Canchas de arena, tormentas de nieve y una definición dramática: el triple empate entre Suecia, Austria y Hungría por clasificar a Alemania 1974

Las hermosas y entrañables Eliminatorias a los Mundiales incluyen de todo, desde batallas épicas hasta trámites predecibles. Sí, eso lo sabemos: también que hay definiciones que no llegan hasta allá pero que fueron bien interesantes/curiosas/apasionantes, y que vale la pena leer. Como la que nos ocupa hoy, que incluyó a tres medianos europeos y un total debutante cuya cancha era algo que uno diría hoy cómo putas jugaban ahí. Pase y lea.

El Grupo 1 de las Eliminatorias de la UEFA para el Mundial de 1974 no pintaba como un ufffff quéeee bruuuto, qué batallas se tranzarán estos cuates: Suecia, Austria, Hungría y un debutante absoluto en Eliminatorias: Malta. Ninguna de las tres selecciones conocidas era un peso pesado a nivel continental, aunque sí agarraban el mote de “tradicional”.

De las tres, solo Suecia había clasificado en el Mundial anterior – después de dos seguidos ausente -. Los suecos se había bajado en su grupo de clasificación de 1970 a un livianito (Francia) y un meh (Noruega) sin sufrir demasiado, gracias sobre todo a que una inesperada cagada de los franceses en Estrasburgo ante los noruegos los llevó a estar clasificados antes de su visita a Les Bleus (en los que jugaban futuros conocidos DTs: Henri Michel y Roger Lemerre), que perdieron 3-0 pero que daba igual que hubiera sido 450-0. Ya en el Mundial mexicano los de amarillo hicieron un papel que va entre “mediocre” a “uffff, por poquitonsson“: una derrota por la mínima ante Italia (gracias a un blooper de la futura leyenda del arco sueco, Ron Helstrom), un impensado empate a uno ante Israel y una victoria también por 1-0 ante Uruguay los dejó fuera por GD. Su estrella era el delantero Ove Kindvall, campeón europeo con Feyenoord en 1970 y el primer extranjero en ser goleador en la liga holandesa, pero tenían gente muy capaz como el delantero Ralf Edstrom o el volante Conny Torstensson, que a mediados de 1973 serían transferidos al PSV Eindhoven y al Bayern Munich.

El delanter Ove Kindvall

Austria en cambio, llevaba ya varios años sin hacer una verga y en mode_Racing, dedicándose a recordar su pasado glorioso pleno de triunfos morales. Habían sabido ser potencia europea en los años 30 y algo en los 50, pero a partir de 1958 se pegaron una desinflada tan brava que no les alcanzó ni para ir a los Mundiales de 1962, 1966 y 1970, y en este último ni siquiera alcanzaron a hacer ilusionar a alguien al quedar en su grupo debajo a mil puntos de Alemania y un poquito de Escocia. Para las Eliminatorias de 1974 contaban con una mezcla entre veteranos esperando a ver si por fin clasificaban a alguna cosa y jóvenes que terminarían siendo habituales en la selección por años, como Kurt Jara y Roland Hattenberger.

¿Y los húngaros? Venían en renovación de la generación que dejó buena impresión en 1966; con los legendarios delanteros Florian Albert y Ferenc Bene quemando sus últimas balas con su selección. Al igual que los austriacos no pasaron el tamiz de 1970, pero a diferencia de ellos estuvieron mucho más cerca de clasificar en un grupo cerradísimo con Checoslovaquia, Dinamarca e Irlanda, en donde quedaron empatados en puntos con los checoslovacos por el cupo a México. Pero estos últimos le ganaron el puesto al masacrarlos en el desempate en Marsella: 4-1.

Total, nada que pintara como espectacular. Pero terminó siendo un grupo bastante sabrosón, y por eso es que estamos hablando de esto hoy…

¿Canchas de arena? En Europa también pasa, digo, pasó…

Las Eliminatorias del Grupo 1 europeo a 1974 comenzaron el 14 de Noviembre de 1971, en La Valetta, Malta. Como era costumbre por esos años, se entremezclaban las fechas de la Eurocopa y la clasificación al Mundial (!), por lo que a finales de 1971 y en la primera mitad de 1972 tenías a un equipo jugando un partido por un torneo y el siguiente por otro, y después por el primero. Eso le pasó a los húngaros, que el 27 de Octubre derrotaron en Budapest a Noruega en su último partido del grupo 2 clasificatorio a la Eurocopa y dos semanas y pico después andaban en La Valetta peleando para ir al Mundial, aún en competencia europea (estaban pendientes de cómo quedara el Bulgaria – Francia de Diciembre en Sofía a ver si clasificaban a la siguiente fase, lo cual terminaron logrando). Pero la única incertidumbre con la que llegaron a Malta no fue esa, sino ver cómo reputas iban a jugar en el arenal que hacía de cancha de los locales, y cuando digo “arenal” no es una licencia poética: ese fue el debut en competiciones de la FIFA del famoso Empire Stadium de Gzïra, el único estadio de partidos oficiales europeos que no tenía grama (pasto pues) sino arena.

