costa De Marfil con Roger como gran figura. Sobre esos títulos, en una entrevista al sitio de la FIFA comentó: “No me esperaba tener tanto éxito y, sobre todo, no tan deprisa. Cuando comienzas una carrera de futbolista profesional, partes un poco con la incógnita. Yo no sabía qué dificultades me iba a encontrar en el camino. Pero enseguida tuve la suerte de jugar al lado de compañeros estupendos. Así pude progresar y ganar títulos con rapidez“. En cuanto a la selección, ya el joven a principios de los ´70 empezaba a ser una fija en una nación con poca historia como la de Camerún. Su primer partido en los Leones Indomables fue en su conocida ciudad de Douala pero su equipo cayó 1 a 0 ante Zaire por las eliminatorias para el Mundial 74. Luego, en Kinshasha, los Leones lograron la victoria por el mismo resultado pero dos días después los muchachos de Zaire vencieron por 2 a 0 con una generación que terminaría jugando ese Mundial. Tuvieron que pasar 6 partidos para que la estrella emergente africana bese la red. Fue justamente ante Zaire, en un partido que finalizó 2 a 1 para su selección.

En 1976 se llevaría el premio al jugador africano del año, para un año más tarde dar el salto a Europa, más precisamente a Francia, lugar donde iban la mayoría de los jugadores de las ex colonias galas. Plena época donde la liga francesa era dominada por los goleadores argentinos: Carlos Bianchi, Delio Onnis y Jorge Curioni. El equipo era el Valenciennes pero sus primeros momentos no fueron buenos debido a que no tenía contrato profesional ya que solo dos extranjeros podían tenerlos por equipo y el Valenciennes ya tenía a los polacos Jan Wrazy y Zygmunt Maszczyk por lo que tuvo que obtener una licencia para poder jugar en la División de Honor. Al año siguiente Maszczyk se iría y Milla lograría ser profesional. En las dos temporadas que estuvo no tuvo una participación tan importante como se esperaba anotando 7 goles en 29 partidos entre liga y Copa. Además según declararía años después, lo complicaba que el fútbol francés sea más físico que de posesión de balón como acostumbraban los africanos. El equipo finalizó decimocuarto, apenas un punto arriba de los que descendieron en la temporada 1977-78 y decimoctavo, salvándose de jugar la promoción por diferencia de gol.

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Valenciennes y Mónaco, sus primeros pasos europeos

A pesar de eso el Mónaco, que venía peleando los primeros puestos, decidió llevarlo para la temporada siguiente. Su participación en el equipo del Principado terminó en una sola temporada donde anotó 2 goles en 17 partidos (terminó cuarto en la liga), aunque fue parte importante de su primer título en el viejo continente, ganando la Copa de Francia donde anotó 3 goles en 8 partidos. En la final venció al Us Orléans por 3 a 1 con tantos de Marette en contra, Emmon y el mencionado Onnis. Nuestro homenajeado ingresó a los 55 minutos para dar la vuelta olímpica desde adentro. Luego de pasar por el lujo monegasco el delantero se fue a la Isla de Córcega para desembarcar en el Bastia, un humilde equipo que venía de casi hacer historia al caer en la final de la Copa UEFA de 1978 ante el PSV holandés, tan importante fue que hasta tuvo un documental sobre esa casi epopeya. El equipo de la isla iba a terminar en la posición número 12 pero en la Copa local la cosa iba a ser distinta. Empezó venciendo al Caen de la Segunda por 3 a 0 para luego dar cuenta del Auxerre  en un global 3 a 2. En octavos de final se enfrentaba al Mónaco y la nueva adquisición iba a empezar a pagar con errores de principiante pero también con goles en el 3 a 2 global del equipo isleño, Milla iba a anotar los dos tantos en la ida mientras que en la vuelta el argentino Enzo Trossero marcaría para los del Principado pero no les alcanzaría.

