Goles agónicos: edición Copa Libertadores

Terminemos de repasar algunos de los goles agónicos que se presentaron en instancias decisivas en el campeonato de clubes más hermoso – con la mano en el corazón, no “el mejor” – del mundo. 

Joãozinho para Cruzeiro contra River Plate en la final de 1976

(Por YoSoyElCarlos) River Plate alcanzó su segunda final continental en 1976 con el equipo base que había cortado la racha de 18 años sin títulos locales el año anterior. Jugadores como Perfumo, Passarella, J.J. López, “Mostaza” Merlo, “Beto” Alonso, Pedro Alexis González, Leopoldo Jacinto Luque, “Pinino” Mas hacían parte del plantel dirigido por el legendario Ángel Labruna,  que en primera ronda de la Libertadores de ese año quedaron por encima de Estudiantes y los clubes venezolanos Portuguesa y Deportivo Galicia. El club de la Banda se ganó el cupo a semifinales en una apretada disputa que quedó a su favor, gracias a tener un punto más que el Pincha (la diferencia la hizo el empate de Estudiantes en casa de Portuguesa, duelo que por su parte River ganó). El equipo venía enfiladito y se bajó en su grupo semifinal a los poderosos Independiente y Peñarol, definición que requirió de un desempate entre los dos argentinos (quedaron igualados en puntos) y que se llevó River por un gol de Pedro Alexis González.

En la final lo esperaba Cruzeiro, que en primera ronda superó a Internacional y a los paraguayos Olimpia y Sportivo Luqueño, y en semis pasó sin problemas sobre Alianza Lima y LDU. “Sin problemas“, pero con drama: el día después del segundo partido del grupo contra Alianza en Lima, el delantero Roberto Batata, una de las figuras del equipo y seleccionado por su país, se mató en un accidente automovilístico en Belo Horizonte. El equipo se sobrepuso a este tremendo golpe anímico y ganó sus dos compromisos restantes en el Mineirao por 7-1 ante Alianza (jugado una semana después del trágico accidente) y 4-1 ante Liga. Cruzeiro también tenía su combo respetable: sobre todo por los mundialistas del 70 y/o 74 Nelinho (lateral normalito pero para los cobros de falta más peligroso que dejar sin bloqueo el celular de uno en casa de la novia), Wilson Piazza y el mítico Jairzinho.

El 21 de Julio se jugó la ida de la final en el Mineirão, que se llevaron los locales con un brutal 4-1 (Nelinho, Palinha x 2, Valdo; descontó Mas); la vuelta en el Monumental siete días después iba empatada a un gol (J.J. López y Palhinha) hasta que Pedro González destrabó el marcador al min 76 y mandó la definición a un desempate, porque en esos tiempos no contaba la diferencia de gol en las finales, al menos hasta el tercer partido… El 30 de Julio (sí, dos días después) fue el playoff en Santiago; Nelinho a los 26´ y Ronaldo a los 55´ colocaron a Cruzeiro 2-0 arriba y en el aire flotaba un aroma a campeón brasileño que ni te digo. Pero rapidito descontó River con “El Pinino” Mas y a los 64´ Alberto Hugo Urquiza empató el partido y resucitó al Millonario cuando casi todos auguraban ya La Gallineada 2.0.

Pero a los 88´ vino un tiro libre para los brasileños en frente del área de Luis Landaburu – reemplazante de Fillol desde la ida por lesión de este –: era ocasión de gol pintada porque se colocó en frente uno de los mejores pateadores de falta de todos los tiempos, el temible Nelinho, que casi siempre terminaba o embocándola o haciendo volar desmadejado al portero. Landaburu se estaba acomodando medio desprevenido esperando el tiro de Nelinho, que estaba tomando impulso para clavarla cuando de repente, sorprendiendo a rivales, compañeros y al estadio entero, el extremo Joãozinho pateó y la clavó en la red riverplatense. 3-2 ya casi cerrando el partido, y dolorosa postergación del título continental para River que recién le caería 10 años después. ¿Los que auguraban una gallineada? Tenían razón.

