Profeta en su tierra y atravesando todo límite

Sirva otra vuelta pulpero. Boca alcanzó el bicampeonato con los mellizos Barros Schelotto. Bitácora de un equipo que arrancó con mucha confianza en el segundo semestre de 2017 llego de goles y buen juego pero llegó a mitad de 2018 muy devaluado y gastando su reserva de puntos. Un campeón irregular dentro de un torneo regular.

 

Boca obtiene un nuevo torneo largo, el primero en la era SAF codificada tras los títulos FPT conseguidos en 2015 con Arruabarrena y 2016-2017 con los mellizos Barros Schelotto. Esta edición 2017-2018 terminó costando mucho más que su prometedor arranque. Hubo muchos motivos para el deslucimiento final del campeonato ganado de principio a fin por parte del xeneize pero pidiendo la escupidera en las últimas fechas. Las lesiones de jugadores claves, falta de rebeldía cuando el resultado fue adverso y el gran gasto físico ante la doble competencia en el descenlace de la temporada. El muy buen arranque del campeonato, cuando era la única competencia, la impericia de sus perseguidores durante el torneo, las individualidades que sacaron la cara ante el bajón grupal y el rescate de puntos valiosos en tiempo de descuento fueron las claves para a la larga llevar el bicampeonato al buen puerto pintado por Quinquela y al festejo medido en La Plata y la locura boquense tanto en el Obelisco azul y oro como en La Bombonera.

Tras la obtención del campeonato pasado, Boca dejó ir a Ricardo Centurión tras su enésimo problema nocturno y llegó el colombiano Edwin Cardona con su panza simil Beto Márcico ’96 desde México. El equipo xeneizé experimentó una tranquilidad que se tradujo en ocho victorias consecutivas, lo que suponía un nuevo record en arranques de torneo para el conjunto de la Ribera. La frutilla del postre fue la victoria en el Monumental ante River por 2-1 a comienzos de noviembre. Guillermo tiene varias cucardas que anotarse: potenció a jugadores como Cristián Pavón, quien aportó su velocidad en todos los partidos del campeonato, y Darío Benedetto que se convirtió en una máquina de hacer goles. Por otro lado se terminó de convencer de la necesidad del colombiano Wilmar Barrios para el quite quirúrgico dejando en Fernando Gago el desarrollo del fútbol junto al despliegue de Pablo Pérez. En el sector defensivo, Paolo Goltz reacomodó a Lisandro Magallán y Agustín Rossi cumplía en el arco sin sobresaltos importantes. Así Boca acumuló un colchón de puntos mientras el resto dirigía sus fuerzas en los torneos sudamericanos.

La máquina de picar carne

En la Copa Argentina saltó la primera alarma con la eliminación de Rosario Central en los octavos de final por 1-0. El equipo rosarino le propuso un juego de roce que incomodó a Boca, quien aún cargaba con la eliminación en la Libertadores 2016 a manos de Independiente del Valle. La expulsión de Goltz desnudaba las falencias defensivas que se harían más visibles con el correr del año, la desorientación en el banco mostró la falta de un plan alternativo cuando el original no se plasma en el campo de juego. Era el primer escollo importante para el xeneize y no estuvo a la altura. Para colmo de males sus dos jugadores más importantes como Benedetto y Gago tuvieron sendas lesiones que los dejaron fuera el resto de la temporada. El primero se rompió el ligamento cruzado anterior el pasado 6 de octubre, en el Argentina – Perú clasificatorio para el Mundial. El segundo sufrió la misma lesión un mes más tarde ante Racing, en la primera derrota en Superliga.

Ayer deseo, hoy realidad

La lluvia de inversiones en refuerzos que pidió el entrenador no llegaron. Carlos Tévez, quien se había ido el 2017 por China sin despedirse propiamente, volvió con el sello para Angelici de “devuelvase al remitente”. Llegó junto con Wanchope Ábila, el nueve exiliado por Guillermo a Huracán por seis meses. Cardona y Barrios, por su parte, cambiaron tijeras de peluquería por cuchillos en un departamento de Puerto Madero. Los ex-laterales de San Lorenzo, Julio Buffarini y Emanuel Mas llegaron a Boca con idea de arribar a la Selección y nunca pudieron asentarse siquiera en el plantel de Boca. La llegada del 32 desarticuló aún más el dibujo de los Schelotto, que pasaron a jugar al misterio del nueve que no quiere ser nueve. El pibe Gonzalo Maroni fue tapado por Bebelo Reynoso, que fue de menor a mayor al igual que el uruguayo Nahitán Nández, reemplazante de Gago.