En cuartos esperaba el Martigues y el 3 a 0 como visitante parecía acabar con todo pero de locales se hicieron fuertes al vencer por 5 a 0 con otro doblete del camerunés y pasar a semifinales. Allí se medirían con el Lens a quien vencerían en los dos partidos, 2 a 0 de local (un gol de nuestro homenajeado) y 1 a 0 de visitante. La final ya era un hecho. Allí esperaba el mejor equipo francés de la época, que desde los ´70 había logrado cinco ligas y tres copas en el país galo: el Saint-Etienne. El 13 de junio se jugó la final en el Parque de los Príncipes de París. La visita alineaba un par de muchachos como Battiston, Santini, Rep, Janvion y Platini mientras que el local tenía a Marchioni, Marcialis y el goleador Milla como figuras. Fue justamente Louis Marcialis quien a los 5 de la segunda etapa armó un jugadón por derecha y la puso al segundo palo. Cinco minutos después Roger Milla recibió solo en una contra, gambeteó al arquero y al defensor y puso la segunda estaca en el corazón verde. Jacques Santini iba a acortar distancias pero seguiría todo igual hasta el final. El Bastia vivía su hora más gloriosa de la mano del camerunés que lograba su segunda copa consecutiva. La isla era una fiesta.

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Milla y Marcialis con la Copa y la casaca del derrotado…

Los siguientes años del equipo iba a ser complicados. Otra vez duodécimo con Milla con 14 tantos como goleador en la temporada 81-82 y cayendo en semifinales de Copa. Lo que venía sería peor: decimoséptimo y eliminados en 32avos de final (Milla goleador nuevamente con 13) y décimo y otra vez eliminado en la misma ronda a la siguiente temporada. Terminaba entonces su paso por el equipo de Córcega donde disputó 113 partidos con 60 goles. Mientras la rompía en su equipo también era parte de la selección de Camerún que lograría la histórica clasificación al Mundial de España 1982, dejando en el camino a Malawi, Zimbabwe y Zaire para terminar sacando boleto frente a Marruecos con un 2 a 0 de visitante (un gol de Milla) y 2 a 1 de local con otro tanto de su gran goleador. El otro clasificado iba a ser Argelia de la mano de sus dos grandes figuras: Lakhdar Belloumi y Rabah Madjer. En España, Camerún debutó frente a Perú empatando sin goles mismo resultado que obtendría ante Polonia. En la última fecha se enfrentaban a una potencia como Italia: el que ganaba, pasaba de fase. El partido terminó igualado 1 a 1 y los tanos, a la postre campeones, pasaron por tener más goles hechos a lo largo del torneo. Milla jugó los tres partidos pero no pudo anotar pero a pesar de eso se fue contento: “Para mí fue nuestro mejor Mundial. Es cierto que caímos eliminados ya en la primera fase, pero no sin haber arrancado tres empates frente a Perú (0-0), Polonia (0-0) e Italia (1-1). Y esas dos últimas selecciones quedaron, respectivamente, tercera y campeona del mundo. En 1990, me gustó la forma en que nos apoyaban los italianos, pero la calidad del fútbol no fue tan buena. No disfruté igual”.

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Frente a Italia, futuros campeones

Pese a eso, se sacó la espina en la Copa Africana de 1984. Allí pasaron de fase junto a Egipto dejando atrás a Costa de Marfil y Togo. Milla anotó el primero del 2 a 0 ante los Elefantes. En semis vencieron por penales a Argelia para en la final derrotar por 3 a 1 a Nigeria con tantos de N´Djeya, Abega y Ebongué y así darles el primer título a los Leones Indomables. Justamente el Saint-Etienne posó los ojos en el tremendo y ya veterano goleador del Bastia para la temporada 84-85. Pero fue todo lo contrario a la época dorada del equipo verde. Por escándalos financieros renuncia en 1982 el presidente Roger Roche, con quien comenzó la gran era dorada y un año después el técnico de gran parte de esos títulos: Robert Herbin. Todo esto influyó negativamente en el equipo que sorpresivamente descendería en la temporada 83-84 y para eso fueron a buscar a Milla, para devolverlos a la máxima categoría. En las dos temporadas que estuvo allí logró la friolera marca de 36 goles en 69 partidos, pero el Stade Rennes y el Racing de París le impidieron lograr el título de Segunda, pese a eso logra el ascenso a primera en 1986.

