DE ÁFRICA PARA EL MUNDO: GEORGE WEAH

Seguimos con el recorrido por las grandes estrellas nacidas en el continente negro. Esta vez nos vamos a Liberia, donde nació el actual presidente del país y el que para muchos, es el mejor jugador africano de la historia.

Nacido en los suburbios de la Isla Bushrod, en las afueras de Monrovia, llegó al mundo en Clara Town un 1 de octubre de 1966. De padre mecánico y madre vendedora George Tawlon Manneh Oppong Ousman Weah pertenecía a la etnia Kru, proveniente de una de las zonas más pobres de la ciudad. Algunos de esos nombres tienen su significado especial: Manneh por su parte étnica, Oppong por un delantero ghanés llamado Charles Oppong (incomprobable, aunque acá algo dicen) y Ousman por un profeta musulmán. Sus padres se separaron cuando él era muy pequeño y fue criado por su abuela paterna Emma Klonjlaleh Brown. No llegó a finalizar los estudios secundarios pero si llegó a trabajar como telefonista en la Central Telefónica del país. Mientras, su paso por el fútbol ya no era un motivo solo de esparcimiento sino empezaba a ser algo cada vez más serio.

LOS COMIENZOS

 

Empieza en las juveniles de dos equipos menores Young Survivors y Bongrange Company hasta que llega a uno de los equipos importantes de la capital liberiana, el Mighty Barolle con quien debuta en 1985. Ese año solo juega 10 partidos pero le alcanza para anotar 7 goles y ser una de las claves en el título de liga, cosa que no lograban hacía 12 años. Ese año gana el doblete al ganar también la Copa del país. Luego de esos dos títulos, el joven George se va al otro grande de la ciudad, el Invincible Eleven. El equipo pareció realmente invencible y Weah fue una máquina de marcar goles. Finalizó la temporada con 24 goles en 23 partidos y un nuevo título de liga.

PRIMER DESTINO

 

Era hora de cambiar de aire e ir a una liga más fuerte. El destino elegido fue Camerún, más precisamente al Tonnerre Yaoundé, quienes habían quedado enamorados de su juego en un partido en el que el liberiano le marcó dos goles. Antes de llegar a Camerún tuvo un breve paso de dos partidos y un gol por el Africa Sports de Costa De Marfil, aunque el porqué de ese paso es casi imposible de saber, aunque los marfileños dicen recordarlo. El debut en Camerún fue ante otro de los poderosos de la ciudad, el Cannon y no pudo ser mejor: dos goles. Pese a su talento, Pierre Semengue, el presidente del club que lo compró, recordaba hace poco que no fueron fáciles los días para Weah en Camerún. Vivía en una especie de casa donde había una habitación para cada jugador y hasta llegó a hospedarse en la casa de Semengue, según relataba en esta entrevista. En el Tonnerre marcó 14 goles en 18 partidos. En ese momento en la selección camerunesa estaba al mando un francés, el reconocido Claude Le Roy, quien sorprendido por las habilidades de Weah llamó a su amigo Arsène Wenger y se lo recomendó para el Mónaco.

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El joven George en Camerún

DE ÁFRICA AL PRINCIPADO

 

El bueno de Arsène, siempre clave con el ojo para encontrar buenos jugadores, dio el visto bueno y en 1988 Weah estaba partiendo a Europa. El entrenador le ideó un plan especial para que la adaptación sea más rápida. Empezaba una nueva etapa. Su primera temporada en el fútbol francés no pasó desapercibida. Pero no todo fue tan simple como el mismo recuerda “cuando me mudé a Montecarlo no jugué los primeros seis meses. Pero estaba decidido a mostrar mi talento, a demostrar a los que estaban en casa, que pensaban que mi llegada a Europa era una pérdida de tiempo, que era un buen jugador”. Finalmente, entre liga, copa y copas europeas disputó 38 partidos con 17 tantos. Ese año fue elegido por primera vez Futbolista Africano del año. El equipo peleó la liga hasta el final pero terminó tercero a dos puntos del campeón, el Olympique Marsella. Entre Weah y su compañero inglés Glenn Hoddle, anotaron 32 de los 62 goles del equipo. Una dupla letal. Pero el campeón tenía otra dupla tremenda: Jean-Pierre Papin, goleador con 22 tantos y Eric Cantona, que llevaba anotados 5 hasta su ida al Bordeaux. Su segunda temporada bajaría notablemente, donde solo anotaría por liga 5 tantos en 17 partidos mientras Papin llevaba al Marsella a un nuevo campeonato gracias a su tremenda temporada con 30 goles y el Mónaco otra vez cerraba el podio. Weah compartió ataque con quien fue otro de los grandes goleadores del certamen, nada menos que Ramón Díaz, autor de 15 tantos, mientras el Toulouse disfrutaba de los 12 goles del Beto Márcico y el campeón reemplazaba a Cantona con quien sería el ídolo de un tal Zinedine Zidane: Enzo Francescoli, que marcaba 11 goles. La temporada 90-91 iba a ser distinta para el liberiano, que iba a empezar a mejorar el nivel. 18 goles en 40 partidos pero lo importante lo iba a realizar en la Copa, donde marcaría 5 tantos en 6 encuentros. El Olympique lograría el tricampeonato con Papin nuevamente como goleador (Francescoli se había marchado al Cagliari). El equipo del Principado fue escolta esta vez pero se tomaría revancha en la Copa al vencerlos por 1 a 0. Era el primer título para Weah en Europa. Su último año en Mónaco coincidió con el último título del Marsella consecutivo y la última temporada de Papin en el equipo. Los monegascos terminaron segundos y Weah marcó 18 tantos en el campeonato. Increíblemente ninguno de los dos disputó un Mundial…