Battaglia para Boca vs Cúcuta en semifinales de 2007

(Por Mr Pink) En la vuelta de las semifinales de la Copa del 2007, Boca recibía a Cúcuta en una Bombonera que era una caldera. El equipo colombiano era la gran revelación del torneo. Habían logrado el título en su país en 2006 y en la máxima cita continental había pasado de fase junto a Gremio, dejando fuera a sus compatriotas de Deportes Tolima y a Cerro Porteño de Paraguay. En octavos aplastó al Toluca mexicano y en cuartos se deshizo de un gigante venido a menos como Nacional. Boca, en cambio, había parido la clasificación, que la obtuvo luego de golear 7 a 0 a Bolívar para quedar segundo detrás de Toluca. A partir de octavos, empezó a verse lo mejor de la dupla Russo-Riquelme al eliminar primero a Vélez (gol olímpico de Román y patada de Sessa a Palacio incluidos), y luego a Libertad con un Riquelme casi insuperable. Llegaba la semifinal. En la ida Boca arrancó ganando gracias al tanto de Pablo Ledesma, pero el panameño Blas Pérez por dos y Bustos de tiro libre dejaron la serie 3 a 1 frente a un equipo donde Bobadilla había reemplazado a Caranta.

Cúcuta buscaba la hazaña en Buenos Aires frente a un candidato, sus hinchas y un invitado impensado: la niebla. En el primer tiempo los colombianos aguantaron frente a un Boca que no podía acercarse en el marcador, hasta que a los 43 de la primera etapa llegó un tiro libre de forma frontal al arco y a 25 metros. Juan Román Riquelme tomó un par de pasos, le pegó y la pelota se clavó en el ángulo. Gol clave para empezar la remontada. A los diez del segundo tiempo ya no se veía casi nada, un centro desde la izquierda hace que un defensor desvíe la pelota y esta le queda a Martín Palermo, como no podía ser de otra manera, que ponía el 2 a 0 y la clasificación. El Cúcuta, el que mejor había jugado en la Copa, iba en busca del milagro. Russo faltando quince minutos decide el ingreso de Sebastián Battaglia para aguantar la clasificación, pero el jugador más ganador de la historia del club iba a hacer rugir el estadio cuando en la segunda pelota que tocó se libera de su defensor y de cabeza anota el definitivo 3 a 0 para liquidar el pleito y llevar a Boca a la quinta final en 8 años.

Walter Samuel para Boca vs América en semifinales de 2000

(Por Arquero Bipolar) Volvemos a hablar de Boca, para variar citando lo que fue o una corajeada terrible del conjunto de Bianchi o por el contrario un frescor corporal nivel esquilmal pobre por parte de los mexicanos. Para ponernos en ambiente, estamos en las semis de la Libertadores, la primera Y2K, el partido de ida en la Bombonera había terminado 4-1 a favor del local, con un baile y goles de Arruabarrena, el Sapo Marchant y el Chipi Barijho en dos oportunidades, y cuando el partido se estaba cerrando vino el gol de Silva para los mexicanos. Era una ventaja importante en favor de los de Bianchi, pero ese último gol iba a ser fundamental en el partido de vuelta.

El 7 de Junio el Estadio Azteca estaba rebalsando de gente, se podría decir que era una caldera, en las gradas y en el verde césped ya que José Luis Calderón era el 9 del América y esa noche iba a estar como se lo conoció: Intratable. El planteo de Bianchi en un principio era cederle la pelota y la desesperación al rival, el problema es que el América estaba muy bien mental y físicamente y lo tuvo a Boca a mal traer. Ya a los 11 “Caldera” puso el primero y los mexicanos obligaron varias veces a Oscar Córdoba a demostrar por qué se merecía el mote de ser el mejor arquero del continente. 1-0 terminó el primer tiempo, bastante favorable para un Boca al que le habían cascoteado y mal el rancho.

