Ellas también gambetean: La histórica, y nada desvirtuada, primera copa mundial de fútbol femenino.

Complementemos el recuento de las desventuras de la selección femenina de Argentina que hicimos hace unas semanas, con esta reseña del primer campeonato mundial de la categoría. 

Un partido sin goles lo pone a uno a pensar en muchas cosas: En como estaría la cosa si esa pelota hubiese entrado, si esa falta hubiese sido más cerca, si al árbitro – al haberla cagado – lo cagaran a palos todos los asistentes del estadio y en otro sin fin de cosas elementales e indispensables para sobrevivir como hincha.  Una de ellas y que me rondó la cabeza fue: ¡Coño, la mayoría de equipos, tanto de primera como de segunda división de mi país, cuentan con equipo femenino de cara a la liga femenina de este año y el equipo al cual sigo y amo no! ¿Por qué esa carencia de oportunidad y competitividad para las féminas que tanto queremos? así sea para que terminen en el culo de la tabla, por lo menos que quede la satisfacción y el orgullo de que participaron. Y como una cosa lleva a la otra, me puse a analizar y cuestionar al más puro estilo de un filósofo experimentado o como periodista barato buscando recursos para preparar un artículo para un pasquín como y cuando carajo se desarrolló el primer mundial de fútbol para las womens, asociándolo con el ambiente pre mundial que se vive en estos meses y como remedio para mi ansiedad de fútbol ante la llenada del álbum del mundial (Sí, nuevamente lo llené)

Pues bien, haciendo uso de mi exceso de tiempo libre y mi capacidad de buscar en lo más recóndito de la red cosas que no me van a servir para mi puerca vida, acá les traigo el resultado de esas fisgoneadas en colaboración con la suerte, ya que la señal de internet, en ese momento, era el equivalente a una cagada de elefante: Se caía y pesaba la muy maldita.

Prepárense porque se viene un post lleno de puros estrógenos, ovarios con incrustes de diamante, trompas de falopio de hierro y una que otra uña rota. Aquí, fresquito para ustedes, la primera copa mundial de fútbol femenino.

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La futura campeona. La número 16 es John Harkes con peluca

Mucho antes ya se había jugado algo parecido.

Según los registros… de la internet, entre 1970 y 1971 se jugaron dos mundiales femeninos pero que no contaron con el aval de la FIFA. A pesar de la sacada de culo de esta última, tuvieron éxito y buena aceptación entre la gente. Dinamarca fue la “primera campeona” al ganarle a la local Italia 2-0 en la final de 1970 (Ni con mujeres pudieron ganar algo, ba dum tsss) y al año siguiente repitieron título al ganarle 3-0 a la local México. Pero como las malas gestiones no son solo cosa de nuestro fútbol sudamericano el torneo se descontinúo, dejando dans le vide a Dinamarca y a las demás selecciones que se habían animado a participar desde ese entonces en ediciones futuras. Un torneo amateur en pocas palabras y ustedes ya saben que lo mejor, hablando de cosas amateur, es el porno.

La pre copa

O presidente brasileiro de la FIFA de ese momento, Joao Havelange, tenía la idea de establecer una competición formal para las mujeres a nivel de mayores en vistas de que quería erradicar de raíz la histórica y grandísima brecha que había entre el fútbol masculino y el femenino, y que mejor manera que hacerlo con una copa del mundo. Más claro no pudo haber estado, la idea del siglo. Pero previo a su constitución se quería hacer una prueba, algo así como el episodio piloto de una serie televisiva condenada al fracaso, es por eso que para 1988 se organizó una especie de torneo relámpago llamado Copa Femenina de Invitación por allá en China que contó con la participación de 12 selecciones y que finalmente ganaron las suecas. De la buena aceptación de este torneo dependía el establecimiento formal de la copa mundial. Y vaya que les fue bien, a la gente le llamó mucho la atención y 18 días después se tomó la decisión de organizar un mundial formal en el que las muchachas pudieran demostrar sus dotes con el balón y su capacidad de dar leña al más puro estilo de Pepe o Gerardo Bedoya con tal de darlo todo por el equipo y obtener los resultados.