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El hombre que le cambió la carrera

Ese año lo mejor fue en la Recopa Europea, donde el liberiano marcó 4 goles en 9 partidos que sirvieron para que su equipo llegue a la final. El equipo eliminó al Swansea galés, al Norrköping sueco, a la Roma italiana y al Feyenoord holandés para llegar al final ante el Werder Bremen alemán, quien lo venció por 2 a 0. Era tiempo de cambiar de aire. Llegaba a su fin su gran relación con el Mónaco donde disputó 149 partidos y anotó 66 goles. De su entrenador en esos años, Arsène Wenger, siempre tuvo palabras de agradecimiento “era una figura paterna y me consideraba su hijo. Este era un hombre que cuando el racismo estaba en su apogeo, me mostró amor. Él quería que estuviera en el terreno de juego todos los días. Un día, estaba bastante cansado de entrenar y le dije que tenía un dolor de cabeza. Me dijo: “George, sé que es difícil, pero debes trabajar duro. Creo que con tu talento, puedes convertirte en uno de los mejores jugadores del mundo”. Entonces, escuché y continué. Además de Dios, creo que sin Arsène, no habría forma de que hubiera llegado a Europa”.  El entrenador devolvió elogios más de una vez “Weah sí que fue una sorpresa. Igual que cuando un niño encuentra un huevo de chocolate el domingo de Pascua. No he visto a ningún otro jugador explotar como lo hizo él”. Era la despedida. Su nuevo lugar: la capital francesa. Su nuevo club: el Paris Saint Germain.

DE PARÍS AL MUNDO

 

Ya sin Papin pero con el croata Alen Boksic el Olympique ganaría su quinta liga, pero luego le sería quitada por un escándalo de corrupción. El equipo había llegado a la final de la Copa de Campeones y quería llegar descansado a la final. La idea de Bernard Tapie, presidente del club, fue arreglar el partido contra el Valenciennes. Sus jugadores Christophe Robert, Jorge Burruchaga y Jacques Glassmann confirmaron que el mediocampista Jean-Jacques Eydelie les ofreció 250.000 francos para “sacar el pie del acelerador” en un partido del 20 de mayo contra Marsella. Mientras tanto, el PSG se conformaba con el segundo puesto y luego rechazaría el título. En esa temporada Weah marcó 23 tantos en 45 partidos y lograría la Copa de Francia (2 tantos en 6 encuentros), en la que vencerían en la final al Nantes por 3 a 0. La temporada 93-94 vería al PSG consagrarse campeón con 7 puntos más que el Marsella, que luego sería descendido a Segunda por el escándalo anteriormente mencionado. El liberiano marcaría 14 tantos en 40 partidos, pero su nombre ya empezaba a sonar en los grandes equipos europeos y sería premiado por segunda vez como el mejor del año. En 1994 asumía el control del equipo de su país Junior Professionals. Dos años después ganarían la liga liberiana y la Copa del año siguiente, el único requisito era que los jugadores no abandonen sus estudios. Mientras, en la siguiente temporada del joven PSG (nacido en 1970) iba a ser clave, ya que el equipo llegaría hasta las semifinales de la Copa de Campeones de Europa, donde caerían ante el Milan pero todos recordarán el golazo de Weah ante el Bayern Munich y el partido en donde eliminarían con gol suyo al Barcelona en el Camp Nou, en un conjunto en el que tenía como compañeros a David Ginola y el brasileño Raí. Juntos levantarían otra Copa de Francia, esta vez al vencer al Estrasburgo por 1 a 0 en la final y también la Copa de la Liga al vencer 2 a 0 al Bastia.

