El desorden permanente

El calcio italiano se debate todos los veranos entre la ilusión de un nuevo torneo… y las deudas impagas de la temporada anterior.

La frustación de cada julio parece ya habitual en Italia. Mientras un equipo se puede dar el lujo de traer al tercer mejor jugador del mundo, el resto de los cuadros hacen malabares para formar un equipo (hola Superliga Argentina) y salir a competir otra vez. Pero a veces ni esos mismos malabares alcanzan. En esta oportunidad son Bari y Cesena los que no pudieron afrontar sus deudas y perderán la categoría de equipo profesional. Es decir que deberán refundarse y arrancar a competir desde la serie D tal como lo hizo el Parma.

En el caso del Bari, eran “solo” 4,5 millones de euros los que se necesitaban de una deuda de 17 millones, pero ningún posible comprador estuvo dispuesto a aceptarla. Por su parte, el Cesena cuenta con una deuda sideral de 78 millones de euros. Misma suerte corren el Avellino y el Reggio Emilia aka la Reggiana, quien disputaba la serie C pero no pudo seguir adelante y deberá refundarse como ya le pasó en 2005. Avellino por su parte presentó garantías que aún continúan en estudio. Ya en enero había caído en bancarrota el Virtus Vicenza, fusión del glorioso Vicenza con el Bassano Virtus. Ninguna de las dos squadras ha logrado obtener el dinero para presentarse en la Serie C.

Antes mencionamos al Parma. Bueno, el equipo lechero tiene un serio problema de cara a la próxima temporada. La FIGC lo investiga por un presunto amaño del partido con el Spezia (quien ya había ascendido en mayo). El caso se descubrió gracias a un chat de whatsapp del jugador Emanuele Calaló, quien puede ser suspendido por 4 años y recibir una multa económica de 50 mil euros. Las penalizaciones que podría afrontar el Parma serían las siguientes:

  • Quita de 2 puntos del torneo anterior (lo cual anularía el ascenso a Serie A, o en cambio
  • Quita de 6 puntos en la temporada venidera de la serie A

También el Chievo Verona está imputado por la Covisoc aka la Commissione di Vigilanza sulle Società di Calcio Professionistiche, por dibujar el último balance y presentar ganancias ficticias. La sanción puede ser de 3 años para el presidente y la quita de 15 puntos de la pasada temporada, lo que supondría el descenso automático a la serie B.

Ahora falta saber no solo que pasará con dichos equipos si no también con las vacantes que podrían dejar en las categorías.

El caso mas resonante en los medios quizas sea el del Milan, que fue excluido por dos años de competiciones europeas (estaba clasificado a Europa League) por incumplir las normas del fair play financiero. Los 200 millones de euros que significaron los refuerzos traídos en Enero de este año de la mano del chino Yonghong Li fueron demasiados, sobretodo por la imposibilidad de pagarlos ahora en Octubre. De hecho, el financista asiático ya es historia en el cuadro milanés, que cayó en manos del fondo buitre Elliott, muy famoso en Argentina por llevarlo a la corte neoyorquina y ganarle el juicio.

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