Top 5 expulsiones más recordadas / icónicas de Argentina en Mundiales

Repasemos acá las cinco expulsiones de jugadores argentinos en Mundiales de Fútbol que más han perdurado en la memoria del respetable .

Antonio Rattín (vs Inglaterra en 1966)

El 23 de Julio de 1966 se encontraron Argentina e Inglaterra en el mítico Wembley por los cuartos de final del Mundial de ese año. Los locales venían de ser primeros en su grupo sin mucho brillo sobre Uruguay, Francia y México, y los argentinos, comandados por “El Toto” Lorenzo, habían pasado de ronda contra todo pronóstico junto con Alemania y eliminando de paso a una España que daban como favorita.

La albiceleste mostraba un equipo muy sólido, fuerte defensivamente y con talento y pegada arriba: Roma, Ferreiro, Perfumo, Albrecht, Marzolini; Rattín (capitán), Alberto González, Ermindo Onega, Solari; Luis Artime y “Pinino” Mas. En retrospectiva tenían muchas posibilidades de dar el batacazo ante unos locales aún con muchas dudas, pero según cuenta por ejemplo “El Indio” Solari, entraron condicionados: “Nos dijeron que tuviéramos cuidado con los árbitros y que habláramos lo menos posible. Cuando los designaron para los cuartos de final, a Alemania-Uruguay le tocó un inglés (James Finney) y a Inglaterra-Argentina un alemán. Los cruzaron. Nosotros habíamos jugado en la fase de grupos con Alemania y ya nos habían expulsado al tucumano Albrecht. Y la verdad es que nos llenaron tanto la cabeza con el arbitraje que entramos a la cancha predispuestos.”. Esto ayudó bastante a que el juego argentino esa tarde fuera espeso, gris, a la defensiva táctica y mentalmente, y que cuestionaran – justamente o no – toda decisión del árbitro alemán Rudolf Kreitlein. 

El que sobresalía en la quejadera era el capitán Antonio Rattin, que pasado de revoluciones en su rol, llegado un momento ya le reclamaba al árbitro hasta porque el sol le pegaba en los ojos. Discusiones que no pintaban llegar a ningún lado porque ni Kreitlein sabía español ni Rattin tenía la menor idea de alemán (como dijo Solari, “…no entendía de castellano, menos de alemán”). Así fue que al minuto 39 del PT, en medio de otra eterna discusión – en la que Rattín pedía con vehemencia un traductor -, der vigilantën decidió expulsar a Rattín de la cancha, sin mediar ninguna agresión física ni algo que en teoría justificase la acción (años después admitió que lo expulsó porque interpretó por su gesto que lo estaba insultando). Ahí se armó otro eterno debate: Rattín no lo podía creer o se hacía el que no (por esos lejanos tiempos aún no existían las tarjetas amarilla y roja), y se negaba a salir del campo, mientras sus compañeros le reclamaban airadamente al juez ayudando sus argumentaciones con  empujones y patadas por lo bajo.

Luego de casi diez minutos Rattín salió de la cancha, y… dejemos que siga contando él: “Era tan injusta la expulsión, que de la bronca voy y me siento en la alfombra roja del palco de la Reina. Ella no estaba en el estadio, pero igual me senté unos cinco minutos ahí. Después me levanté y me fui para el vestuario, que estaba atrás del arco. (…) Entonces llegué a la esquina del campo y veo que en los postes de los corners flameaba una banderita británica. Y la retorcí toda con la mano, miré a los hinchas y les dije: “Ingleses hijos de…”. Se ve que se habían acabado los chocolates porque ahí empezaron a tirarme latas de cerveza cerradas. Entonces, medio que salgo corriendo para evitar que me pegue una lata en la cabeza“. Muy épica la historia, pero difiere sustancialmente de lo que el mismo Rattín contó en otra entrevista a principios de los 80 (CREO que en la colección “Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82“) en donde básicamente dice que fue un error, que buscó donde sentarse y no se fijó que lo hizo en la alfombra de doña Isabel… el caso es que Rattín se fue, Inglaterra terminó ganando 1-0 y esto se metió de lleno en el anecdotario popular de Mundiales.

