La edad de piedra del fútbol ruso

A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, un repaso sobre los inicios de la selección local en la etapa final del Imperio y la consolidación una vez establecida la Unión Soviética.

Como siempre, el fútbol echó raíces en aquella tierra a finales del siglo XIX, a medida que se fueron afianzando los ingleses en el lugar, sobre todo en los dos grandes centros urbanos: Moscú y San Petersburgo. Los trabajadores ingleses y escoceses fueron formando sus propios equipos, por eso fue que en estos lugares se armaron las primeras ligas entre la gente de clase alta, lo cual representa un porcentaje bastante acotado si se tiene en cuenta el gran número de campesinos y analfabetos que poblaban la Rusia zarista.

En 1895, varios fanáticos de este deporte (entre los que se encontraba Robert Fulda, uno de los primeros entrenadores del seleccionado) crearon el parque de deportes de Sokolniki, al noreste de Moscú. En ese momento, el fútbol no era más que un juego caótico de jugadores persiguiendo una pelota, pero eso cambió en 1904, cuando Fulda tradujo las reglas del juego. Mientras tanto, el 24 de octubre de 1897, el patio de armas de la Primera Academia Militar fue el escenario del primer partido de la historia del fútbol ruso del que se tiene conocimiento, entre el Círculo de amantes del deporte de San Petersburgo y la Sociedad de Fútbol de la Isla Vasilyevsky.

No hubo competencias oficiales hasta 1901, cuando se llevó a cabo el primer certamen peterburgués, compuesto obviamente por equipos de esa ciudad. El primer campeón fue el Nevka, que se impuso en un triangular seguido el Victoria y el Nevsky. Estos últimos fueron los campeones de 1902, mientras que los subcampeones de 1901 se consagraron en 1903, cuando el torneo ya estaba compuesto por cinco equipos. Nevsky ganó las ediciones entre 1904 y 1907, en tanto que Sports de San Petersburgo festejó al año siguiente. A partir de 1908 se implementó la copa de la ciudad, con la participación de ocho escuadras, siendo victorioso el Nevsky en su primera edición, venciendo 1-0 a Nationaly. En 1909, Neva, Nevsky y Victoria FC dejaron la Liga de San Petersburgo y formaron su propia liga, la Sociedad Rusa de Futbolistas Amateurs. También compitieron por una copa otorgada anualmente por el embajador británico desde 1910. En respuesta, los clubes rusos en San Petersburgo y Moscú boicotearon la liga extranjera. Aunque las dos ligas se reconciliaron en 1911, los equipos de residentes extranjeros nunca recuperaron su antigua gloria y abandonaron la competencia en 1913.

Un equipo de San Petersburgo de 1907

Nueve años después los moscovitas hicieron la suya, aplicando el mismo modelo. Orekhovo ganó las ediciones de 1910 a 1913. Algunos clubes del momento fueron el Nevsky FC (integrado por escoceses), Victoria FC (equipo anglo-alemán), el Sokolniki Sports Club, y el Orekhovo Sports Club, relacionado con uno de los centros textiles más importantes de Rusia, que usó los colores del Blackburn inglés por iniciativa de uno de sus creadores, Harry Charnock. La primera liga moscovita fue ganada por el OSC, que ganó siete de los ocho partidos de la competencia. Una crónica de aquel torneo rescata que “Los partidarios de Orekhovo no se veían como los demás con sus chaquetas, sus camisas de trabajo y sus botas cubiertas de grasa, mientras que el público de Moscú estaba limpio con abrigo y bombines. El público aplaudió a los jugadores con gran entusiasmo cuando aparecieron en el terreno de juego para el calentamiento. Los fanáticos aplaudieron a los jugadores cuando salieron a calentar. Los ayudaron a convertirse en el mejor equipo de Moscú”. El equipo ganó la liga los siguientes tres años, hasta la llegada de la guerra.