Boca seguía aguantando en el arranque del segundo tiempo, pero  a los 23 con gol del chileno Estay el América achicaba la brecha en el marcador y las cavidades de los bosteros en todo el globo. Y ni que hablar cuando a los 36 Caldera puso el 3-0 que llevaba la serie a los penales…Pero a los dos minutos, córner en favor de Boca, Román va caminando a patearlo, como corresponde… el centro no sale al corazón del área sino abierto, supera el área chica y ahí, en un extremo, Walter Samuel se eleva sobre la marca de Carlos Hermosillo y la clava, bombeadita, en el palo opuesto de un Martinez que sólo pudo hacer vista. Corrida loca, una camiseta al viento y Samuel demostrando abdominales para que miles de gritos de gol se junten en uno sólo. Boca conseguía el pase a la final, donde vendría el Palmeiras y después la primera Copa del histórico equipo de Bianchi. Pavada de gol terminó siendo.

Fernando Morena ante Cobreloa en la final de 1982

(Por YoSoyElCarlos) Aprovechemos para recordar la corta aventura de Cobreloa por el fútbol de élite sudamericano: el equipo chileno había trepado en menos de cinco años del fútbol amateur chileno a la final de la Copa Libertadores de 1981, hazaña detrás de la cual estaba menos el esfuerzo y la épica que el impulso económico de las mineras de cobre chilenas en la remota y pelada población de Calama. Dirigidos por el veterano Vicente Cantatore y con varios jugadores de prestigio local llegaron en 1981 a la final contra el Flamengo de Zico, Junior, Tita, Leandro y compañía, pero aunque lograron estirar la definición hasta el desempate (1-2 en Río y 1-0 en Santiago), terminaron sucumbiendo 2-0 ante la clase del Mengão en general y de Zico en particular, autor de los dos goles.

Para 1982 los Naranjas apuntaron alto otra vez y ganaron su grupo sobre Colo Colo y los ecuatorianos, luego su serie semifinal ante Olimpia y Deportes Tolima, y de ahí a esperar del otro grupo si repetían final contra Flamengo o les tocaba Peñarol (el otro era River pero ya estaba eliminado), cupo que decidirían en el último partido de su zona. Resultó siendo el Manya que dio el golpe en el en el propio Maracaná con un golazo del ex-Internacional de Porto Alegre Jair Goncalves.

Total que todo el país apoyó de corazón al pequeño (bueno, pequeño con plata) Cobreloa de manera casi unánime, supongo para ver si Chile ganaba algo deportivo alguna puta vez. El 26 de Noviembre de 1982 se jugó la ida en el Centenario que terminó sin goles; un impulso moral para los chilenos que les dejaba todo en bandeja para celebrar en su país. Cuatro días después, en un abarrotado hasta las tetas Estadio Nacional de Santiago – sede porque el estadio de Calama no cumplía los mínimos para disputarse una final – se jugó la vuelta; Cobreloa salió con todo porque así sea con un 0.1 a 0 lograban una histórica hazaña para el triste y acomplejado fútbol de su país. Pero entre los nervios propios y el oficio y clase de un Carbonero que tenía en la cancha varios jugadores de altísima categoría  – Diogo, Nelson Gutiérrez, Bossio, Saralegui, Jair Gonçalves, Fernando Morena, Venancio Ramos… combazo – el partido iba muriendo también sin moverse el marcador. Hasta que en el minuto 89, con Cobreloa buscando el gol que se le negaba angustiosamente, los aurinegros recuperan el balón desde su cancha, Saralegui se la manda a Venancio Ramos que se va por la punta derecha y manda un balón que cayó precisito donde llegaba el artillero Fernando Morena y a donde no lo hicieron los centrales chilenos, y el nueve la mandó a guardar en el arco de Wirth. Locura y título manya y Cobreloa que ya no volvió a ser el mismo desde esa vez…

Giuliano para Internacional vs Estudiantes en cuartos de final 2010

(Por Cachengue) Un claro ejemplo de no festejar antes de tiempo se dio en el Estadio Centenario de Quilmes un jueves 20 de mayo de 2010. La hinchada de Estudiantes de La Plata comenzó a lanzar fuegos artificiales en el minuto 88. El Pincha ganaba 2-0 y, con el resultado global 2-1 ante Internacional, alcanzaba las semifinales de la Copa Libertadores. Sin embargo la definición de Giuliano ante el arquero Agustín Orión en medio del humo pirotécnico silenció a una impotente y herida hinchada del León, reflejado en el corte en la cabeza de Leandro Desabato en el tumulto final.

