Abajo España

Los medios españoles andan en cacería de culpables y ya encontraron uno: algunos medios señalan entre las causas inmediatas de la debacle de La Seleczión en Rusia 2018 a la presencia de Diego Costa en la cancha.

¡El mierdero que tienen los españoles! Luego de un Mundial de Rusia en el que pelaron el cobre con todos los despropósitos habidos y por haber – solo les faltó escándalos con putas y droga, pero bueno… son españoles – saltaron todos los connacionales de Marta Sánchez a la yugular de este seleccionado para develar los errores/cagadas/miserias – supuestas o no – que derivaron en una humillante y gris salida en Tercera Clase de la otrora poderosa Furia Roja.

¿Qué pasó? ¿Cómo fue que se pasó de esa selección que daba la impresión de arrasar hasta con el ejército yanqui si se lo ponían al frente, que ganó todo lo importante que disputó entre 2008 y 2012 – incluyendo un baile fenomenal a la última gran Italia en la Eurocopa de 2012 – y que ayudó a imponer un estilo de juego que siguieron con o sin éxito entrenadores de todo el mundo, a este babeante, dubitativo e inofensivo rejunte de seudoestrellas? Algunos medios como este concluyeron que la principal causa futbolística que derivó en el ridículo español en Rusia, se debió a la insistencia de los entrenadores desde 2014 para acá en variar el sistema que tanto les había resultado, todo para acomodar a un nueve puro-neto- de área en el esquema del equipo. Sí, desde 2014: incluyendo al mítico y adorado Vicente del Bosque.

Aunque uno tienda a cagarse de la risa de los bobos que se tocan a sí mismos cuando se habla de LA POSESIÓN, esta precisamente fue el arma que le dio a la selección española su identidad ganadora, con la que se forjó un nombre ganador por primera vez en su triste historia de fracasos heroicos. El tema es que de esa manera de jugar se agarraron en el resto del universo un montón de técnicos medio pelo con ínfulas de modernistas, pero que no vieron o se hicieron los maricas en el detalle que a España le funcionaba porque tenía un combazo tremendo en el medio, que no te soltaba el balón pero al mismo tiempo lo mandaba para arriba para matarte antes que te dieras cuenta. Por ejemplo, el Checho Autista quiso hacer algo así en la Copa América de 2011 pensando que el inhábil de Macherano, el pajizo de Banega y el genérico de Gago (o Cambiasso) eran Busquets, Xavi Hernández y Xabi Alonso. Y no…

Y por eso es que pinta para los acusadores el letal y fastidioso delantero Diego Costa. Por ejemplo acá apuntan a que a pesar del éxito de 2010 y 2012, el gran Vicente del Bosque nunca se sintió cómodo con el hecho de jugar sin delantero centro neto, algo que impuso medio a contramano de lo que pensaba en medio del Mundial de Sudáfrica. Lo hizo a pedido de los líderes de la nómina, más cómodos con delanteros no chocadores sino hábiles, que roten en diferentes posiciones para desmarcarse y hacer mover a los contrarios en vez de tenerlos pegados contra su portero. Que Del Bosque comenzó el cambio en 2014 para meter como fuera en el esquema a Diego Costa, cosa que molestó a los líderes del juego del equipo y que a pesar de eso continuó Julen Lopetegui y no se atrevió a modificar el fugaz Fernando Hierro.

Por acá recalcan malignamente que, casualmente o no, con el mercenario hispano-brasileño en Mundiales los españoles solo ganaron un partido de seis: el 1-0 ante Irán hace un par de semanas. De resto han sido derrotas (1-5 ante Holanda y 0-2 ante Chile en 2010) y empates (3-3 ante Portugal, 2-2 ante Marruecos y 1-1 ante Rusia que después perdieron por penales). El medio reseñado arriba masacra al pobre Diego Costa, por otro lado una gonorrea de ser humano en la cancha, pero fustigado con todas las ganas con algo de saña: “No hay un caso igual en la historia del fútbol español. Ningún futbolista gozó de más margen de tiempo para amoldarse al sistema a cambio de ofrecer menos. A ninguno le concedieron las mismas prerrogativas para que recuperase el nivel. Tampoco a los próceres. Villa pasó al banquillo en cuanto perdió la forma; Xavi acabó señalado después de una mala noche en Bahía; y a Casillas tampoco se le permitió salir del bache al que lo empujaron por enfrentarse a Mourinho en 2012. Ni siquiera Iniesta, el héroe máximo del fútbol español, pudo permitirse uno solo de los errores que, trasladados a la punta del ataque, cometió Costa tantas veces sin que ello redundara en sospechas por parte de los dos seleccionadores que sucedieron a Del Bosque. Tanto Lopetegui como Hierro le avalaron hasta las últimas consecuencias. Llegaron a modificar la estructura y el posicionamiento del equipo para que él se encontrara más cómodo”. Brutal y contundente como mordisco de loca.

Puede ser medio tendenciosa la información: por decir algo en esos mismos partidos estuvo Sergio Ramos y nadie le dice una verga; pero ajá, es un dato. Ahora, ¿qué tan culpable es el delantero, qué tanto el esquema y qué tanto los compañeros? Muy jodido saberlo. Revisando datos uno encuentra temitas para especular gratis: según las estadísticas de la FIFA Costa recibió un total de 14 pases de sus compañeros en el partido contra Rusia: en promedio un pase recibido cada 5.8 minutos en cancha (fue reemplazado a los 81´). ¿Es normal esta cifra? A vuelo de pájaro es relativa: Harry Kane recibió 40 pases en 120 minutos en cancha, y al final su gol fue uno de penal y no más, Edison Cavani en cambio recibió solamente 12 pases de sus compañeros en el partido contra Portugal, y de esos embocó dos al arco. No dice nada de la eficiencia del jugador, pero sí de qué tanto le mandan el balón: no es lo mismo 12 pases recibidos en un partido en el que tu equipo tuvo 39% de posesión (Uruguay vs Portugal) que recibir 14 pases en los 81 minutos que duraste en cancha, cuando en el partido tu equipo tuvo el balón un 75% del tiempo (España vs Rusia).

O sea: si cuando estás en cancha como delantero y tu equipo tiene el 75% de posesión, y el balón no te llega sino una vez cada casi seis minutos, entonces lo más probable es que sea porque el esquema otrora triunfador de circular el balón hasta portería rival se convirtió solo en “tener el puto balón”..,

¿Qué viene ahora para España? La verdad me vale bastante verga. Pero si su Majestad el Rey don Felipe nos está leyendo en estos momentos, debería decirle al país entero que dejen de buscar al negro para echarle la culpa, y que deben asumir que su sistema que tantas glorias les dio está hoy como el intro de los capítulos nuevos de Los Simpsons: cada vez más complejo y elaborado, pero también cada vez más aburridor.

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