En un principio, a los rusos no se les permitió unirse para mantener la “preservación de los principios británicos”. Para los llegados desde las islas británicas, el fútbol era en general un juego inicialmente limitado a las clases altas y medias. Las sociedades deportivas rusas que surgieron por primera vez en la década de 1880 fueron diferentes, y fueron bases del discurso revolucionario.

Para 1912, los equipos conformaron la Federación Rusa de Fútbol que tendría su propio certamen nacional, aunque durante el año cada ciudad seguiría con su liga. Es decir, los clubes solamente tenían su participación restringida a la liga regional, armándose seleccionados de cada lugar que representan a la ciudad en el torneo ruso. La primera edición fue ganada por San Petersburgo, que derrotó 4-1 a Moscú. Al año siguiente,  Odessa se impuso en el Grupo Sur, a rivales como Sebastopol, Kiev y Kharkov, en tanto que el Grupo Norte fue para los peterburgueses, que vencieron a Moscú, Lodz y Bogorodsk. En la final Odessa se impuso 4-2 aunque se descubrió que alinearon a cuatro extranjeros, siendo que reglamentariamente podían poner a tres, por lo que el título quedó en manos del derrotado. Durante el tercer campeonato se produjo el estallido de la Primera Guerra Mundial y desde allí un parate futbolístico de varios años, hasta el regreso en un territorio ruso con muchos cambios.

Pero para ese entonces, se hablaba de pasar al siguiente escalón: armar partidos internacionales, algo común en Europa y que en la tierra originaria de este deporte era una práctica que llevaba casi medio siglo. El primer encuentro fue el 23 de octubre de 1910, cuando un combinado de la liga de San Petersburgo se midió ante Bohemia. Mejor dicho, contra un grupo de futbolistas checos, en su mayoría relacionados con el Slavia Praga (incluso utilizaron la camiseta blanca con bastones rojos). En aquellos lugares, el fútbol llevaba varios años bien organizado, contando incluso con el desarrollo de la copa local y amistosos ante equipos británicos. Pero ante 4500 espectadores, que pagaron entre 20 y 40 kópeks para entrar, los locales se pusieron en ventaja con el gol de Grigory Nikitin, aunque la visita logró ponerse 3-1 arriba, sufriendo otro descuento por parte del futbolista ruso, sobre el final de la primera etapa. En el complemento, los checos se pusieron nuevamente en ventaja, aunque más tarde Alexander Filippov puso el empate y Nikitin marcó el histórico 5-4 definitivo.

Imagen del primer partido internacional de un combinado ruso

El resultado es aún más sorpresivo porque, más allá de la evidente disparidad entre uno y otro equipo, el día anterior se había jugado otro amistoso en el que participó la selección B de San Petersburgo y los suplentes checos ganaron 15-0. De ese partido se desprenden varias perlas, porque hasta poco antes de iniciar el match, los dirigentes de la liga estuvieron buscando jugadores, ante el faltazo sin aviso de seis rusos que en teoría iban a ser titulares. Después de tanto tiempo, no podría asegurarse que haya sido un problema de comunicación o el tan conocido cagazo, pero el hecho fue que tuvieron que improvisar con algunos jugadores que fueron como espectadores, recibiendo 10 goles en el primer tiempo. Días más tarde jugaron otro amistoso pero ante el equipo de Moscú. Bah, en realidad es una manera de decir “el equipo de Moscú”, porque sus titulares fueron dos rusos y nueve ingleses. Para esto tienen una explicación:

“Era la composición más fuerte que se podía poner. Fue solo la muestra de las diferencias de calidad de los futbolistas en la liga rusa de ese momento. El fútbol de Moscú tenía entonces diez años, en Inglaterra existía desde hacía medio siglo. En las escuelas y universidades de Inglaterra, el fútbol era casi una asignatura obligatoria. En Rusia había un proverbio: ‘Mi padre tenía dos hijos: uno inteligente, otro jugador de fútbol’”.