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La vida en Saint-Etienne

Sin embargo se queda en Segunda ya que el Montpellier decide contratar a Milla y con sus 18 goles en 33 partidos logra, otra vez, uno de los ascensos por delante del Olympique de Lyon en su zona. Roger volvía a la máxima categoría, mientras pensaba en la Copa Africana de 1988 que se jugaría en Marruecos. Con el Montpellier lograría un histórico tercer puesto para clasificar al equipo a la Copa UEFA anotando en total 15 goles en 37 partidos entre liga y copa de esa temporada. Ya estaba listo para defender el trono continental. Allí arrancó anotando el gol de la victoria ante Egipto, y el del empate en uno ante Nigeria. La igualdad ante Kenia metió a los Leones en semifinales donde vencieron a los locales con tanto de Makanaky. En la final Camerún lograba el bicampeonato ante Nigeria gracias al solitario gol de Emmanuel Kundé. En la siguiente temporada en el Montpellier, el equipo finalizaría noveno y Milla marcaría 7 goles en 32 partidos. En total iba a anotar 37 goles en 95 partidos. Sobre su experiencia de jugar solo en Francia dijo lo siguiente: “En aquella época, los representantes no existían, por lo que no era normal poder colocarte en el extranjero. Es cierto que fue una pena; me habría gustado jugar en Alemania, España o Italia. Pero lo compensé con los títulos”.

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Un trío de cracks

Con 37 años era tiempo de buscar algo más relajado y lo encontró en Saint-Pierroise de la Isla de Reunión. Tranquilidad iba a tener seguro… Allí logró dos títulos de liga pero no hay tantas referencias de sus juegos y goles aunque la primera data dice que anotó 8 goles en 32 partidos. Mientras, los Leones clasificaban al Mundial de Italia ´90 sin la presencia del veterano delantero dejando atrás en el grupo a Nigeria (como casi siempre), Angola y Gabón. Mientras Milla descansaba en la isla de Reunion, el presidente de Camerún Paul Biya empezaba a marcar un número de teléfono. ¿El destinatario? Si, el viejo Roger. Biya le pidió encarecidamente al veterano y casi retirado delantero que se sume a la delegación que participaría en la Copa del Mundo casi como reconocimiento a su trayectoria, que era solo conocida en Camerún y parte de Francia una liga mucho menor de lo que es ahora y, fundamentalmente, como apoyo moral y guía de un equipo joven que no tenía tanta experiencia en este tipo de batallas. “Uno de mis mayores motivos de orgullo reside en el hecho de que fue el pueblo camerunés el que me empujó a volver. Al regresar a la selección, fui muy bien recibido por los jóvenes, pero no tanto por los veteranos, que se habían aliado contra mí. Todo volvió a estar en orden en cuanto marqué un gol. Los veteranos vinieron incluso a disculparse; no podía guardarles rencor” recordó Milla sobre ese momento.