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En París se hizo ídolo

EL IDILIO ITALIANO

 

El Milan de Silvio Berlusconi ponía los ojos en el jugador africano del momento y máximo goleador de la Champions. Dejaba Paris luego de 137 partidos y 55 goles, por una suma de 14 millones de liras (aproximadamente 7 millones de euros) y cuatro títulos. Llegaba entonces al equipo dirigido por Fabio Capello y con jugadores como Dejan Savicevic, Franco Baresi y los dos delanteros con quienes competiría por un lugar en ataque: Roberto Baggio y Marco Simone. El 27 de agosto de 1995 debutó ante el Pádova y tardó 6 minutos en marcar su primer tanto con la casaca rojinegra. Luego asistirá a Baresi en su gol. Comenzaba un romance. A final de ese año llegó lo mejor. Se convirtió en el primer africano en ganar el Balón de Oro al mejor futbolista, donde invitó a Wenger a recibir el trofeo, ya que según sus palabras lo merecía más que él. La FIFA lo nombró también el mejor futbolista del año, cosa que compartieron también la Confederación Africana y la revista francesa Onze Mondial. Sobre ese momento el año pasado dijo “Cuando comencé a jugar al fútbol, ​​nunca pensé que podría ganar el Balón de Oro y salir como el mejor jugador del mundo. Simplemente me apasionaba el juego y trabajé duro. Cada día. Prefiero entrenar que comer o dormir. Me movía simplemente el amor por este deporte. Luego, claro, ganar los premios fue muy especial. Creo que fue en reconocimiento a todo el trabajo que realicé durante mi carrera. Y lo que me hizo sentirme particularmente orgulloso es que creo que fue importante para mi país. Lo celebraron conmigo y puso a Liberia en el mapa”.

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Imagen histórica

El equipo italiano lograría el Scudetto en esa temporada pero no pasaría la ronda clasificatoria en la Champions. La primera temporada del liberiano se cerraría con 15 goles en 36 partidos. La siguiente temporada fue nefasta para el Rossonero que terminó en la undécima posición con Oscar Tabárez ya en el banquillo, quien fue despedido antes de terminar el campeonato. A pesar de eso, Weah quedó segundo detrás de Ronaldo en la elección al mejor jugador del mundo. Primero Arrigo Sacchi y más tarde otra vez Capello volverían pero el Milan saldría décimo en la temporada 97-98. Weah, por su parte, no bajaba de los 10 tantos por torneo. En esos años, empezaba a ser una de las caras de la ayuda humanitaria en África, llegando a participar en la grabación del disco Lively Up Africa, junto al cantautor Frisbie Omo Isibor y otros ocho jugadores africanos entre los que estaban el nigeriano Taribo West, el senegalés Ibrahim Ba y el sierraleonés Mohamed Kallon. La recaudación sirvió para financiar fondos escolares en cada uno de los estados que representaban. Siguiendo con su carrera, en la siguiente temporada, con Alberto Zaccheroni en el banco y la llegada del goleador Oliver Bierhoff, el Milan vuelve a lograr el Scudetto. El alemán anota 20 tantos mientras que Weah anota 8. La 99-2000 sería la última temporada del africano en el equipo milanés ya perdiendo la titularidad a mano del ucraniano Andriy Shevchenko. El Rossonero otra vez dio pena en la Champions y terminó tercero en la liga. Llegaba el fin de la era más importante a nivel individual. Pese a no poder consagrarse a nivel europeo, en el Milan se convirtió en ídolo y cerró su campaña con 58 tantos en 147 partidos. Se marcha con sus petates (?) al Chelsea a préstamo, donde en su única temporada logra una Copa FA ante el Aston Villa. El Milan lo termina dejando libre y recala en el recién ascendido Manchester City, donde luego de 9 partidos (y 4 tantos) se va por desavenencias con el entrenador Joe Royle. Llega entonces a su primera bestia negra, el Olympique Marsella, donde termina salvándose por una posición del descenso. Allí anota 5 tantos en 20 partidos para que su carrera europea termine con 193 tantos en 478 partidos.