Ortega (vs Holanda en 1998)

16 años antes de Gonzalo Higuaín, otro ex jugador de River nos arruinaba un Mundial. Era el 4 de julio de 1998 y en el estadio del Olimpique de Marsella Argentina y Holanda se enfrentaban por un lugar entre los cuatro mejores.  El equipo dirigido por Daniel Passarella venía de superar por penales a la Inglaterra de Michael Owen y se las tenía que ver con una Holanda que como siempre presentaba una gran generación y buen juego, pero a la que se le notaba que le faltaba fuego sagrado.

A los 12 minutos de juego, Patrick Kluivert pondría en ventaja a los europeos, después de una gran triangulación junto a Ronald de Boer y Dennis Bergkamp. Sin embargo, sólo 5´ después Claudio ‘Piojo’ López convertiría el empate argentino, tras romper el offside y definir entre las piernas del lungo arquero holandés. Dentro de un trámite parejo, para la mitad del segundo tiempo el mismo parecía inclinarse para el lado rioplatense. El tremendo tiro en el palo del Batigol, la expulsión de Arthur Numan a los 76’, el ritmo frenético que por momentos lograba el equipo argentino en sus ataques… pero todo eso se fue al tacho cuando faltando tan sólo tres minutos para el final del tiempo reglamentario el protagonista de ésta historia, el jujeño Ariel Arnaldo Ortega se dejó caer dentro del área ante el cruce de Jaap Stam pero el árbitro aplicó el siga, siga. Van der Sar se acercó a increpar a nuestro Héroe del Whisky, quien no tuvo mejor idea que levantarse como un rayo dándole un cabezazo en la cara al arquero. Roja directa y desconcierto total en el equipo, lo que aprovechó unos pocos instantes después el bueno de Dennis para dejar en ridículo a otro ex riverplatense y clavar un golazo que mandó a la Riversión de vuelta a nuestro país. Conclusión: los niños y los borrachos siempre te arruinan los planes.

Maradona (vs Brasil en 1982)

Antes de comenzar el Mundial, el pase de Maradona al Barcelona había generado mucha expectativa de cara a lo que podía hacer el 10. Además, su papel en el Mundial Juvenil y su llegada a la Mayor, que venía de ser campeona del mundo, repercutieron mucho en lo que se esperaba de él, acompañado por jugadores como Passarella, Kempes, Fillol, Gallego y Bertoni. Pasada la derrota ante Bélgica, Diego marcó sus primeros dos goles mundialistas ante Hungría. Luego, en el cierre del Grupo C, Argentina selló su clasificación contra El Salvador.

En ese entonces, la segunda ronda se constituía de una fase de cuatro grupos cuyo ganador clasificaba a las semifinales. El Grupo 3 estaba integrado por la Argentina, Italia y Brasil. El equipo albiceleste perdió contra los italianos y se jugaron todo por el todo en el clásico sudamericano, cuya historia es conocida: Brasil ganó 3-1 (goles de Zico, Serginho y Junior, descontando Ramón Díaz) un encuentro en el que Maradona fue expulsado tras pegarle un lindo planchazo a Batista. Diego confesó que la patada que le dio al brasileño era en realidad para Falcao, porque sintió que lo estaban cargando. La roja cerró una Copa con sabor amargo, pero por suerte para DAM (y para todos) la revancha llegó cuatro años después.

Monzón (vs Alemania en 1990)

El 8 de julio de 1990 en el Olímpico de Roma, Argentina y Alemania se veían las caras en una final del mundo cuatro años después de la disputada en México. Los alemanes llegaron con ansias de revancha y como firmes candidatos mientras el equipo de Bilardo lo hacía a los ponchazos pero sobreviviendo gracias a la magia de Maradona, los goles de Caniggia y las manos salvadoras de Goycochea. Los primeros 45 minutos terminaron igualados en cero y en el entretiempo el Doctor decidió el ingreso de Pedro Monzón por Oscar Ruggeri. 19 minutos tardó el Moncho en entrar en la historia, aunque lamentablemente para él no de la mejor manera. Fue cuando Klinsmann recibía por la derecha y Pedrito no tuvo la mejor idea de pegarle un trancazo (que si lo agarraba de lleno todavía lo están juntando) que hizo que al sorete de Codesal no le quede otra que sacarle la tarjeta roja. Se convertía en el primer expulsado en una final del mundo. Lo que vino después, lo sabemos todos. Penal regalado por Codesal, gol de Brehme, expulsión de Dezotti por casi ahorcar a Kohler y título para los teutones.