Imagen de un Malta – Alemania por la clasificación a la Eurocopa de 1980 en el Empire Stadium, muy celebrado por los locales al terminar en cero. Tremenda imagen con la cancha de arena y el estadio digno de un pueblo cagado del Caribe centroamericano, con la gente viendo un partido internacional de la UEFA desde las casas vecinas

No, no hablo paja: el Empire Stadium (llamado así por los británicos debido a que la pista de atletismo que construyeron rodeándola les recordaba al Wembley, cuyo nombre original era Empire Stadium) fue construido en 1922 por los colonizadores ingleses, que lo usaron como coliseo deportivo multi propósito. El detalle es que en la isla de Malta  – al parecer debido a condiciones de su suelo – no había casi canchas de pasto, así que todos los equipos importantes y la selección nacional usaban esta cancha, hecha con una mezcla de arena compactada, grava y lodo, que hacía que cada visitante pariera piñas por la uretra para poder acomodarse al estado del campo. El tema es que para los malteses, acostumbrados a jugar en ese peladero, al final el estado del campo era el famoso “Jugador No. 12” y no se hacían muchas complicaciones para jugar sus partidos más importantes allí, pero la FIFA los tenía azarados y encimados para que escogieran jugar en una cancha de verdá verdá, empujados por las quejas de los clubes y selecciones que se iban a pelar las rodillas en ese sitio tórrido y semiabandonado. Allá porejemplo fueron cracks como Gordon Banks, George Best, Bobby Charlton, Sepp Maier o Karl-Heinz Rummenigge con su club o selección a rasparse los tobillos. ¡Chúpate esa!

Otra foto, para que veas que te estamos mintiendo con lo de la arena…

La localía en el Empire Stadium les duró tres eliminatorias europeas y tres mundiales, en los que la Federación Maltesa se hizo la güevona con el hecho que allí cerquita tenían una cancha de pasto que hubiesen podido utilizar. Finalmente los malteses terminaron construyendo el actual estadio de Ta´Qali, pero por estos años que relatamos estaban recién cayendo al fútbol internacional y ahí esperaban a sus rivales, en esa trampa ríspida y de rebote impredecible. Volviendo a los húngaros, sudaron pero ganaron 2-0 ante los esforzados amateur malteses. El siguiente encuentro fue recién el 30 Abril de 1972, con los austriacos goleando 4-0 a los malteses en Viena, que una semana después recibieron un 3-0 en Budapest, que para los locales fue una especie de preparación para la vuelta del playoff una semana después ante Rumania por las semifinales de la Eurocopa 1972 (!!!), con partido de desempate en Belgrado incluido. Qué enredo tropical esto…

Hasta ahora todo normal y a medida de los húngaros, que venían en un frenesí de partidos importantes en este periodo pero salvándolos con mucha suficiencia: tres semanas después obtienen un valioso empate sin goles en su visita a Estocolmo, en el debut de Suecia, y por el momento a descansar de Eliminatorias FIFA (tres semanas después jugaron la semifinal y el tercer puesto de la Euro ante URSS y Bélgica, perdieron ambos). Y el 10 de Junio de 1972 se jugó el Austria – Suecia en Viena, que ganaron los locales 2-0 y que dejó a los escandinavos con un tremendo aroma a eliminado que casi nadie discutía, y me pinto a los hinchas en Göteborg mascullando amargamente viejas puteadas de tiempos ancestralles mientras se decidían si colgarse de una viga en el granero.

Varios meses después seguiría el asunto con dos partidos en simultáneo: Otra vez Hungría sacó el resultadazo al empatarle a Austria en Viena 2-2, y con esto sacaba casi que el pasaje a Alemania: le había empatado de visita a sus rivales directos del grupo, al débil le había ganado los dos y les quedaba dos de local ante Austria y Hungría. ¿Qué podía szalir mal? Y eso que por poco sentencian todo de una vez al ponerse arriba 2-0 en el Praterstadion, pero se dejaron empatar… Y ese mismo día, Suecia aplastó a Malta 7-0, con tres goles de un flaco alto llamado Ralf Edstrom y dos de Roland Sandberg: ninguna hazaña ante un equipo tan pobre, pero el momento nadie vio la relevancia que fue la única de las tres rivales por el cupo que sacó una amplia diferencia ante la más débil.