El equipo dirigido por el uruguayo Jorge Fossati no convencía por su juego pero aún así pasó sin problemas a los equipos ecuatorianos Deportivo Quito y Emelec además del oriental Cerro. En octavos de final el gol de visitante permitió pasar al Banfield de Julio César Falcioni. Llegaba a Quilmes con un 1-0 a su favor enfrentando al Estudiantes campeón de Alejandro Sabella.

Los pincharratas salieron rápidamente a dar vuelta el resultado. A los 12 minutos, Juan Sebastián Verón pone un muy lindo centro para la conversión de Leandro González dejando esteril el intento del Pato Roberto Abbondanzieri. Para los 19 llegaría el segundo con una volea del enemigo del VAR Enzo Pérez tras recibir un lateral. 2-0 ante un defensivo Inter que no dejaba de recibir sopapos.

A los 30 minutos del segundo tiempo, con un equipo gaúcho atacando en medio de la desesperación, Fossati hace ingresar al héroe de este lío: el juvenil de 20 años nacido en Curitiba Guiliano Victor de Paula por un apagado Andrés D’Alessandro. Andrés Luiz Tavares, alias Andrezinho, era la esperanza colorada de que le llegara una pelota para obtener el gol de visitante salvador. Este recibe en el borde del área mientras las cañitas voladoras zurcaban el arco de Orión. La niebla artificial le permitió a Giuliano tocarla al fondo ante la desesperación de Agustín Orión. Era el descuento necesario para que Inter pasara a semifinales. El pincha tomaba de su propio bidón. ¿Cómo podía terminar el partido? Con un gresca generalizada bien de Libertadores iniciada entre Desábato y el arquero suplente Lauro. El zaguero terminó sangrando y los visitantes celebrando.

Así el equipo de Verón, campeón en 2009, se despedía por el fuego/bidón amigo de su hinchada y los Colorados, ya sin Fossati despedido siete días después, obtendrían su segunda Libertadores al vencer a Chivas de Guadalajara en la final.

Bonus

Bonus track 1 – Nasuti para River vs Boca en semifinales de 2004

(Por Pekarnik + 10) Decir que Boca y River se enfrentaban por las semifinales de una Copa Libertadores ya es promesa de varias cuestiones que van a quedar en el recuerdo. La ida ya le había puesto picante, con mucha pierna fuerte, el arañazo de Gallardo a Abbondanzieri, la piña de Guillermo, Ameli y Barijho haciendo de las suyas, etc. En lo estrictamente futbolístico, ese 10 de junio -sin hinchas visitantes- había ganado Boca con un tanto de Schiavi de cabeza, por lo que la serie estaba abierta para definirla en el Monumental.

Una semana después se jugaron los minutos restantes de la serie. Las emociones llegaron en el segundo tiempo, cuando Lucho González abrió el marcador a los 50 minutos de juego, igualando el global. A falta de seis minutos se dio una jugada que quedará grabada en el hincha. Bueno, quizás la jugada no, pero el festejo del gol de Carlos Tévez haciendo la gallinita ante el silencio atroz de la cancha de River seguro que si, como lo dijo el propio Baldassi. Con ese empate transitorio Boca pasaba a la final y el tiempo se agotaba. El árbitro decidió dar siete minutos más, que fueron de extrema tensión. Cuando entraban en el quinto minuto de descuento, con un River volcado al ataque y varios jugadores menos (vieron la roja Tévez y Vargas en la visita, Sambueza en el local y Ricardo Rojas tuvo que salir lesionado cuando ya no había cambios) un envío desde el costado izquierdo de Fernando Cavenaghi desviado por el Rolfi Montenegro provocó la llegada por atrás en completa soledad de Cristian Nasuti, que puso el 2-1 contra el palo derecho del arquero sobre el cierre de la serie y estiró la agonía de los penales.