Se abría entonces la Copa del Mundo entre Argentina, el campeón reinante, y Camerún, uno de los equipos que aparecían como relleno en un grupo donde aparecían la siempre difícil Unión Soviética y la Rumania de Lacatus y Hagi. Carlos Bilardo eligió a estos once: Nery Pumpido; Néstor Fabbri, Néstor Lorenzo, Roberto Sensini, Oscar Ruggeri, Juan Simón; Sergio Batista, José Basualdo, Jorge Burruchaga, Diego Maradona y Abel Balbo. Los Leones, dirigidos por el soviético Valeri Nepomnyashchi, salieron a la cancha con Thomas N´Kono; Benjamin Massing, Bertin Ebwelle, Emmanuel Kunde, Stephen Tataw, Victor Ndip; Andre Kana-Biyik, Emile Mbouh, Louis Mfede; Fracois Oman Biyik y Cyrille Makanaky. Lo que pasó ya lo sabemos todos… Los africanos pegaron como pocas veces se vio en un Mundial mientras que a los campeones del mundo no se les caían las ideas. Bilardo intentó con Caniggia por Ruggeri pero al Hijo del Viento lo molieron a patadas con la de Massing, recientemente fallecido, como la más recordada. Kana-Biyik iba a dejar a Camerún con 10 a los 61 tras un foul a Caniggia pero seis minutos más tarde su hermano Oman le ganaba en el salto a un Sensini que miraba atónito como el cuerpo del moreno se suspendía en el aire para abrir el marcador. A los 81 minutos ingresaría Milla y siete minutos después Massing dejaría con 9 a los africanos que igualmente ganarían el partido. El siguiente partido sería ante una Rumania que con dos tantos de Lacatus había vencido a Unión Soviética. El partido era parejo hasta que a los 14 minutos del segundo tiempo cambió la historia de nuestro héroe para siempre. Ingresaba Miller (así lo ponían en algunos graphs de la tv) en lugar de Maboang y 17 minutos después, mientras Ioan Andone intentaba despejar, Milla se tiró con todo su cuerpo para quedarse con la pelota, sin falta para el árbitro y definió de zurda ante la salida de Silviu Lung. Aparecía entonces otro ícono del Mundial: la Makossa, que era la danza con la que el delantero festejaba en el banderín del córner, luego copiada en todo el mundo.

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Makossa

En palabras de Milla “Aquel baile a ritmo de makossa no lo tenía preparado en absoluto. Simplemente quería encontrar una celebración que simbolizara mi deseo de compartir todo aquello con las personas que siempre me habían apoyado”. Diez minutos después Milla le ganó a todos en velocidad pese a su edad y puso el segundo tanto para darle la clasificación a su selección a octavos de final. La derrota 4 a 0 ante los soviéticos no importó mucho ya que los esperaba Colombia en octavos de final. El partido fue parejo con Camerún teniendo un par de chances que morían en las manos de René Higuita. A los 54 minutos, el entrenador ruso que dirigía a los Leones, decide el ingreso de Milla por Makanaky pero el resultado no se movería. Se jugarían 30 minutos de prórroga y la pregunta era: ¿Aguantará el físico alguien que en un primer momento estaba para jugar solo 30 minutos por partido? La respuesta las daría en el segundo tiempo suplementario cuando al minuto de empezar, luego de un pase de Oman Biyik el goleador se escapó de Perea y dejó en el camino al recordado Andrés Escobar para fusilar a Higuita. El banderín esperaba su habitual danza. Tres minutos después llegaría uno de los grandes bloopers de la historia de las Copas de Mundo. Con toda Colombia en ataque, Higuita recibió en tres cuartos de su propio campo y tocó con Perea, quien se la devolvió inmediatamente al arquero que ya tenía a la fiera encima… Higuita quiso hacer pasar de largo a Milla pero este la robó y se fue solo al gol para darle el pase a Cuartos a Camerún, que sufrió hasta el final por el gol de Bernardo Redin tras una maravillosa pared con Carlos Valderrama  Esa situación el delantero la recuerda con sorna “Dado que ya había jugado antes con Carlos Valderrama en el Montpellier, solía interesarme a veces por el juego de Colombia. Había estudiado más en particular el de Higuita y, por tanto, había decidido presionarle siempre para esperar un error suyo. Así fue como pude aprovechar la ocasión, como un auténtico zorro”.