Hasta ese momento entonces la cosa iba: Hungría 6 pts (4 PJ), Austria 5 ptos (3 PJ), Suecia 3 ptos (3 PJ), y como dijimos, con todo a favor de los húngaros con sus dos partidos restantes de local. Un mes después Austria venció en Malta por 2-0 y se puso arriba de los húngaros por un punto, pero la reanudación de las Eliminatorias el 29 de Abril de 1973 enfrentaba a los antiguos socios del imperio austrohúngaro en Budapest con la inminencia de una clasificación virtual húngara si ganaban. Pero no: terminó en un empate que dejaba a ambos igual que como estaban, pero aún con un match point remanente para los paisanos del papá de ella (uoff), que se vieron abajo 1-2 al minuto 28 y tuvieron que apelar a las güevas de la Revolución de 1956 para empatarlo al final.

¿Y los suecos? Por allá abajo, sin que nadie se acordase de ellos. Austria los visitó en Göteborg el 25 de Marzo de 1973, con la esperanza de hacerse siquiera un punto que de paso sacara definitivamente a los locales y los dejase a la espera de lo que NO pudiese hacer Hungría en su última fecha, para ver si clasificaba. Y fue un partido digno de ver: a los 24 minutos golpean los suecos con gol de Sandberg, previa salida alborotada del arquero austriaco Herbert Stachowicz. Pero a los 50 el arquero sueco Sven-Gunnar Larsson no quiso dejar solo al colega y salió a cortar un cabezazo con total destiempo, y chan, empate de Kurt Jara. Igualdad que no duró más de dos minutos porque otra vez el portero Stachowicz la volvió a cagar: ante un ollazo como de dos kilómetros salió con menos fe que la del pueblo argentino a Wilfredo Caballero después del partido contra Croacia, y del rebote vino el 2-1 parcial de Grahn (¿algún Diario Ohlensson sueco habrá titulado “Grahn victoria“? Qué cosSIGO). A los 78 repite Sandberg tras OTRA duda del arquero austriaco (!!!), y faltando un minuto el descuento centroeuropeo, esta vez sin cagada en la portería por medio. Atención a los goles acá en el video, rebosante de celebraciones maricas y cagadas de arqueros.

¿Cómo íbamos? Austria 8 puntos (6 PJ, ya terminada su participación), Hungría 7 puntos (un partido pendiente), Suecia 5 puntos (dos partidos pendientes). Austria ya casi que lloraba la eliminación, porque quedaba a los húngaros su último partido ante Suecia en Budapest, y si ganaban ya pasaban los magyares a Alemania de una. Y si ganaban los suecos entonces solo les restaba ganarle como fuera a Malta en La Valetta para pasar al Mundial. Y si empataban en Budapest, los suecos solo tenían que ganarle por varios goles a los horribles malteses para pasar por Gol Diferencia y…. momento, ¿cómo iba el tema del GD? Era importante porque el único criterio de desempate en puntos era el de la Diferencia de Gol, no importando los GF. ¿Cómo iban? Veamos:

  • Austria +7 (14 GF – 7 GC) – 8 puntos
  • Hungría +5 (9 GF – 4 GC) – 7 puntos
  • Suecia +6 (10 GF – 4 GC) – 5 puntos

O sea, para ese momento caía la muy alta probabilidad que en caso de una esperable y para nada ilógica igualdad en Budapest, hubiese triple empate en puntos, y ahí el que tenía todo en contra era Hungría, que por GD quedaba debajo mínimo de los austriacos. Los alemanes wannabe no dependían de ellos mismos: debían rogar por un empate entre húngaros y suecos y esperar un empate o victoria de Malta en la última fecha, más improbable que gol del Pipita en finales. Los suecos, al igual que los húngaros, dependían de sí mismos, pero en caso de empate solo tenían que ganar por al menos dos goles de diferencia en Malta para clasificar de primero. Muy apretado, y aquí es donde cada uno empezó a lamentarse de los goles que dejaron de hacerle al más débil del grupo, del gol de descuento que les hicieron al final del partido, del gol que botaron… ya para qué hijueputas.