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Puro Ctrl + C y Ctrl + V

Habemus fútbol

4Como ciertas cosas pueden malir sal, se generó una actitud reacia de parte de algunos funcionarios de la FIFA por la decisión de darle un espacio tan grande al fútbol femenino y aparecieron controversias relacionadas a la duración de los partidos con un total de 80 minutos y a las cuales respondió la señorita April Heinreichs de la selección gringa con una frase contundente: “tenían miedo de que nuestros ovarios se cayeran si jugábamos 90 minutos”

Tales inconvenientes no tuvieron el poder suficiente como para apagar la fiesta y el 16 de noviembre de 1991 quedaría para la posteridad del deporte que a todos nos mueve el mango como el día en el que rodó la pelota por primera vez en un mundial femenino. El certamen contó con el patrocinio de M&M’s, los dulces que tienen como imagen promocional a un par de manís, dulces o pastillas anticonceptivas antropomorfas.

El mismo contó con la asistencia de 12 selecciones del globo separadas en tres grupos, de los cuales avanzaban los dos mejores equipos de cada uno y los dos mejores terceros. Vamos a hacer un recuento grupo por grupo, fase por fase, para que vean cómo fue que se desarrolló tal evento. Este es el momento en el que pueden poner música de ambiente o la que se les de la puta gana, para que hagan más ameno el momento de lectura de esta honorable investigEHHH. Vengan, no se vayan, que el mal chiste no los espante.

GRUPO A: China, Noruega, Dinamarca y Nueva Zelanda.

La expectativa carcomía a las locales, que a su vez miraban con sospecha a sus rivales de grupo. El A demostró ser un grupo bueno y dizque equilibrado por la calidad y el status de los equipos integrantes, pongo “dizque” y más adelante van a ver por qué. El partido inaugural enfrentó a las chinas y a las noruegas. Los locales abandonaron sus quehaceres y abarrotaron el estadio, todo un alivio para los animales domésticos y una que otra maraña. China estaba poseída por el espíritu de Brasil de 1970 (no es joda, queridos lectores) y goleó 4-0 a las pobres nórdicas. Los aficionados, ante tal muestra de juego potente, siguieron apoyando a sus muchachas. Mientras tanto, al otro día, Dinamarca le ganó 3-0 a las neozelandesas. Se venía el partido entre los dos equipos ganadores de la fecha anterior pero no se hicieron mucho daño ya que la cosa finalizó con un marcador de 2-2.

Noruega sabría reponerse de la follada que le había pegado el local y le devolvieron el daño a las de Nueva Zelanda por 4-0. Se llegó la última fecha y se vendría un partido lleno de rubias, mujeres altas y rezos al mismísimo Odín, en donde Noruega le ganó a Dinamarca por 2-1 y por su parte las chinas le ganaban 4-1 a las de Nueva Zelanda.

A estas alturas se llegó a varias conclusiones: Había tres clasificados en el grupo, China le estaba partiendo el ojete a media región escandinava y Nueva Zelanda tendría que regresarse en muletas ya que le fue peor que a nazareno, no sin antes comprar algunas cositas que en su país costaban un ojo de la cara.

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Las All Whites parecían All Men.

GRUPO B: Estados Unidos, Suecia, Brasil y Japón.

El grupo B estuvo limitado a solamente dos equipos, ya que desde un principio gringas y escandinavas demostraron que querían hacer una buena presentación en el certamen. Brasil comenzó con una victoria simple ante Japón por 1-0, mientras que United States of America venció a las suecas por 3-2, un partido por mucho reñido y entretenido según lo contado por los padres de nuestros corresponsales que estuvieron en las gradas. El conejillo de indias del grupo serían las pobres japonesas, conocidas no solo por sus series anime sino por su afán de pixelear todo, recibiendo violadas consensuadas por parte de Suecia por 8-0 y de Estados Unidos por 3-0. Pero lo que más llamó la atención fue la decepción que generaron las garotas, perdiendo por 2-0 con Suecia y por 5-0 contra Estados Unidos, lo que generó en todo Brasil, en especial en las playas de Ipanema y Copacabana, que todos gritarán al unísono “Afinal, não queríamos ganar”.

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El match inaugural del grupo B dirigido por el árbitro colombiano John Toro Rendón.