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El viejo zorro ya la robó y se irá derechito al gol…

Era el turno de Inglaterra… La selección que contaba con una camada maravillosa como Paul Gascoigne, David Platt y Gary Lineker era la gran candidata para el duelo, pero si algo sabían los africanos era el no sentirse inferior a nadie. Los ingleses dominaron en el primer tiempo y llegaron al gol a los 25 gracias a David Platt. Camerún estaba en otra sintonía y no llevaba peligro al arco de Shilton. Entretiempo. El bueno de Nepomnyashchi manda a la cancha a uno de los mejores del campeonato y no tardaría en demostrarlo. Milla, de espaldas al arco como casi siempre arma una pared y mientras corre en busca de la pelota recibe la zancadilla de Gascoigne: penal para Camerún que Kundé convertiría en el empate. Cuatro minutos después Ekeke arranca en tres cuartos de cancha, juega para Milla que de espaldas nuevamente recibe la pelota, gira y le devuelve una hermosa pared a Ekeke que se filtra entre todos los ingleses para poner dar vuelta el partido. Una pared entre Milla y Oman Biyik que termina definiendo este de taco casi liquida el partido pero los africanos siguen siendo muy inocentes abajo y cometen un penal sancionado por ese hijo de mil puta llamado Codesal. Lineker anotaría y mandaría todo a tiempo suplementario. Allí los dos tuvieron sus chances pero los ingleses tenían en Gascoigne otra gran figura. Fue el quien dejó solo a Lineker que gambeteó a N´Kono y recibió la falta del defensor africano para luego marcar su doblete desde los doce pasos. Camerún tuvo alguna chance más pero hasta ahí llegaría. Se iba el mejor partido del Mundial y el equipo preferido de todos.

A partir de ahí los africanos dejaban la vara muy alta para lo que se venía mientras que Milla se transformaba de golpe en uno de los jugadores más famosos del mundo. Ese año lógicamente sería elegido por segunda vez como el mejor africano del año. Seguiría participando en la selección al tiempo que volvería al Tonnerre Yaoundé donde jugaría por las siguientes cuatro temporadas disputando 116 partidos y anotando la bestial cifra de 89 goles, aunque logrando solamente la Copa de 1991. Con 42 años, el francés Henri Michel lo convocó para el Mundial de Estados Unidos, lo que generó una gran polémica por su edad pese a que en su liga hacía goles casi todos los partidos. Sobre ese momento Milla tiene su particular versión: “Los cameruneses me presionaron para que jugara en 1994, porque creían que yo era el único capaz de marcar goles. No tenían fe en ningún otro futbolista. En aquella época estaba en el Tonnerre Yaoundé, un club camerunés, así que estaba listo y en forma. ¿Que si tenía confianza? Por supuesto”.

En dicho Mundial Camerún compartió el grupo B junto a Brasil, Rusia y Suecia. El primer partido fue ante los escandinavos que tenían entre sus figuras a Martin Dahlin y Thomas Brolin, además de un suplente que empezó a ser figura: Kenneth Anderson. El partido terminó empatado en dos pero Milla esta vez no tuvo minutos de juego. Luego llegaría el partido ante el futuro campeón Brasil que le ganó sin discusión. Fue 3 a 0 y esta vez Milla ingresó faltando 26 minutos pero dos minutos más tarde los cariocas marcarían el segundo para empezar a definir el pleito. Los Leones se jugaban el pase a octavos ante una Rusia que había perdido ambos cotejos y que terminó siendo un partido histórico. Los rusos se pusieron tres goles arriba en el primer tiempo gracias a Oleg Salenko y en el entretiempo Michel decidió mandar a Milla a la cancha como homenaje. Un minuto después el interminable delantero le ganaba al defensor ruso y ponía el descuento. Con 42 años el eterno Roger se transformaba en el jugador más veterano en marcar en una Copa del Mundo. Sobre ese récord alguna vez declaró: “fue un honor, pero tampoco es algo muy importante para mí. Aquel tanto sigue siendo un grato recuerdo, pero, como se suele decir, los récords están para batirse. ¿Y si lo consiguiera otro jugador camerunés?”. Siguiendo con ese encuentro, dos minutos después Michel mandó toda la carne al asador para conseguir el milagro y se la jugó por otro recordado delantero en esta parte del mapa: Alphonse Tchami. Pero la avalancha rusa siguió con un Salenko intratable que anotó dos más para dejar la marca como el jugador con más goles en un partido de un Mundial. El resultado final fue 6 a 1 y con eso se terminaba la leyenda de Milla en la selección africana.