Un habitual de selecciones húngaras en dos mundiales alcanzó a jugar en estas Eliminatorias: Laszlo Fazekas

El partido decisivo (bueno, uno de los varios) fue el 13 de Junio de 1973, en un Nepstadion repleto hasta las tetas de 73 mil locales enfervöriszadósz y  conscientes de que solamente servía la victoria para volver a un Mundial. Y a los 9 estalló el estadio con el gol de Mihail Kozma, y todo se encarrilaba para los magyares. Pero antes de finalizar el primer tiempo el veterano goleador Ove Kindvall agarraba un rebote para empatar el asunto, y a los 57 Sandberg puso el 2-1 parcial. Pero los húngaros se pusieron 3-2 y el partido era un toma y daca de emociones salvajes para ambos. Y cuando los húngaros ya estaban comenzando a pensar a quién delatar a las autoridades estalinistas para ver si los dejaban salir a Alemania el otro año, llega a los 77 el delantero Ralf Edstrom que cabecea de forma precisa, elegante y magistral para poner el 3-3 que no se movió más. Y que de paso significó la eliminación de los húngaros, que quedaron igualados en 8 puntos con los austriacos pero con peor GD: +5 vs +7. Dos putos goles menos: dos que no le metieron a Malta, por ejemplo… y que significaron la salida del equipo que en mejor forma estaba de los tres.

Ahora quedaba un solo partido: el Malta – Suecia en el Empire Stadium de La Valetta, el 11 de Noviembre de 1973. Sí, cinco meses después de este partido (!), e imagínate como estarían los austriacos esperando a ver qué pasaba, aunque no con mucha confianza en las posibiidades maltesas. Al punto que corrió el rumor que un tal Rudolf Urbanek, hombre de negocios austriaco, la había ofrecido un bono a los jugadores malteses en caso que empataran. Rumores que siempre salen en estos casos, lo que sí fue cierto fue que la Federación Maltesa ofreció incentivos económicos en caso de empate o victoria, dinero que salió quién sabe de dónde putas. Algo muy improbable por lo que pintaban ambos rivales: los suecos solo necesitaban ganar por dos goles de diferencia para agarrar de una vez el cupo a Alemania 74.

No sé si fue el incentivo de la Federación, o el otro, que a los suecos les dio la garroteronsson, el espíritu amateur de los jugadores malteses (amateur en todo sentido: algunos de sus jugadores no entrenaron debido que en el trabajo no les dieron permiso) y la cancha de mierda del Empire Stadium. El asunto fue que contra todos los pronósticos, Malta dominó el primer tramo, comenzó ganando el partido (¡su primer gol en toda su historia en Eliminatorias!) y se le venía la noche a los suecos y la esperanza para los austriacos; pero los de amarillo empataron enseguida y metieron el 2-1 a los 35 minutos con un penal muuuuuuuuy dudoso. Con un golcito más clasificaban, pero no pudieron hacer uno más, lo que significó que igualaron a Austria en todo: puntos y GD. Milagro para los austriacos: tocaba partido de desempate.

Ese partido en La Valetta fue una muy poco gloriosa victoria sueca, matizada con eventos bastante, ehh, pintorescos: como la suspensión parcial por 7 minutos del partido debido a que el respetable en el Empire Stadium expresó su indignación ante un penal no pitado a los suyos (luego del 2-1) arrojándole piedras al juez de línea. El encuentro por poco se suspende del todo, pero le tocó al presidente de la Federación Maltesa de Fútbol bajar a la cancha y rogarle a la tribuna comportamiento (!). El autor del primer gol de Malta por competencias FIFA tiene nombre de personaje de videojuego ochentoso: Anton Camilleri (sus compañeros también: Alfred Debono, George Ciantar, Edwin Farrugia, Charlie Spiteri, Edward Darmanin, Ronnie Cocks, Willie Vassallo…).

El desempate entre austriacos y suecos fue once días después en Gelsenkirchen. Los austriacos venían con el envión anímico del milagro, los suecos con varias dudas encima. Pero terminaron ganando los suecos en un partido atípico en el que no se veía un carajo con el campo totalmente cubierto de nieve, los austriacos de blanco y el balón de siempre blanco y negro. 1-0 parcial de Sandberg para Suecia a los 12´ con un tiro entrando al área que da la impresión se come el arquero: ¿se confunde por la nieve? A los 28 el 2-0 de penal tras una falta rarísima, en la que el juez pitó como tal un choque entre un sueco y el arquero y defensa austriacos. Y a los 39 Roland Hattenberger descuenta para Austria tras un resbalón del portero sueco (el famoso Ron Hellstrom) que fue a cortar un balón aéreo y cayó en medio del barro. Así se quedó el partido, Suecia fue a Alemania 74 y los austriacos ardidos, pero les quedó el consuelo de que ese día debutó el grandísimo Hans Krankl por partidos oficiales. ¿Le importa un carajo? A los austriacos también…

Una foto más del grotesco Empire Stadium
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