GRUPO C: Alemania, Italia, China Taipéi y Nigeria

Dos puntos para resaltar en el grupo: El primero es que Alemania, el campeón europeo vigente, venía a demostrar el por qué se había ganado ese torneo y el segundo había que ponerle cuidado a China Taipéi ya que la rompería como no imaginan. Alemania comenzó con victoria 4-0 ante Nigeria y las italianas le zamparían una goleada 5-0 a las de China Taipéi, o Taiwan, o como ustedes queridos y especiales lectores (JAJAJA) le quieran llamar, con un hat trick incluido de la señorita Carolina Morace. Para la segunda fecha ya se podían determinar, de hecho, antes de iniciar el torneo, cuáles serían los clasificados, ya que Alemania ganaría su partido ante un país del sureste asiático de cuyo nombre no quiero acordarme por 3-0 e Italia haría lo mismo por 1-0 ante Nigeria. Las cosas estaban en orden, lo predecible ya estaba hecho, pero en la última fecha todo se iba a tornar en tremenda sorpresa. Si señores, la selección de China Taipéi clasificaba a la siguiente ronda como una de los mejores terceros (difícil de creer ¿No? Incluso por encima de Brasil) simplemente con haberle ganado a Nigeria por 2-0, resultado que nos hace llegar a una conclusión; no importa que tan vuelto mierda esté algo o alguien, siempre hay una luz de esperanza al final o una suerte más grande y pesada que un cojón de mármol. Por su parte las alemanas harían lo mismo con las italianas, partido que de por sí tuvo buenos tintes y fue por demás muy E-MO-CIO-NAN-TE.

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Die Nationalelf.

Los cuartos de final comenzarían con un partido muy disputado entre las danesas y las alemanas, fue tan disputado que en los 80 minutos el juego terminó empatado a uno por lo cual se recurrió a el tiempo extra en donde a los 98 minutos Heidi Mohr, la goleadora del torneo por entonces pero que al final quedaría relegada al poder goleador de Michelle Anne Akers, anotó el gol de la victoria, llevando a su selección a las semifinales. Todo fue fiesta y lanzadas de cerveza al aire en la por entonces unificada Alemania, o eso creo, supongamos que sí fue así. Por otro lado, ese mismo día, 24 de noviembre, las locales serían eliminadas a manos de las suecas por un sencillo 1-0 gracias al tanto tempranero (minuto 3 del primer tiempo) conseguido por Pia Mariane Sundhage, la entrenadora de la selección sueca en la actualidad. Las chinas decayeron emocionalmente en medio de llantos y episodios de ansiedad pensando cómo sería ese largo viaje de regreso a casa… momento, no le pongan cuidado a eso último. Pero que no los engañe este resultado, los orientales siguieron asistiendo a los estadios, eso sí, con la esperanza de que en las semifinales fueran amparados por el vientico de la Rosa de Guadalupe china y les diera una manito cumpliéndoles el deseo de ver eliminadas a las vikingas.

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No sé ustedes, pero la número 13 da como miedo.

Italianas y noruegas se verían las caras. Noruega llevó la delantera del partido con un marcador de 2-1 (gol al minuto 21 de parte de Birthe Negstad, empate de Raffaella Saimaso al minuto 31 después de mandar un pelotazo a la puta mierda desde la mitad de cancha que con suerte y complicidad de la arquera noruega terminó en gol y el gol al minuto 67 de Agnete Carlesen para Noruega) hasta el minuto 80, ya a lo último, cuando todo el mundo sale del estadio y se pone a pensar en que chuchería va a comprar en los alrededores para calmar el hambre, apareció Rita Repulsa Guarino y les empacó un gol gracias a la extrema relajación del vientre, más conocido en el bajo mundo como cagada (sí, otra) de la arquera Reidun Seth que soltó el balón en el área, para dejar las cosas empatadas a dos goles y llevar el juego al tiempo extra, en donde las italianas cagherebbero il momento con un suave toque en el área y sobre el minuto 96 Tina Svensson marcaría de penal para dejar todo consumado con un 3-2.

Como no todo puede ser color de rosa, a las llegadas a último momento, China Taipéi, las enfilaron en un enfrentamiento directo con el seleccionado norteamericano, un cotejo comparable con el acto de meter a un ratón en una urna de cristal junto con una cobra. No pudo haber final más trágico para las de chinataipéitaiwán.jpg, volvieron a casa con un 7-0 encima, 15 goles en contra en solo 4 partidos y el rótulo del equipo más goleado del torneo, pero con la satisfacción de haber participado en ese primer mundial, que les fue un poquito mal eso no es de negar, pero al fin y al cabo participaron.

