Las chicas no solo quieren divertirse

De un tiempo a esta parte no sólo las canchitas de Fútbol 5 se fueron llenando de olor a Impulse, y no por uno que otro curioso. Las chicas fueron ingresando al mundo del fútbol, y estas semanas su presencia se hizo un poco más visible con el reclamo de las integrantes de la Selección Femenina exigiendo un mejor trato. Corré al machista un toque y ponete los botines rosa que ahora no van a desentonar tanto.

Recuerdo hace unos siete, ocho años, que jugábamos con mis amigos en unas canchas en Quintino Bocayuva, abajo de la autopista, esos predios donde una red hace de divisoria entre 6 o 7 canchitas de fútbol 5. Un día, cuando llegamos temprano (cosa rara, como todos sabemos) nos dimos cuenta que en la cancha donde nos tocaba a nosotros estaban jugando unas pibas. Y para nuestro asombro, las chicas se dejaban ver, no solamente por sus encantos, sino porque más de una sabía con la pelota. Incluso, más que varios que jugaban conmigo, entre los que me incluyo.

Calculo que ese relato les habrá pasado, en mayor o menor medida, a alguno de nosotros que todavía sigue mintiendo que “va a hacer ejercicio” tratando de correr atrás de una pelota pero pensando más en la birra y el chori de después del partido. Lo cierto es que se fueron multiplicando en distintos puntos del país los grupos de chicas que se animaron a ocupar un lugar que históricamente, por lo menos por acá, se asociara solamente a los hombres. Las chicas también tenían derecho a jugar a la pelota.

Aunque el auge se dio en los últimos años, lo cierto es que desde 1991 varios clubes comenzaron a darle su espacio al fútbol femenino. En ese año se jugó el primer Torneo de Primera División de Fútbol Femenino ocn ocho clubes participantes: Boca Juniors, River Plate, Independiente, Sacachispas,, Deportivo Español, Laferrere, Excursionistas y Yupanqui, saliendo campeonas las chicas de Nuñez. Luego se fueron sumando más clubes, lo que hizo que desde el 2016 se tuviera que crear la Segunda División. En la actualidad, tanto la Primera como la Segunda División cuentan con 14 equipos cada una y algunos partidos son televisados por CrónicaTV. Pero no sólo del centro del Universo vive el fútbol de mujeres, dado que también existe un Torneo del Interior Femenino, organizado por el Consejo Federal, donde equipos o selecciones de Ligas juegan un torneo en cuatro zonas, los dos mejores de cada una juegan la fase final donde se decide el campeón.

Las campeonas del 2017

También a nivel sudamericano se dio el avance del fútbol femenino, existiendo desde el 2009 la Copa Libertadores Femenina, donde la que resulte campeona de nuestra Primera División cuenta con un lugar buscando la parte femenina de la gloria. A diferencia de la masculina esta se juega en una sola sede; Argentina, si bien nunca tuvo un equipo campeón, estuvo cerca del título tres veces, quedándose con el tercer puesto en sendas oportunidades (Boca en el 2010, La UAI Urquiza en el 2015 y River Plate en el 2017). Las brasileras lideran la lista de palmares, con 7 títulos. La de este año se disputará en  Paraguay.

Desde 1991 – donde acá recién iniciaba la Primera – se juega el Mundial de Futbol Femenino, cada 4 años como el masculino. Estados Unidos lidera cómoda con tres campeonatos, seguida de Alemania con dos. Nuestra Selección participó en dos ocasiones, en el 2003 y en el 2007, volviéndose en ambas ocasiones en primera ronda. Y la clasificación se logra a partir de la Copa América, que desde el 2010 le da lugar a campeonas y subcampeonas a llegar a la cita mundialista. Nuestra Selección se alzó con el máximo trofeo sudamericano en la edición de 2006 y en la actualidad se tiene que jugar el boleto al Mundial de Francia 2019 en el Repechaje, luego de quedar tercera en la Copa América de Chile. Y acá queríamos llegar.

Las de Estados Unidos, últimas campeonas

Resulta que las chicas vienen logrando cosas y cuando eso pasa es cuando pueden empezar a tomar un poco más de lugar en los medios, porque lamentablemente sólo a los ganadores les acercan el micrófono. Y justo cuando peleaban por meterse entre las cuatro mejores del continente, desde la AFA recibieron un cachetazo al orgullo: Adidas estaba haciendo la presentación de la nueva camiseta del equipo…con modelos. La que tomó la voz primera fue la arquera de la Selección y de la UAI Urquiza Laurina “Lauchi” Oliveros que twitteó “¿Y las jugadoras de seleccionado femenino? ¿Acaso no tendríamos que ser nosotras las que presentamos camiseta? VERGONZOSO”. Un reclamo similar llevaron adelante las chicas de Colombia, que también sufrieron el desprecio de su asociación que prefirió a modelos antes que a las jugadoras para presentar la camiseta, aunque luego salieron a pedir perdón.

Pasa que las chicas vienen arrastrando un historial de desplantes desde Viamonte y Uruguay: llegaron a la cita americana casi sin preparación, incluso hicieron un paro en Septiembre del año pasado reclamando por falta de pago de viáticos (recordemos que no son profesionales) y de mejoras en los lugares de entrenamiento, pero la AFA hizo oídos sordos. Por eso, luego de lograr la clasificación al Panamericano las chicas posaron con una mano en la oreja, solicitando que de una vez por todas tomen nota de sus pedidos y le empiecen a dar el lugar que se vienen ganando con esfuerzo y lejos de los flashes que acompañan a sus pares masculinos. Hay pocas que pueden vivir del fútbol, entre ellas se cuenta a Estefanía Banini, que es figura en el Washington Spirit de la National League de Estados Unidos (la mejor liga del Mundo) o Yael Oviedo que hace lo propio en el Granada de España.

Mientras tanto, las dirigidas por Carlos Borrello tratan con goles de captar la atención del público en general y de la AFA en particular. Ya con haber clasificado como las mejores 4 de América sacaron boleto para los Juegos Panamericanos de Lima del año que viene y así poder llegar al sueño olímpico de Tokio 2020. Piden entrenar en forma digna, tener partidos de preparación, indumentaria adecuada… en definitiva lo mínimo con lo que debería contar una Selección que se precie de tal.  Viendo lo que le toca a sus pares masculinos, resulta un reclamo no sólo justo sino, en los tiempos que corren, necesario.

Anuncios