Fue triunfo para el local por 1-0, con gol de Newman. El cotejo se desarrolló ante tres mil espectadores, en un campo de juego con un suelo duro y congelado que causó algunos inconvenientes en  el juego. Para la visita no jugó Medek, que en los partidos anteriores marcó 15 de los 19 goles de su equipo, por una lesión en una de sus manos.

Rusia – English Wanderers. 1911

Pasó casi un año hasta que llegó la primera visita inglesa. El equipo británico estaba preparándose para los Juegos Olímpicos del año siguiente, por lo que llegaron a San Petersburgo bajo el nombre de English Wanderers, con la presencia de algunos que serían medallistas en Estocolmo, como Arthur Berry, Ronald Brebner y Gordon Hoare. El 2 de septiembre se midieron ante la selección de peterburguesa (con once ingleses como titulares) en un partido que terminó en un avasallante 0-14. Al otro día se jugó otro match, que en este caso contó con siete rusos en el once inicial. Por lo menos no la pasaron tan mal como los del día anterior, porque la sacaron barata con un 0-7. Y al día siguiente volvieron a jugar –destacándose que los ingleses casi ni hicieron modificaciones en estos días-, en un partido en el que el combinado local, alineando a once rusos, perdió por 11-0, demostrando la diferencia abismal que había con la madre patria futbolera. Vale destacar (algo por lo menos) que estos partidos fueron el primer intento para armar equipos con representantes de varias ciudades. Respecto al tercer partido, hay una crónica lapidaria contra Grigory Nikitin, tras el primer partido importante contra un equipo extranjero: “Solo Filippov intentó jugar. Nikitin primero caminó indiferentemente por el campo, luego se cayó, se rasgó la camisa y también abandonó el campo. Aunque fue devuelto después de un tiempo, nos parece que la ruptura de la camisa no puede obligar al atleta a abandonar el campo”. Desde acá se siente el olor a caca (?).

Arthur MacPherson

Toda esta organización tiene una cara, la de Arthur Davidovich Macpherson. Nacido en Escocia en los albores de la práctica del fútbol, el siglo XX lo encontró en Moscú. Como organizador deportivo, fue la cara visible del deporte en ese país, integrante de varios clubes ingleses y rusos en San Petersburgo. Miembro de la alta sociedad de entonces, pasó buena parte de su vida en la difusión de deportes, incluyendo la presidencia de las ligas regionales y de la joven federación rusa, incluyendo un papel preponderante en la formación del Comité Olímpico.

1912 fue un año importante en el calendario deportivo, porque se venían los Juegos Olímpicos de Estocolmo. La preparación arrancó en mayo de ese año, cuando el equipo de Moscú se midió contra el equipo olímpico de Finlandia (que aún era parte del Imperio Ruso, pero que participó de forma independiente), igualando 1-1. A fin de mes, llegó el momento de ver quiénes representarían a Rusia en la cita olímpica, por lo que la arreglaron fácil: armaron un partido entre Moscú y San Petersburgo, para ver en la cancha a los que se merecían el pasaje, igualando 2-2. Después del partido, se reunió la Federación Rusa y armó el plantel. Por Moscú fueron: Andrey Akimov y Nikolai Kynin (Orekhovo Klub Sport); Lev Favorsky y Fyodor Rimsha (Sokolnichesky); Aleksandr Filippov (Sokolniki), Leonid y Mikhail Smirnov (Union) y Vasily Zhitarev (Zamoskvoretsky). Por San Petersburgo: Pyotr Boreisha (Neva) Vasily Butusov, Mikhail Yakovlev, Pyotr Sokolov y Nikita Khromov (Unitas); Sergei Filippov (Kolomyagi); Vladimir Markov, Aleksei Uversky y Grigori Nikitin (Sports) y Vladimir Vlasenko (Mercur).