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El 9 y su heredero…

EL INFIERNO DE SU PAÍS

 

Pero no todas fueron rosas durante esos años dorados. Mientras el rompía redes en el Mónaco, su país se ahogaba en sangre. En 1989 estalló la Primera Guerra Civil liberiana, un conflicto donde diversos grupos armados colaboraron para derribar al dictador Samuel Kanyon Doe y que luego de esto, peleaban ver quién se quedaba con el poder en el país. En esos años Weah decidió enviar a sus hijos a Estados Unidos, que se criaron en Nueva York mientras él los iba a visitar en un Concorde para hacer más rápido (?). Allí aparecía un ex aliado de Doe, Charles Taylor, quien terminó siendo el que derrocó al líder, a quien torturaron y luego asesinaron mientras el nuevo jefe se tomaba una birra, sin (?). El conflicto recrudeció y en esos años la selección no compitió para la clasificación de la Copa Africana de 1992 ni el Mundial de Estados Unidos 1994 por los conflictos internos. Weah, ya famoso en todo el mundo, declaró en 1996 que las Naciones Unidas debían hacerse cargo de lo que pasaba en el país, cosa que terminó provocando que soldados leales a Taylor asalten e incendien su casa y además violen a dos de sus primas. En ese momento declaró: “La noticia me la dio una de mis primas: había sido violada. Me llamó porque quería saber qué había declarado a The New York Times la pasada semana”, en ese momento él se encontraba en Adbiján, Costa de Marfil, buscando un lugar para la seguridad de su madre y otros familiares.

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Recuerdos del horror

LAS ESTRELLAS SOLITARIAS

 

Por su parte, con la selección, como mencionamos líneas atrás, no pudo participar de esas eliminatorias pero si de la de 1996, donde junto a Túnez dejaron atrás a Senegal, Mauritania y Togo para lograr la primera clasificación a la Copa del continente a disputarse en Sudáfrica. Casi no la juegan por falta de recursos económicos y los problemas con el gobierno, pero viajaron gracias a que Weah pagó el pasaje de todo el plantel para disputar la Copa. Allí compartió grupo con Nigeria, Gabón y Zaire, pero los primeros se retiraron por la presión del dictador (algo normal en el continente en esos años) de su país, Sani Abacha. Las Estrellas Solitarias debutaron con una victoria por 2 a 1 ante Gabón, que luego venció 2 a 0 a Zaire. La derrota por 2 a 0 ante Zaire en la última fecha dejó al equipo de Weah afuera en primera ronda y a Gabón clasificado por diferencia de gol. Para la Copa Africana de 1998 quedaron atrás de Togo y RD Congo y para el Mundial de Francia el boleto se lo llevó Túnez. El mismo país junto a Argelia los eliminaron de la Copa Africana del 2000 pero Weah en esa época tenía un solo objetivo: clasificar al Mundial 2002. Allí eliminó en la primera fase a Chad para quedar en un grupo con Nigeria, Sudán, Ghana y Sierra Leona, en una eliminatoria por demás pareja. Liberia arrancó perdiendo con Sudán pero luego encadenó una racha de cuatro victorias seguidas ante Nigeria, Ghana, Sierra Leona y Sudán pero las derrotas ante Nigeria de visitante y sobre todo, Ghana de local lo complicaron. En su último partido venció a Sierra Leona de visitante y terminó su clasificación en la punta del grupo, aunque debía esperar a la última fecha, donde quedaba libre. Liberia sumaba 15 puntos, Nigeria 13 y Ghana 11. Los nigerianos se aprovecharon de los ghaneses que ya no tenían chances y, sospechosamente, los golearon por 3 a 0 impidiendo que el jugador quizás más importante de África se quede sin Mundial.

