El fútbol es para los vivos

Lo de Carlos Sánchez y el Santos nos da pie para subirnos al pedestal y decir –mientras movemos el dedo acusador- que todos hacen las cosas mal, que la Conmebol no va más, que los clubes están llenos de inútiles y sarasa.

El martes, antes que explote todo este asunto, se jugó un partido de fútbol entre dos de los grandes equipos del continente, como Independiente y Santos. Previamente se hizo una exagerada celebración por el triunfo del Rojo en la prestigiosa Suruga Bank y se le pidió a los jugadores que ganaran la octava, ahora que tienen el envión por haberle ganado a un ignoto asiático. El 0-0 final dejaba las puertas abiertas para lo que podría suceder la próxima semana en Brasil.

El tema fue que el miércoles nos amanecimos con un nuevo giro en la trama: al igual que el Requena-gate en el choque entre Temuco y San Lorenzo, se alegaba la mala inclusión de Carlos Sánchez en el once inicial de Cuca. Esto viene de 2015, de la llave de semifinales entre River y Huracán por la Copa Sudamericana. El Globo había ganado 1-0 en el Monumental y en Parque Patricios liquidó la serie cuando se puso 2-0 con los tantos de Toranzo y Wanchope Ábila. Si bien los de Gallardo se pusieron en carrera gracias a Rodrigo Mora, sobre el final del partido llegó la expulsión del otro uruguayo, por un manotazo a un alcanzapelotas que no entregó rápido el útil sobre el final del partido. Tras la roja de Sandro Ricci, la Conmebol dispuso una suspensión de tres fechas para el volante.

En su momento, la preocupación del Millonario era porque la suspensión podría cumplirse en el transcurso del Mundial de Clubes, donde terminaron cayendo ante el Barcelona. Finalmente Sánchez pudo jugar, debido a que la Confederación Sudamericana de Fútbol explicitó que una cosa eran las sanciones dentro de su jurisdicción y otra cosa era un certamen organizado por la FIFA. Ya en 2016, el futbolista arregló su llegada a Rayados de Monterrey de México, mientras que la entidad festejaba su centenario y como regalo para todos bajaba todas las penas del Tribunal de Disciplina a la mitad, medida muy festejada por los coletazos de aquel Boca-River que no terminó. Por lo tanto, de las tres fechas originales, al uruguayo le quedaba por cumplir una. Así las cosas, su regreso a tierras sudamericanas fue esta semana, en el Libertadores de América, tras dos años y medio en tierras aztecas.

En la otra vereda, el Santos fue a lo seguro: presentó como evidencia la ficha de registro de la Conmebol donde dice clarito que Sánchez no debe nada. En el Comet (el software que bordea el chiste fácil utilizado para el registro de jugadores), no está indicado que tenga que cumplir una fecha de suspensión, a pesar de que desde la expulsión no había vuelto a jugar en un torneo organizado por la máxima entidad sudamericana de fútbol.

Por otro lado, la Conmebol abrió una investigación, sumariando al Santos para investigar el tema. La dirigencia del Rojo, ni lerda ni perezosa, notificó que había presentado un reclamo ante la Confederación por “la alineación indebida del jugador Carlos Sánchez Arcosa para el club Santos FC” en el partido del martes y solicitó que se le diera el encuentro ganado por 3 a 0, de acuerdo a lo establecido en el reglamento. Se marca también que el artículo 78 indica que las penas tienen una vigencia de “tres años para suspensiones de un partido” (límite que se cumplirá el 26 de noviembre de este año) y  en caso de suspensiones de dos a seis partidos la vigencia se extiende a los seis años.

A todo esto, lo que termine decidiendo la Conmebol como que nos importa bastante poco, si lo comparamos con un tema que nos parece fundamental: ¿Cómo puede ser que seas tan verde como para nadie de todos los ñoquis administrativos que andan pululando por la institución no reparen que Sánchez tuvo un pequeño temita con una tarjeta roja en su último partido internacional en Sudamérica? ¿O los clubes sudamericanos son tan ineptos que tiene que venir la Conmebol en modo flashback a armarle el equipo al entrenador? Y lo más importante: ¿Quién es el culpable de semejante escapada de tortuga en pleno 2018?

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