Desde los doce pasos marcaron Marcelo Salas, Montenegro, Cavenaghi y Lucho González, mientras que a Maxi López se lo atajó el arquero. Por el lado de Boca anotaron Schiavi, Pablo Alvarez, Cristian Ledesma, Nicolás Burdisso y Javier Villarreal, para decretar el 5-4 con el que los dirigidos por Carlos Bianchi pasaron a la final.

Bonus track 2 – El gol de Diego Aguirre en la final Peñarol – América 1987

(Por YoSoyElCarlos) El otrora poderoso América de Cali se había hecho fuerte en el fútbol colombiano desde 1978 con la llegada de algunos, ehhhh, inversores con el bolsillo suficiente para armar un equipazo infernal. Ganaron su primer título de liga en 1979, y luego coronaron cinco seguidas entre 1982 y 1986 para convertirse casi que de un día para otro en el club más fuerte del fútbol colombiano. Con una base que combinaba jugadores de primer nivel continental – Gareca, Cabañas, Falcioni, Willington Ortiz – con raspadores voluntariosos pero aplicados, América comenzó su progresión en Libertadores hasta alcanzar dos finales seguidas, en 1985 y 1986. Ambas las perdió: la primera apretadamente con Argentinos Juniors por penales luego de dos 1-0 y desempate, la segunda siendo totalmente superado por River Plate. Dos finales perdidas ante argentinos, dos frustraciones que fueron sentidas por la afición de casi todo el país, en tiempos en los que los títulos de un club se asociaban al de toda Colombia.

Por estos antecedentes y por nómina, para 1987 los Diablos Rojos eran uno de los candidatazos por el título continental. La primera ronda la pasaron con mucho sufrimiento en el grupo de colombianos y bolivianos: quedaron empatados en todo (puntos, GF, GC) con sus rivales eternos Deportivo Cali, que en esos días tenía un combazo brutal (“El Pibe” Valderrama, Redín, Jorge Aravena, Jorge Amado Nunes) y los despacharon por penales tras un 0-0 en un desempate por definir el clasificado del grupo (remember que solo uno pasaba a segunda ronda por esos días). Tuvo fortuna al esquivar en el grupo semifinal a los más jodidos, y superó a Cobreloa y Barcelona (Guayaquil) para alcanzar su tercera final consecutiva. Caleños y chilenos empataron en puntos, pero el cupo se lo ganó América a Cobreloa por tener apenas un gol más a favor (!!) que recién logró en Cali en su último partido ante los ecuatorianos. Mucho sufrimiento, mucho esfuerzo para llegar a la final, pero el objetivo inicial de alcanzarlo lo cumplieron. Del otro lado los esperaba Peñarol, que venció en el grupo de uruguayos y peruanos, y logró contra todos los pronósticos imponerse en la zona minada que fue su serie semifinal ante el campeón River Plate y ante Independiente.

El resto de la historia es conocida: la ida en Cali terminó con un 2-0 a favor del local, la vuelta en el Centenario iba empatada a un gol hasta el minuto 87, momento en el que Villar metió el 2-1 que mandaba la serie al desempate; ya dijimos que en esos tiempos aún existía la reglamentación de la Conmebol sobre las finales continentales que no tenía en cuenta el Gol Diferencia en caso de victorias de ambos equipos, salvo que el partido desempate terminara igualado, y ahí sí. Por lo que con un denso, parejo y parido 0-0 América era campeón hasta el último minuto del tiempo suplementario del partido final en Santiago, hasta que Diego Aguirre sacó el gol que lo entró en la leyenda de su club y en la  ídem negra del América y el fútbol colombiano.

 

Anuncios