Los rusos, en la previa al debut olímpico

Y entonces llegó el momento de la verdad: el periplo del equipo ruso en los Juegos Olímpicos. El certamen contó con once participantes, todos europeos: Austria, Dinamarca, el Gran Ducado de Finlandia, Alemania, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Holanda, Noruega, Suecia y el Imperio Ruso. Al no dar los números para que las eliminaciones mano a mano pudieran ocurrir normalmente, el sorteo determinó que los holandeses se medirían ante los suecos, los italianos ante los finlandeses y los austríacos harían lo propio ante los alemanes, mientras que el resto de las selecciones esperarían ya en cuartos de final.

El 29 de junio, Finlandia le ganó 3-2 a Italia en tiempo extra y clasificó a la siguiente instancia, que se jugó al otro día, contra los rusos. El cotejo se llevó a cabo en Traneberg ante 200 espectadores. Los dirigidos por George Duperron y Robert Fulda (dos instituciones de los primeros años del balompié ruso) sufrieron un gol en la primera etapa y lograron llegar al empate por medio de Vasiliy Butusov, el capitán del equipo. Pero a pocos minutos del final apareció Ecchman para poner el 1-2 que los eliminaba rápidamente de la pelea por las medallas, aunque la competencia siguió para ellos. ¿Cómo es esto? Resulta los eliminados jugaban un mini torneo de consuelo, que lógicamente solamente servía para que pasaran un par de días más en Suecia, debido a que ya tenían cerrados todos los caminos al podio. Y ahí les tocó medirse contra Alemania, el 1º de julio. Lo que sucedió en los minutos siguientes quedó en la historia, porque se produjo la peor derrota de la selección rusa, al comerse un categórico e inapelable 16-0 por parte de los germanos. La figura fue el delantero Gottfried Fuchs, que marcó 10 goles y gracias a ese partido fue el goleador de los Juegos. Los otros tantos fueron de Fritz Förderer en cuatro oportunidades, Carl Burguer y Emil Oberle.

Tras el partido, un medio ruso expuso los motivos de tal abultada derrota: “El principal inconveniente de nuestro equipo nacional es su completa falta de trabajo en equipo. (…) En todos los juegos, excelentes jueces. Siempre están cerca de la pelota, ven errores y pitan de inmediato. Aquí nuestros empujones están completamente prohibidos. El portero no debe ser empujado en absoluto y nosotros constantemente tratamos de volcar al arquero. La prohibición de empujar jugadores aumenta la técnica de los jugadores. La comparación de los equipos rusos con los extranjeros, por desgracia, muestra que todavía somos niños en el fútbol, ​​pero… niños que ya son groseros”.

Rusos y alemanes, antes del histórico 16-0

Pero no fue su último partido en Suecia, porque el plantel de Hungría, al ser eliminado del cuadro principal, dijo que no iba a formar parte de este torneo. Por lo que las autoridades del certamen dijeron que Rusia y Noruega (que ya habían perdido dos partidos) jugarían entre sí para ver quién seguía en el torneo. El problema fue que los húngaros luego cambiaron de opinión y decidieron seguir jugando, avisando a minutos del inicio de este partido y, como ya estaban todos ahí, le dieron carácter de amistoso y le metieron para adelante. Incluso estaba previsto que el árbitro fuera Ede Herczog, entrenador de Hungría, que los dejó clavados por obvias razones y terminó dirigiendo un inglés que formaba parte de la delegación rusa, un sujeto que no era un árbitro internacional. Este partido recién se computó como oficial para Rusia en 1994, en tanto que la Federación noruega no lo cuenta en su historial. El anecdótico resultado dice que los nórdicos ganaron por 2-1. El gol ruso fue obra de Zhitarev.