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Dos 9 que hicieron historia en un partido que no definió nada

Sus últimos años los pasó en Indonesia entre las islas de Java y Bali, primero jugando en el Pelita Jaya (hoy Madura United F.C) donde anotó 23 goles en igual cantidad de partidos y luego de una pelea con el entrenador Mario Kempes pasar al Putra Samarinda (hoy Bali United F.C.) marcando 18 tantos en solo 12 partidos, aunque en ambos no pudo coronarse. Era tiempo de descansar. Los números finales en 26 años de carrera daban cuenta de 666 partidos jugados con 405 goles solo en clubes sin sumar los datos incomprobables de su estadía en la isla de Reunion. Mientras que en su selección anotó en forma oficial 43 goles en 77 partidos, aunque hay otras estadísticas que hablan de más de cien partidos. Sobre cómo llegó bien físicamente al final de la carrera él decía: “Siempre me cuidé físicamente. Nunca hice nada que pudiera perjudicar mi condición física. No llevaba una vida de excesos, llevaba más bien una vida muy sana. Como mucho, me bebía medio vaso de vino de vez en cuando”. Otra faceta en la vida del gran jugador fue claramente la música. En 1991 lanza un single llamado Sandy como homenaje a su hija nacida semanas antes. Tiene además otros singles que aparecen en diversos videos o portales. Milla también es parte del primer disco del ex tenista francés Yannick Noah titulado Black and White donde nombra al goleador junto a otros Leones Indomables como Oman Biyik y N´Kono en un homenaje llamado Saga África, Noah era de raíces africanas ya que su padre Zacharie (quien falleció el año pasado) nació en Camerún y además fue futbolista.

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Milla recibiendo sobres como presidente honorario

Milla mientras tanto se convirtió en embajador de la UNICEF para su país y cara visible de la ONU en la lucha contra el SIDA, sobre esto último ha declarado en la mencionada nota de la FIFA: “Nuestras fuerzas vivas deben comprender que esa pandemia existe, que ha matado a mucha gente y que lo seguirá haciendo. Hay que incitar al mayor número posible de gente a protegerse. El continente necesita a sus niños”. Además ocupó el cargo de director administrativo de la selección de Camerún, así como diversos cargos en el Ministerio de Deportes de su país. También a finales de los ´90 tuvo partidos homenajes en distintos años donde participaron la mayoría de sus compañeros en la gesta de Italia junto a otros compañeros y rivales entre los que encontramos a Manuel Amoros, Grégoire M’vida, Nordine Kourichi, Roger Mendy, Oumar Sène, Sarr Boubacar y Alain Giresse, entre otros. Además de las distinciones en su continente fue elegido en varias publicaciones como el Mejor Jugador Africano del Siglo XX, como por ejemplo la prestigiosa revista francesa L´Equipe. En 2007, los africanos lo eligieron a través de los votos de la CAF como el mejor del continente de los últimos 50 años. Parte de su vida está relatada dos libros: el de Olivier Schwob “Siguiendo los pasos de un león” y el de Charles Onana “Una vida de León” con prólogo de Pelé quien lo eligió en su lista de los mejores 125 jugadores de la historia, aunque si uno ve la lista notamos el viejo ya estaba medio gagá. Hoy con 65 años el Viejo León sigue siendo una leyenda viva no solo en su país sino también en su continente y siguen recordando su legado: nunca es tarde para alcanzar los sueños.

Homenaje de la FIFA

Milla y su habilidad

Fuentes: 1; 2; 3; 4; 5, 6

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