La France est championne du monde

Terminó el mundial en tierras rusas con el festejo de Mbappé y compañía, que se suma al selecto grupo de selecciones que ganaron la copa en más de una oportunidad. Le ganaron bien a Croacia por 4-2 y festejaron bajo la lluvia en Moscú.

Y así se nos fue Rusia 2018, un mundial que ayudó a ampliar la necesaria grieta entre los paladines de la posesión y los bilardistas mal aplicados que rinden honores a la pelota parada. El mundial del fracaso alemán y la muerte anunciada argentina; el de los dos Bélgica – Inglaterra para cumplir; el de un Neymar que sigue mirando el Olimpo futbolístico desde afuera; el de los africanos que son el futuro de LCDSH; el del tema de Will Smith.

De un lado estaba la Croacia de los milagros que (sin ser la gran cosa porque la estuvo pariendo desde que terminó la primera ronda) con esta final tenía su mejor marca histórica y quería dar el batacazo. Enfrente estaba la Francia de Deschamps, que se acomodó después de casi una década de turbulencias y papelones. En una vereda Dalic, demostrando que el proyecto que tanto se pide y no se respeta a veces es relativo si se tiene una idea fija. En la vereda opuesta estaba el entrenador francés que encontró su base y la trabajó para cada parte supiera la función que debería ocupar, como se expuso anteriormente acá.

Una de las dudas era cuánto tiempo podría mantener la presión Croacia, teniendo en cuenta que venían de jugar tres alargues contra daneses, rusos e ingleses. En los primeros minutos del partido se vio a los balcánicos tratando de tapar el juego lo más cerca posible de Lloris y contando además con las primeras tibias aproximaciones contra su arco. La primera gran emoción de la jornada llegó pasado el cuarto de hora, cuando Néstor Pitana cobró un foulcito de Brozovic a Griezmann cerca del área. El jugador del Atlético de Madrid –una de las grandes figuras galas de la copa- puso un centro perfecto a la cabeza de Mario Mandzukic, cuyo desvío terminó en la apertura del marcador, a los 16 minutos de juego.

Los croatas no bajaron los brazos y obtuvieron su recompensa diez minutos después cuando, tras un tiro libre y varios toques, la pelota le quedó a Ivan Perisic para poner de zurda el merecido empate. A los 37’ el mismo jugador pasó de héroe a villano, con un penalazo que el árbitro tuvo que cobrar a instancias del VAR, utilizado con mejor criterio que en los partidos de primera ronda en los cuales se usó casi arbitrariamente y encima para cobrar mal. El que se hizo cargo fue el falso uruguayo Griezmann, que la puso a la derecha de un Subasic que se tiró para el lado contrario. Como detalle, nos queda la sapiencia de Vignolo, que periosideaba como en todo el mundial señalando que el delantero “era de patear al medio” pese a que la transmisión oficial lo desmentía con todo tipo de gráficos.

En el complemento volvió a repetirse la fórmula del inicio del match. Otra vez los de Zlatko Dalic intentaban e intentaban frente a los de Deschamps, que trataban de aprovechar cualquier hueco para las corridas de Mbappé, que tanto complicaron a sus adversarios en este certamen. De un lado, Rebic intentó y el arquero del Tottenham la terminó mandando al córner. Del otro, el jugador del PSG hizo una de las suyas en los primeros minutos del segundo tiempo, que terminó cruzando Domagoj Vida, que lo esperó casi 50 metros antes de quedar pagando como un Marcos Rojo cualquiera. A esa altura del partido, las acciones estuvieron detenidas unos segundos por el ingreso de cuatro personas al campo de juego, maniobra orquestada por Pussy Riot, cuya fraternal relación con Putin tiene varias páginas para contar.  Instantáneamente se duplicó la seguridad, teniendo cientos de rusos mirando a las tribunas, no sea cosa que salte algún otro y llegue a insinuar que el bueno de Vladimir es tremendo mataputos (?).

Tardó menos que Mascherano en agarrar a Mbappé

Al volver la actividad, Francia hizo hincapié en su eficacia frente al arco rival y prácticamente sentenció el encuentro: a los 58’ Griezmann tocó para Pogba y el remate del jugador del Manchester United rebotó en un rival en primera instancia, para luego –aprovechando que Modric perdió la ubicación de la pelota al girarse a cubrir- acomodarla de zurda en el arco de un Subasic que se quedó parado. Pero no terminó todo ahí, porque Francia creció y siguió llegando con peligro al arco croata. Lucas Hernández, de buen partido, encaró por izquierda y la cedió para Mbappé, que ante un Vida que poco pudo hacer estampó abajo el 4-1, cuando se jugaban 65 minutos de partido. Cuando parecía que el ya prácticamente campeón iba a bajar un par de revoluciones, Lloris se durmió ante el apriete de Mandzukic y su intento de gambeta terminó siendo punteado por el rival, que puso el descuento con casi 20 minutos por delante.

Acompañame a ver esta triste historia

Lo que quedó del partido fue más de la misma fórmula. Los croatas trataron de llegar sin éxito y los franceses pudieron liquidarlo, aprovechando que cualquier cambio de velocidad los dejaba en supremacía numérica. Solamente quedó tiempo para el pitazo final, la ceremonia protocolar, la fiesta y la lluvia, protagonista que le dio un poco más de épica al festejo del equipo francés que fue un justo campeón, pese al sarpullido que le genera a los Latorres de turno. Francia se suma así al grupo de bicampeones con Argentina y Uruguay, mientras que Deschamps suma su nombre al brasileño Mario Zagallo y al alemán Franz Beckenbauer, como los únicos que fueron campeones como jugador y técnico.

La copa que Messi no le pudo traer al gordito de talento dudoso quedó en manos de un equipo que sabía a qué jugaba. Lloris, Kanté y Giroud (el 9 que no patea al arco) fueron la voz de la experiencia en un equipo cuya base seguramente esté en Qatar, porque ayer entre los titulares hubo 6 futbolistas que llegarían con menos de 30 años: Pavard, Varane, Umtiti, Lucas, Pogba y Mbappé, a los que se suman Mendy y Tolisso (23 años), Fekir (24), Lemar (22), y Dembelé (21). Y pasando esa vara lo tendríamos a Griezmann con 31.

Algo que no va a pasar con el actual subcampeón del mundo, teniendo en cuenta que de los once titulares solamente serían sub 30 en Qatar Brozovic (29) y Ante Rebic (28). De todos modos, sin importar lo que venga a futuro, este equipo quedó en la memoria de los croatas y del futbolero promedio. Pese a que muchos rescaten el primer lugar la entrega y todo lo relacionado al rendimiento físico de un equipo que tuvo un gran desgaste en los partidos mano a mano, también hay que quedarse en el fútbol de Modric –reconocido tras la final-, de Rakitic, Perisic y Rabic. Además de lo hecho por Subasic en las tandas de penales, un gran aporte para la histórica campaña de Hrvastka.

Por si alguien pasó las últimas 24 horas dentro de un tupper, los goles:

Ahora nos queda esperar a 2022, para la copa que se jugará entre noviembre y diciembre, la última con un número dentro de todo normal de equipos participantes. Se vendrán varios meses de eliminatorias y suposiciones, esperando que de una vez la pueda ganar Argentina.

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