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El orgullo de ser liberiano

Pese a eso, Weah siempre se declaró orgulloso del país en que nació “Estoy muy orgulloso de ser liberiano. Amo a mi país y a su gente. Evidentemente, me hubiese encantado disputar la Copa Mundial, pero logré tanto en mi carrera deportiva que no me puedo quejar. La única decepción es que muchos otros integrantes de la Estrella Solitaria ni fueron a la Copa Mundial ni tuvieron el éxito personal que tuve yo. Les ha pasado también a George Best o Ryan Giggs, el fútbol es un equipo, no algo individual”. Además, declaró “Siempre estaré relacionado con el deporte, es más, soy el presidente de la Comisión de Deportes. El deporte es importantísimo para la gente. Tiene la capacidad de ayudar a las personas. Si he llegado hasta donde estoy hoy es gracias al fútbol, y si puedo devolver algo al pueblo liberiano, estoy dispuesto a hacerlo”. Entre esa frustración y el último paso por el Olympique solo quedaba tiempo para disfrutar de ganar unos buenos mangos. Para eso se fue al Al-Jazira de Emiratos Árabes Unidos donde jugó dos temporadas, marcando 30 goles en 38 partidos para retirarse pasando desapercibido, algo extraño para su trayectoria. El total de su carrera, según algunas estadísticas, termina con 268 tantos en 561 partidos, casi un perfecto un gol cada dos partidos jugados. En la selección anotó 22 goles en 60 partidos. Ya retirado, era tiempo de pensar en su país.

LA ETAPA POLÍTICA

 

Entre 1999 y 2003 Liberia estaba inmersa en la Segunda Guerra Civil. Una vez finalizada esta, los liberianos tuvieron en 2005 sus primeras elecciones libres en 25 años. Weah se presentó como candidato a presidente para el partido creado por el mismo, llamado Congreso para el Cambio Democrático, pese a ser una figura popular y por su labor humanitaria, los cuestionamientos venían por su falta de formación, sobre todo cuando lo comparaban con su rival, Ellen Johnson Sirleaf, candidata del Partido de la Unidad y con formación académica en la Universidad de Harvard. En una entrevista con el periódico The Guardian afirmó “Sé que mucha gente se pregunta por qué un exfutbolista perseguiría la presidencia de un país, pero nadie se lo pregunta a un abogado o un hombre de negocios cuando hacen lo mismo”, definiendo como cuando era el mejor 9 del mundo. En primera ronda el ex futbolista ganó con el 28.3 % (frente al 19.8 % de Sirleaf) pero en los comicios definitivos de noviembre cayó 58.4 % a 40.6 % y Weah denunció fraude. Los fanáticos del partido la pudrieron contra la policía, como debe ser (?) pero los observadores internacionales dijeron que todo fue limpio por lo que a Weah no le quedó otra que felicitar a la nueva presidenta. El nuevo gobierno estableció la obligatoriedad de estudios superiores para poder presentarse a una elección presidencial, por lo que el crack africano se fue a Estados Unidos donde se licenció en Administración de Empresas y Criminología. La presidenta se mantuvo en el cargo durante dos períodos, donde hasta fue premiada por el Nobel de la Paz en 2011. En 2010, en los preparativos de un partido a beneficio declaró “Me retiré hace tiempo, pero siempre que haya una razón humanitaria, ahí estaré, porque todo el mundo debe tener la esperanza de que sus problemas tienen solución. Sin la esperanza no nos queda nada”.

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La jura como presidente

En el 2017, Weah se presenta nuevamente y gana las elecciones con el 61.5 %. Asume el 22 de enero de 2018 y se transforma en el primer ex futbolista presidente de una nación, aunque no lejos de la polémica, ya que la vicepresidenta es nada menos que Jewel Taylor, ex esposa de Charles, el guerrillero que dejó rastros de sangre por todo el país. En su primer discurso prometió reducir su salario en un 25 por ciento a la luz de la situación económica imperante que enfrenta la nación. En estos primeros cien días como presidente, algunas de las medidas más importantes fueron reducir el 10 % del salario de su gabinete, con el que el Gobierno se ahorra 5 millones de dólares, medida aplaudida por la oposición, también busca reformar la ley para no solo las personas de raza negra tengan la ciudadanía liberiana, además de generar infraestructura en hospitales y carreteras para que mejore la calidad de los pueblos ajenos a Monrovia. Sus contras en estos primeros días son, según la oposición, su falta de planificación pre anuncios además de críticas por la falta de libertad de prensa en el país. Desde acá, esperamos que ayude a un país tan convulsionado por guerras propias e intereses ajenos a salir adelante, quizás sea más difícil que su gol preferido, ese que le hizo al Verona con la camiseta del Milan pero Weah demostró que por más obstáculos que haya, siempre habrá chances de superarlos y quizás se cumpla otra de sus frases más importantes “antes que al futbolista, me gustaría que recordaran al hombre que soy. Una vez fui el mejor, es un honor que me respeten, pero no me creo por encima de nadie”.

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Timothy, su hijo mayor. Buscando emular a su padre…

Para los pre millenials (?) que no lo vieron, les dejamos algunos videos suyos…

Para algunos, sus 10 mejores goles

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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