Mundo guanaco de mandadores y mandados

El resto de los equipos lo esperaban con la guardia alta, tanto en el campo de juego con en las conferencias de prensa. Fueron los momentos en que el poder escritorial comenzó a jugar y la suceptividad de las hinchadas rivales explotó con el Hit del Verano, MMLPQTP, recordándole el pasado xeneize al presidente de la República y sus conexiones con la AFA. De paso sirvió a otros públicos ajenos al fútbol como catársis política. En la cancha, el buen fútbol parecía fugarse y solo quedaban corridas…. las de Pavón.

Tu eres su seguridad

Marzo recibió al xeneize con la doble competencia, un mal comienzo en la Copa Libertadores y una final con River fogoneada hasta el hartazgo. Los Schelotto decidieron poner al equipo B con un Argentinos Juniors que lo bailó bien sabroso. Adios al plan de rotación; hola a las lesiones y fundir al once titular por dos meses de sufrimiento deportivo. La derrota de River en la Supercopa jugada en Mendoza fue el derrape total. Fue otro ejemplo de falta de reacción ante una situación límite. La defensa, ya sin un lento pero efectivo Goltz, comenzó a flaquear con Vergini. La llegada del arquero Franco Armani a River dejó a Rossi preso de la comparación y sus inseguridades sumadas a los delirios dirigenciales de traer a otro amigo de Carlitos al arco: Gianluigi Buffon, apellido que bien sirve a aquellos que dejaron tal humareda.

Voy a enloquecer en el Siglo del gran reviente

Boca perdió la brújula de su juego pero supo mantener el ímpetu de ir a buscar; no con ideas, sino con la enjundia del desesperado que busca llegar a fin de mes. Así pudo rescatar puntos claves en los minutos finales en partidos adversos como el empate con Atlético Tucumán y las victorias en tiempo de descuento ante Tigre y Talleres de Córdoba. Los errores defensivos le hicieron perder partidos claves en las dos competencias. Magallán emuló a Betancur en la derrota ante Defensa y Justicia mientras Rossi recordó a Orión en la Copa Libertadores ante Palmeiras. También supo sufrir una derrota con injusticia arbitral ante el Independiente de Ariel Holan. Mendoza vuelve a ser un dolor de cabeza pero esta vez representado en la espectacular segunda ronda de Godoy Cruz, quien lo tuvo a maltraer en las fechas finales soplandole la nuca.

Yo traigo la semilla

El equipo azul y oro se fundió físicamente y allí las individuales salieron a flote, tanto para bien como para mal. Tévez no pudo sacarse el karma “Made in China” y deambuló por la mediocridad. Asimismo, poco quedó del Cardona de buena pegada y Wilmar Barrios dio sus últimos esfuerzos. Pablo Pérez en su agotamiento corrió por varios e hizo goles importantes con la amarilla siempre en su rostro y muchas puteadas al aire.

A vos amigo, al pájaro

El equipo se volvió Pavón dependiente, ese jugador que supo evolucionar de Mouche 2.0 a jugador clave del campeonato con pasaje a Rusia 2018. Él, junto a los goles palermeanos de Ramón Ábila, la Mole Moli del fútbol, lograron que Boca capeara el temporal. Porque entre tanta tormenta y nubes, salió el sol del bicampeonato ante Gimnasia. El que alivió a su gente y le permitió festejar al Gil Trabajador hacia las calles. Porque Boca será un campeón devaluado y castigado por los tarifazos de las lesiones, pero al fin y al cabo, logró llegar a fin de mes. Ahora deberá recurrir a los organismos de crédito de Palmeiras para no defaultear hacia la Sudamericana.

Sojuzgados y sometidos esperando la zamba de la resurrección

¡FELICIDADES BICAMPEÓN!

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