Top 5 expulsiones más recordadas / icónicas en Mundiales: no Argentina edition

Para ir pasando lentamente la página que conduce de Luka Modric y Eden Hazard a Junior Benítez y Pablo Mouche repasemos unos momentos de los pasados Mundiales: los que derivaron en expulsiones famosas e icónicas en selecciones diferentes a la Argentina.

José Batista (Uruguay, vs Escocia en 1986)

La primera que reseñamos en ultraconocida: se trata de la expulsión más rápida de la historia de los Mundiales. El protagonista fue el defensor uruguayo José “Charly” Batista, el emblemático lateral del Deportivo Español ochentoso, que fue expulsado por el árbitro francés Joel Quiniou por un cruce muy normal con el escocés Gordon Strachan a los 56 segundos de haberse dado el pitazo inicial del encuentro entre sus selecciones.. Años después Batista rememoró el momento: “(…) ¡Pero nadie entendía nada! ¿Cómo te pueden expulsar a los 56 segundos? Está bien que me amoneste. Ya me condiciona el resto del partido, ¿no? Pero ser expulsado… No fue una jugada tan… importante, por así decirlo. (…) Llegué al vestuario y el utillero me dijo: “¿Qué haces acá?”, “Nada, me expulsaron”, “¿Cómo te van a expulsar si no tocaron el himno todavía?” (…) El hombre tuvo que salir, mirar y darse cuenta de que me habían expulsado. Claro, fue todo tán rápido… No había terminado de juntar la ropa que le habíamos dejado tras el calentamiento cuando yo ya estaba de vuelta en el vestuario. (…) Fue una sorpresa general. Todo el mundo pensaba que era una amarilla, pero cuando me sacó la roja… Hasta los escoceses no se lo creían. No era un foul tan importante para ser expulsado“.

Hasta ese momento el paso uruguayo por el Mundial de 1986 había sido un subeybaja emocional y futbolístico: buen debut mostrando un equipo sólido en el 1-1 ante la poderosa Alemania, para apenas días después llenarse de dudas por cada rincón de la nómina tras la debacle ante Dinamarca en el 6-1 de Nezahualcoyotl. El tercer partido contra otra necesitada como Escocia – necesitaba ganar sí o sí para aspirar a quedar entre uno de los cuatro mejores terceros – era la oportunidad de sacar la cabeza y de volver a meterse en el lote de equipos importantes del Mundial. Pero la tempranera expulsión de Charly mandó todo al carajo: les tocó reacomodarse en defensa y apostar porque al menos se les diera el empate y el milagro de clasificar. Se les dieron ambos (un espeso 0-0 y clasificar por la ventana a segunda fase, solo por dejarse meter dos goles menos que Hungría en tiempos en que la victoria daba dos puntos) pero se encontraron a Pasculli, y chao.

Zinedine Zidane (Francia, vs Italia en 2006)

El 9 de julio de 2006 se disputaba una nueva final del Mundo. El lugar: el Olímpico de Berlín. Los dos finalistas habían mostrado distintas facetas a lo largo del torneo. Francia, con la eliminación en primera ronda del Mundial anterior a cuestas, empezó con dos empates ante Suiza y Corea del Sur. La victoria ante Togo en el tercer partido sin Zinedine Zidane le daba el pase como segundo detrás de Suiza. En octavos esperaba España, que según los medios del país estaban preparados para jubilar a Zizou. Parece que al genio francés no le avisaron ya que empezaron perdiendo pero lo dieron vuelta y el 3 a 1 definitivo lo terminó anotando justamente Zidane. En Cuartos el que sucumbiría ante los galos sería Brasil, que caería 1 a 0, aunque todos recuerdan el partido de Zinedine, quizás uno de los mejores partidos en la historia del francés. En semifinales esperaba Portugal, que también padeció a Zidane quien anotó el único gol del partido desde los doce pasos. El otro finalista era Italia, que avanzó primera en el grupo compartido con Ghana, República Checa y Estados Unidos. En octavos sufrió demasiado estando con diez por la expulsión de Marco Materazzi hasta que el español Luis Medina Cantalejo le cobró un polémico penal a los australianos en tiempo de descuento y que Francesco Totti no dudó en mandar adentro. En cuartos se vio lo mejor al golear a Ucrania por 3 a 0, hasta las semifinales, donde en noventa minutos no se sacó ventaja con Alemania. Tuvo que aparecer Fabio Grosso (a quien le cometieron el penal contra Australia), para anotar cuando terminaba el tiempo extra. Del Piero luego pondría cifras definitivas.