Después de la cita olímpica hubo otros encuentros amistosos, que tampoco fueron buenos para los rusos. El 12 y el 14 de julio se midieron ante Hungría en Moscú, partidos que la visita ganó por 9-0 y 12-0, respectivamente. En 1913, un combinado integrado en buena parte por jugadores de San Petersburgo perdió 5-1 y 3-2 contra Suecia, en tanto que los moscovitas cayeron ante el mismo rival por 4-1. Este cotejo tuvo un récord de espectadores, con ocho mil personas en el Parque Sokolniki. Luego se dieron dos derrotas, ante un combinado alemán y otro sueco (0-7 y 1-8), que no son incluidos en las estadísticas oficiales. En septiembre jugaron contra Noruega, donde dos equipos de Moscú perdieron 3-0 y 4-1, mientras que “la selección” igualó 1-1 en San Petersburgo, con gol de Sysoev. Finalmente, en 1914, el seleccionado solamente jugó dos partidos, un empate 2-2 en Suecia (dos goles de Zhitarev) y un 1-1 en Noruega, en julio de ese año. Luego de modo casi informal, el equipo de Moscú se midió como visitante con el combinado de Riga, Letonia, a quienes vencieron por 5-0 y ante Reval (ciudad conocida como Tallin, Estonia) a quienes les ganaron por 5-2. Cuatro días después de estos partidos, Austria-Hungría anunció el ultimátum por el asesinato del archiduque Francisco Fernando, desencadenando la Primera Guerra y la participación rusa. Fue la despedida de los partidos internacionales (sumando además el agitado clima que se vivía en el territorio ruso), lo que provocó la cancelación de los partidos ante Alemania y Francia, que estaban previstos para 1915.

Si bien la actividad de la selección y el campeonato nacional fueron suspendidas, las ligas de San Petersburgo (ya Petrogrado en ese entonces) y de Moscú continuaron lo mejor que pudieron. En la primera, entre 1915 y su disolución en 1922, el Kolomyagi ganó la liga en cuatro oportunidades, logrando alzar la copa otras dos veces. El otro gran equipo de la región fue el Mercur, que ganó tres ligas y dos copas.

En resumen, contando solamente los partidos y amistosos que la federación rusa considera como oficiales, la selección del Imperio jugó 8 partidos, con tres empates y cinco derrotas, con 7 goles a favor y 40 en contra. El máximo goleador y el jugador con mayor cantidad de presencias es el mismo: Vasiliy Zhitarev, con cuatro tantos de ocho encuentros.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial y las conocidas consecuencias que eso trajo en Rusia, no fueron pocos los jugadores que fueron asesinados en el frente o que más tarde emigraron. Llegando a 1914, en Rusia existían más de doscientos equipos, cuyas sedes se transformaron en hospitales y sus deportistas en soldados. Por ejemplo, el conjunto de Orekhovo pasó a tener a buena parte de su plantel alistado en el ejército.

Grigori Nikitin

Además están los casos de tres futbolistas olímpicos: Andrey Akimov, del Klub Orekhovo, jugó cuatro partidos para la selección. Más tarde, el club fue tomado por la fuerza de la policía secreta soviética y cambió el nombre a Dynamo Moskva. Akimov sirvió en la guerra, donde fue teniente, siendo asesinado en 1916. Otro futbolista de ese club fue Nikolay Kynin, también de la delegación olímpica. Kynin sirvió en el ejército y también murió ese año. Por el lado de San Petersburgo está la historia de Grigory Nikitin, del Sport, que murió en el frente de batalla en 1917.

Queda otro caso, pero ese que merece su post aparte: Pyotr Petrovich Sokolov, defensor titular en los Juegos de Estocolmo, escapó del régimen soviético y fue reclutado por el servicio de inteligencia británico, con los organismos de seguridad del estado soviético intentando eliminarlo después de la Segunda Guerra Mundial.

A mediados de la década del ‘20, los clubes prerrevolucionarios se disolvieron, dejando lugar a la era donde los equipos representaban fábricas o departamentos gubernamentales, como Spartak, Zenit, Dynamo y CSKA. No fue hasta la década del ‘30 cuando el fútbol revivió, en tanto que la selección disputó su primer amistoso en 1931. Pero eso sería material de otro capítulo.

Fuentes [1][2][3][4][5][6][7][8] [9][10]

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