El trabajo silencioso

Francia está en la final del mundial no solo por la calidad individual de sus jugadores, el aporte de siglos de colonialismo o las cartas astrales de su entrenador, si no por el sacrificio y la versatilidad de sus mediocampistas.

Voilá. Tres mundiales después, Francia logró acceder nuevamente a la final del mundo. Una de las razones por las cuales venció cómodamente en octavos y en cuartos de final fue un poderío físico incontenible, que los lleva a tener un ritmo demoledor en ataque, sin perder músculo a la hora de defender. A la técnica depurada típica del jugador francés en esta ocasión se le suma un extra de velocidad para romper con la segunda línea de presión rápidamente sin necesidad de caer en el pelotazo a Giroud, jugador que no ha pateado al arco en lo que va del mundial (!) pero cuyos movimientos nos hacen recordar a Higuaín, generando espacios para sus compañeros y siendo el primero en la lista a la hora de presionar en la salida rival.

Pero lo que mas impresiona es el tándem derecho del ataque galo. No solo por la apabullante actuación de Mbappé con y sin espacios, si no por el elemento sorpresa, Benjamin Pavard. Las permanentes subidas del lateral derecho son el complemento ideal para Kylian, ya sea para combinar, o generar pasillos internos entre el 3 y el 2

Sin embargo todo esto sería imposible sin el trabajo de hormiga de quizas los dos mejores hombres sin la pelota de todo el mundial: Ngolo Kanté y Blaise Matuidi. Ellos hacen trabajos de cobertura excelentes para garantizar el equilibrio cada vez que Francia cruza la mitad del campo. Kanté suele pararse apenas delante de los zagueros, ya sea a la hora de hacer la salida lavolpiana desde el fondo:

como también cuando se lanzan los dos laterales a la vez al ataque, formando automáticamente una linea de tres, como pasó varias veces ante Uruguay.

Lanzar los dos laterales a la vez tiene su premio: con un doble cambio de frente se genera superioridad inmediata por el costado donde comenzó la jugada.

Además el trabajo combinado de todo el mediocampo, ya sea para organizar una marca escalonada a un jugador determinado (ejemplos Messi o Hazard) o para direccionar el ataque rival hacia un costado y automaticamente accionar el trap, llevando a Pogba hacia ese costado como una especie de parabrisas.

Conclusión: para ganar el mundial, o por lo menos tener mas chances de hacerlo, no solo hace falta calidad en las áreas, si no sacrificio y movilidad en el mediocampo, algo que Argentina pareció no estar dispuesto a tener durante todo el ciclo.

NdeLRF : Videos cortesía de Longomatch.com
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