No había un candidato claro aunque el juego francés parecía más importante que el fuego sagrado italiano. Francia arrancó con todo y a los 7 minutos Florent Malouda era derribado por Materazzi y Horacio Elizondo cobraba penal. Zinedine Zidane agarró la pelota que quemaba y con toda su categoría y frialdad bien entendida se la pinchó a Buffon. El balón pegó en el travesaño y luego entró apenas pasada la línea para poner a Francia en ventaja. Once minutos después Materazzi se cabeza anotaría el empate. Buffon se hizo gigante y Francia no pudo liquidar la historia por lo que llegaron al tiempo extra. Francia seguía intentando hasta que en el minuto 108 se produjo uno de los momentos más tensos de una final mundial. De la nada, veíamos como nuestro héroe se daba vuelta y le lanzaba un feroz tucumanazo (?) a Materazzi, mientras nadie entendía nada. Claro que eso lo vimos en la repetición, ya que las cámaras se habían ido con Sylvain Wiltord, quien fue el que vio a Materazzi en el suelo y pidió parar la jugada. Elizondo le sacó la roja luego charlar con el línea García y con el botón de Medina Cantalejo, que le daba otra mano a Italia (?), ambos se dieron cuenta gracias a los monitores de la televisión. Sin Zizou, Francia no pudo seguir con su juego y en los penales David Trezeguet estrelló su tiro en el travesaño mientras que Fabio Grosso convertía y le daba el tetracampeonato a la Azzurra.

Mucho se dijo sobre lo que pasó ese día. Algunos diarios británicos (The Times, The Sun y el Daily Star) hicieron foco en lo que había llamado Hijo de una puta terrorista. Materazzi les inició acciones legales a los tres medios y logró ganarles y que pidan disculpas. Meses después del Mundial, Materazzi contó que durante esa jugada, lo agarró a Zidane de la camiseta, quien le dijo “si quieres mi camiseta, te la doy luego”, a lo que el italiano le respondió “prefiero a la puta de tu hermana”.  Luego de esas declaraciones, Materazzi fue sancionado por la FIFA con dos partidos y 5.000 francos suizos de multa, mientras que a Zidane le dieron tres partidos y 7.500 francos. Como el jugador se había retirado, cumplió su castigo con trabajos para la comunidad en favor de la FIFA. Así se terminó la carrera de uno de los jugadores más talentosos nacidos en el Viejo Continente, hoy convertido en un exitoso entrenador.

Marco Antonio “El Diablo” Etcheverry (Bolivia, vs Alemania en 1994)

En toda la triste historia del fútbol boliviano destaca en soledad absoluta la buena selección dirigida por Xabier Azkargorta que clasificó al Mundial de 1994. Y en ese equipo con gente rendidora y varios muy buenos jugadores sobresalía un crack: el habilidoso y letal Marco Antonio Etcheverry, aka “El Diablo“, un mediapunta-delantero muy completo y con muchos recursos y del que pocos discuten que es el mejor futbolista boliviano de todos los tiempos. “El Diablo” surgió en Destroyers (!) de su Santa Cruz natal para después ir a Bolívar, viajar al Albacete español por un año y retornar en 1993 a Sudamérica para el Colo Colo. En El Cacique se acopló inmediatamente de tal modo que se convirtió en una de las figuras del equipo, en el que también brillaban Javier Margas, Jorge “El Coke” Contreras y Patricio Yáñez, y con los que alcanzó el título chileno de 1993.

Su nivel lo mantuvo en las Eliminatorias al Mundial de 1994, al que clasificaron los bolivianos gracias a un juego ordenado y solidario + el aporte de sus figuras (“El Diablo”, “Platini” Sánchez,  Ramiro Castillo) y last but not least la altura de La Paz. Pero después de la fiesta y jolgorio  por la clasificación en el país de Carla Ortiz (uoffff) vino el drama: el 14 de Noviembre de 1993 El Diablo sufrió rotura de ligamentos cruzados en una jugada accidental en un clásico con la U de Chile, y todo indicaba que se iba a perder el Mundial.

El momento de la lesión del “Diablo”

Los pronósticos pintaban para mínimo un año de recuperación, lo que casi que convertía de “bastante lejanas” a “jajajajajajaja” las opciones de los bolivianos de pasar en su grupo contra Alemania, España y Corea del Sur. Pero a punta de disciplina y un estricto programa de recuperación que siguió con ansias todo el país, El Diablo Etcheverry llegó al debut boliviano en el Mundial al menos físicamente apto para jugar. Pero era una fórmula muy de desespero, de ganas más que de sensatez, que a cualquier otro jugador lo hubiese dejado de una vez fuera de la convocatoria sin discusión; lo cierto es que llegaba bastante justo y sin fútbol al torneo más importante del universo. El último partido con su selección había sido por Eliminatorias ante Ecuador nueve meses atrás, ni siquiera alcanzó a jugar en un amistoso ante Suiza seis días antes del debut de los suyos en el Mundial.