Semifinales

8¿A qué no adivinan a quienes se les cumplió el deseo? Si respondió con el nombre de un país diferente a China a estas alturas usted no ha entendido un carajo del texto y está más perdido que la mamá del Chavo.

Pues bien, la primera semifinal enfrentó a Suecia y Noruega. En tiempos en los que no existía el positrónico de MisterChip, las estadísticas del juego nos dicen que Suecia pegó primero muy temprano, al minuto 6 más exactamente, con anotación de Lina Videkull después de un cobro raso de tiro libre que fue a parar directo al área. A partir del minuto 39 saldría a flote lo mala leche de los chinos, pero por sobre todo se activaría el factor Cold brest que bien caracteriza a ciertos futbolistas Higuaín en instancias finales, ya que se vino una tromba con goles de Svensson a los 39 de penal, Medalen en dos oportunidades al 41 y al 77 y Carlesen al 67, finiquitando todo con un 4-1 y el paso de las noruegas a la final.

En la otra semifinal también hubo festival de goles; siete en total. Las norteamericanas sellaron su paso a la final con un contundente 5-2 sobre las germanas. En los primeros 35 minutos el partido ya iba 3-1 a favor de la selección de las barras y las estrellas. Una vez más apareció el poder goleador de Heidi Mohr con un hermoso gol de taco, pero de nada sirvió ya que Carin Jennings marcó hat trick y April Heinrichs marcó doblete. El otro gol alemán fue convertido por Bettina Wiegmann. En este punto analicen y tengan la certeza de que si en esos tiempos hubiese existido el Twitter la mitad de las selecciones participantes del torneo trinarían con un hashtag tipo #YoTambiénMeDejéGolearDeLasGringas. Póngale la firma.

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Para no ir tan lejos e ir con el partido que en verdad nos interesa después de leer tan magna publicación, a las alemanas les estaba yendo de lo peor, casi al punto de hacerse un China Taipéi, ya que este partido ante las suecas ya iba 4-0 al finalizar el primer tiempo. En el segundo no se hicieron daño, para nada. Alemania regresó a casa, con 10 goles encima y la frustración de quedar fuera del podio.

La final

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El alto grado de salinidad de este hombre no tuvo efecto en esa ocasión. Por problemas de presupuesto no pudimos traerles una imagen HD.

En el Tianhe Stadium de Cantón se enfrentaron las selecciones de Noruega y de Estados Unidos. El partido contó con una asistencia muy buena de alrededor 63.000 parroquianos y la asistencia estelar de O Rei que saludó una a una a las jugadoras de ambos equipos antes del inicio. Las acciones del juego se llevaron de manera muy disputada, a los 20 minutos la goleadora del certamen, Michelle Anne Akers (arriba en la foto siendo saludada), anotó el primer gol por medio de un certero cabezazo puesto allá a la base del palo izquierdo, allá donde más les duele a los arqueros, y bueno, arqueras en este caso, donde no llega nadie en su puta vida. Peeeero, la fiesta no les duró mucho, medio se despistaron y Linda Medalen realizó el gol del empate a los 29 minutos por medio de una jugada similar, por no decir que calcada, de la jugada del gol gringo. En esta ocasión el cabezazo fue dirigido al palo derecho, el balón lo tocó y se metió lentamente ante la mirada desconcertada de las jugadoras norteamericanas. Sobre el minuto 49, Reidun Seth siguió con su tendencia a tener manos de mantequilla, tal cual como las churreteadas ante las italianas, y soltó el balón después de un tiro de esquina y por poco Jennings marca el segundo para las del país del norte. En el final del cotejo en donde hubo más rubias que en un capítulo de Baywatch, más exactamente al minuto 78, después de un pase largo en profundidad y una mala recepción de la defensa noruega, Akers agarró el balón, eludió a la arquera y marcó plácidamente el segundo tanto para Estados Unidos. Ya no había tiempo para más. Marica, la federación gringa por fin ganaba algo en su desierta vida en el soccer, lo que habían logrado los hombres 61 años atrás en el mundial de Uruguay había quedado relegado al cesto de la ropa sucia, vieja y maloliente (¿Alguna otra piedra en la cara?), ahora el One Hit Wonder era por parte de las ladies que regresaron a su país con el premio mayor, lo que sería el primero de muchos éxitos en mundiales futuros, al punto de convertirse en potencia mundial junto a otro peso pesado como lo son las japonesas.

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