Alguna vez Monzón, quien la pasó mal luego del Mundial (dóping positivo de cocaína e intento de suicidio mediante), declaró en una entrevista con El Gr*fico sobre esa parte de su historia, que decidimos dejarles para que lean:

¿Me vas a decir que no fuiste con mala leche contra Klinsmann, en la final del Mundial 90? No: si le hubiese pegado de verdad, se habría lastimado. Y yo todavía estaría preso en Italia. La mayoría de las veces vas a buscar la pelota pero cuando ves que no llegás, intentás cortar la jugada, pero no con un planchazo a la rodilla.

Contame esa jugada. Pensé que llegaba a la pelota… pero no llegué. Y lo toqué. Fue un poco aparatoso, pero estuve bien expulsado. Con Klinsmann ya nos conocíamos de un amistoso en Berlín, en 1988. Fue una jugada parecida: fui al piso, él la tocó por un costado, me saltó, y yo tiré el manotazo y lo agarré de los huevos. Hubo tumulto, empujones, me querían matar todos los alemanes.

¿Qué significa para vos ser el primer expulsado de la historia en una final de Mundial? Por lo pronto, significa que jugué la final de un Mundial. Y que se cumplió, con mucho esfuerzo, el sueño que tenía de chiquito.

(…) ¿Bilardo y tus compañeros se enojaron con vos? Para nada. Sí me gritaron cosas a mi regreso los hinchas y algunos árbitros: “Por vos perdimos la final”, y ese tipo de cosas. La pasé mal y me deprimí.

¿Te siguen gritando hoy? Cada tanto me recuerdan la expulsión, quieren transmitirte la maldad, pero a la vez te hacen sentir que sos importante. Hoy hay hinchas que se ponen atrás del banco de suplentes y me gritan, como también me dicen cosas vinculadas a mi adicción, aunque yo fui uno de los primeros deportistas del país en admitir públicamente que estaba enfermo por la droga. Algunos lo toman como un chiste, son gente muy mala, porque los que van a la cancha a recordarme eso no piensan que uno lo hizo público porque estaba enfermo y no saben que mañana le puede tocar a él o a un hijo. Y que lo que conté los puede ayudar a rescatar a un ser querido.

Por suerte el mal trago para Monzón pasó, a pesar de esa mancha negra.

Claudio Paul Caniggia (vs Suecia en 2002)

Una de las expulsiones más incomprensibles / absurdas de los Mundiales para Argentina fue la de Claudio Paul Caniggia, la convocatoria sorpresa de Marcelo Bielsa (…) para el Mundial de Corea-Japón 2002. Casi nadie esperaba que la inesperada presencia de un jugador histórico pero con 35 años, sin pasado reciente en el ciclo del DT y de una liga incluso para esa época ya mediopelo como la escocesa iba a dejar algo remarcable en ese torneo, pero, jaa, se equivocaron.

El “Cani” no pisó la cancha un solo minuto en ese Mundial: en los dos primeros partidos no apareció en la banca debido a una lesión en la rodilla – para remate estaba todo roto… Bielsacosas -, y recién en el encuentro decisivo ante Suecia se sentó en el banco…. por menos de 45 minutos, porque terminando el primer tiempo el árbitro de Emiratos Árabes Unidos Alí Bujsaim se acercó al banco argentino, señaló al blondo atacante y le mostró la roja ante el estupor general, sobre todo de los que lo veían de madrugada a miles de kilómetros desde la pantalla de sus televisores. Pasó que el delantero protestó algo, eh, vehementemente al árbitro y este no se tragó el reclamo, y chao (en el video de abajo se ve a partir de 2:55).

Después de la triste eliminación, el delantero declaró “Tengo que pedirle disculpas al cuerpo técnico por el incidente que se generó a partir de mi reacción. Puede ser que me haya calentado, pero creo que el árbitro exageró”. Pero también dijo que “Creo que le dije la puta madre”, lo que le da puntos al árbitro emiratosarabesunidosiano no solo por lo acertado de su decisión sino por saber puteadas en español. Total que la despedida del gran Caniggia de los Mundiales fue más triste que la historia de GELP: caminando cabizbajo e incrédulo al vestuario sin haber sudado media gota. Todo un colofón a la campaña argentina en 2002.

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