A los bolivianos les tocó la más fea al debutar preciso en el partido inaugural del Mundial contra los campeones vigentes: Alemania, con los que aguantaron con bastante decencia hasta el gol de Klinsmann a los 61. Como era de esperarse “El Diablo” comenzó de suplente ese partido, pero a los 79 minutos El DT electriza a la afición boliviana al hacerlo ingresar por un difunto William Ramallo. Dijo años después el fisioterapeuta de la Bolicción Omar Rocha: “Nos pusimos felices cuando se disponía a entrar, le alcanzamos una botella de agua para que se mojara la cabeza, creo que alguno incluso lo abrazó. Fue una inmensa alegría verlo jugar otra vez”. Debut histórico del crack boliviano, PIENSO DE QUE más con la intención de darle minutos en la cancha que de esperar voltearle el partido a los alemanes. Cuatro minutos después de su ingreso, ocurre esto:

Sí: con una vehemencia innecesaria y por una patada gratis (totalmente fuera de tono del juego), el crack boliviano se ganó la roja del árbitro Arturo Brizio Carter. Mazazo moral terrible para los bolivianos, que se remachó cuando debido a que el informe arbitral consideró “agresión” la jugada, al boliviano lo sancionaron por dos partidos más. O sea: si no pasaban a Octavos “El Diablo” se iba a despedir del Mundial. Como en efecto, así fue…

Rudi Völler (Alemania) y Frank Rijkaard (Holanda), en 1990

La vieja y por ratos áspera rivalidad germano-neerlandesa tendría su capítulo más denso una noche en Milán, el 24 de Junio de 1990. Ese partido de Octavos de Final entre Alemania y Holanda era LA final anticipada del torneo, pero en honor a la verdad uno de los contendientes llegaba en un mar de dudas y falta de ideas, impropio de la calidad de sus jugadores. Mientras que Alemania fue ganadora de su grupo sin despeinarse sobre Yugoslavia, Colombia y Emiratos Árabes Unidos, Holanda, la vigente campeona europea, clasificó con muchísima hambre como una de los mejores terceras tras empatar sus tres partidos – 1-1 ante Egipto e Irlanda, 0-0 ante Inglaterra), dejando una imagen horrible y envuelta en cuestionamientos internos.

Se dijo en su momento que el verdadero DT no era el en propiedad como tal Leo Beenhaker sino que los cracks del equipo eran los que dirigían. Si era eso se explicaba el por qué una nómina con tipos como Hans van Breukelen, , Ronald Koeman, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Gerald Vanenburg o el gran Marco van Basten no era capaz de pisar a los rivales apenas saltaban a la cancha. Se esperaba que la Oranje recuperara su fútbol en segunda ronda, pero para eso tenía que comenzar por superar al terrible combo que presentaban unos alemanes aceitaditos y peligrosos: Brehme, Kohler, Matthäus, Littbarski, Völler, Klinsmann… tremendo desafío al que llegaron antes de lo esperado – se dice que ante Irlanda en su último partido de grupo pactaron el empate para pasar ambos; una moneda mandó a los holandeses a esta llave y a los irlandeses ante Rumania…

Y el partido, fogoneado por la reciente semifinal de la Euro de dos años atrás – episodios como este incluido -, por la motivación de holandeses de mostrar su nivel y hasta por la rivalidad de interistas – milanistas en el propio San Siro (los holandeses del Milan en un lado vs Mathaus y Brehme del Inter por otro) fue calientísimo, denso y lleno de muchísima mala onda en cada acción. Así iba el asunto cuando a los 22 minutos pasó esta gloriosa y tragicómica secuencia…

… que terminó en la expulsión de los cracks Frank Rijkaard y Rudi Völler (este injustamente), siguió con el gargajazo del holandés al alemán y que pudo derivarse en un cogeculo monumental si Völler no se hubiese contenido después de haber recibido el escupitazo. Al final ganaron los alemanes 2-1.

Josip Simunic (Croacia vs Australia en 2006)

La última expulsión de este repaso no es por una brusca patada o por haber sucedido en un partido importante, sino más que nada para graficar que los árbitros son horribles por naturaleza y no solamente cuando hay un equipo poderoso que necesite un ayudín. Para situarnos en el contexto, diremos que fue en la última fecha del Grupo F del Mundial de Alemania.  En Stuttgart se medían Australia y Croacia (que tenían 3 y 1 punto, respectivamente) para ver quién pasaba a octavos.

El 2-2 final quedó en segundo plano por la histórica (para mal) actuación del referi inglés Graham Poll. Ese 22 de junio, Poll mostró tres tarjetas amarillas al mismo jugador, el defensor croata Josip Simunic. Primero fue amonestado en el minuto 61 y luego ocurrió lo mismo en el 90, pero siguió jugando sin que el árbitro, ni los líneas Philip Sharp y Glenn Turner, ni el cuarto hombre -el estadounidense Kevin Scott-, ni el banco de suplentes de Australia razonaran que “amarilla + amarilla = roja”. Tan solo tres minutos después  Simunic protestó una decisión de Poll y fue amonestado otra vez, siendo expulsado.

El partido finalizó empatado (Harry Kewell puso el 2-2 sobre el final y le sacó de las manos la victoria a los europeos) y Australia se clasificó a la siguiente ronda. Poll no dirigió más ese torneo. Joseph Blatter expresó su estupefacción por el hecho de que, estando los miembros del equipo arbitral interconectados, ninguno de ellos intervino para subsanar el error. La página oficial de la FIFA tiene publicado el informe del partido: sólo figuran dos amonestaciones para el zaguero, a los 61 y a los 93 minutos. Un portavoz de la FIFA reveló que el error de Poll se debió a que una de las tarjetas de Simunic se la apuntó al australiano Craig Moore.

Anuncios