Campeones olvidados: Pro Vercelli

Esta vez nos vamos a Italia para conocer a uno de los equipos más laureados del país con forma de bota, uno de los precursores del Calcio.

Vercelli, es un pueblo ubicado en la región de Piamonte, situado entre dos grandes ciudades italianas, ambas reconocidas por sus grandes equipos de fútbol: Turín y Milán. Allí nace en 1887 gracias a Doménico Luppi, la Società Ginnastica Pro Vercelli, y se afilia a la Federación Italiana de Gimnasia en el año 1892. La fundación del equipo de fútbol llegó recién en 1903, gracias a Marcelo Bertinetti, que adoptó los colores blanco para la camiseta y negro para el pantalón. Desde 1896 uno de los abogados más famosos de Italia se transforma en el presidente de la sociedad, hablamos de Luigi Bozino, quien durante 30 años permanecería como mandamás del club, y más adelante sería presidente de la Federazione Italiana de Giuoco Calcio y vicepresidente de la FIFA entre 1924 y 1926. El debut del equipo se produjo el 3 de agosto de ese 1903 ante el Forza e Constanza. En esos primeros años, el equipo competía solo por torneos regionales, aunque el talento de los muchachos del pueblo, empezaba a hacerse notar. En 1906 se une a la FIGC y empieza a competir en Segunda División donde llega hasta la final y caen ante la Juventus. Un año después logran el ascenso a la Primera Nacional con un equipo integrado casi en su mayoría por jugadores del pueblo. En ese año, la Federación entra en conflicto ya que decide excluir a los equipos con jugadores extranjeros, en su mayoría suizos, y el campeonato se termina dividiendo en dos.

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El escudo y sus logros

En 1908 se disputaron dos campeonatos, uno federal, también abierto a extranjeros, y otro italiano, dirigido solo a italianos. Así resumió las asambleas federales que llevaron a dividir el campeonato en dos el periódico de Turín La Stampa: “Los amantes de este deporte recuerdan cada vez más el número de extranjeros participantes [… que impiden] que las empresas jóvenes se hagan valer ante los jugadores italianos o compitan en ellas… Fue necesario excluir al campeón extranjero del Campeonato Nacional… Se decidió entonces: 1 ° hacer que los campeonatos italianos solo jueguen los jugadores italianos. 2 ° además de ese campeonato, una competencia de campeonato federal abierta a cualquier jugador miembro de las Sociedades Federadas. Ambas licitaciones se dividirán en Categoría I, II y III. En conclusión, la carrera preexistente se dejó como estaba, que es gratuita para todos, pero el nombre fue cambiado en la Carrera Federal, mientras que el Campeonato Italiano se estableció como un campeonato muy importante, abierta solo para los italianos, y que tendrá como recompensa la hermosa copa…”. O sea, el título oficial va para los que jueguen el campeonato de italianos. Ese campeonato entonces contó con la salida de algunos equipos importantes por estar en desacuerdo con la Federación, como por ejemplo el Genoa, el Milan y el Torino, no así la Juventus que si terminó participando, aunque con un equipo diezmado que terminó cayendo ante el Pro Vercelli.

Los dos equipos que acompañaron a nuestro homenajeado al triangular final fueron el Andrea Doria por Liguria y el US Milanese por Lombardía. En la ronda final los de Milano se impusieron por 5 a 1 en el primer partido ante los genoveses, mientras el equipo piamontés tenía jornada libre. Su debut en la fase final fue un 0 a 0 de local ante el Milanese y luego vencieron al Andrea Doria por 2 a 1. La cuarta jornada vio la victoria del Milanese ante Andrea Doria por 2 a 1 y en la quinta fecha se iba a dar un resultado clave, cuando el Pro Vercelli vencía al Milanese por 2 a 1 de visitante. A la última jornada entonces llegaban el Milanese y el Pro Vercelli con 5 puntos y el Andrea Doria sin puntos y obviamente, sin chances. Un empate le alcanzaba al equipo blanco para lograr el título nacional, y adivinen que sucedió… Si, ambos equipos igualaron en uno para darle al Pro Vercelli el primer título de su historia. El tanto fue anotado por Milano II, como se conocía a Felice, el segundo de los cuatro hermanos Milano, que serían una parte fundamental en la historia del equipo, sobre todo Giuseppe, el mayor, que además sería técnico del equipo. Los otros eran Aldo (Milano III) y Remigio (Milano IV). El equipo formaba con un clásico 2-3-5 con Giovanni Innocenti en el arco, Carlo Salvaneschi y Vicenzo Celoria abajo, un mediocampo formado por Guido Ara, Giuseppe Milano y Pietro Leone y la delantera formada por Romussi, Marcello Bertinetti (si, el mismo que nombramos anteriormente), Vincenzo Fresia, Visconti y su figura: Carlo Rampini. Al siguiente año si volverían algunos de los grandes equipos de la época pero el campeón siguió su paso arrollador. El Torino y el Genoa fueron los que quedaron en el camino. En la final se iba a enfrentar al Milanese que había dejado atrás a unos tales Milan e Internazionale, otras épocas. 2 a 0 de local y 2 a 2 de visitante fueron los resultados que les dieron el bicampeonato a los Leones.

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Ara, Leone y Milano I, cracks de la época

En 1910 se dio otra polémica típica de las que solemos ver en el Calcio. Esta vez el campeonato era una rueda todos contra todos, con 9 participantes: Milan, Inter, Milanese, Torino, Juventus, Andrea Doria, Genoa, Ausonia y Pro Vercelli. A lo largo del campeonato, Pro Vercelli e Inter demostraron ser superiores a todos los rivales. Ambos terminarían el torneo con 25 puntos y definirían el título en un partido final. El problema surgió cuando hubo que elegir la fecha de disputa, ya que quedaban solo tres fines de semana antes de que juegue la Selección ante Francia y los equipos no estén con todo sus jugadores. Los días disponibles eran el 17 de abril, el 24 de abril y el 1 de mayo. El Pro Vercelli pidió no jugar el 17 ya que tenían que ir a un concurso de estudiantes, donde varios jugadores estaban anotados (recordemos que no había profesionalismo en esas épocas), por lo que la Federación dictaminó que se juegue el 24, cosa que también complicaba a los piamonteses ya que tres de sus figuras, Fresia, Felice Milano e Innocenti tenían obligaciones militares imposibles de esquivar. Para eso, el presidente Bozino pidió que se traslade la final al 1 de mayo pero los Neroazzurros se negaron porque tenían una gira por Toscana y Emilia y algunos de sus jugadores no podrían estar por cuestiones de trabajo. La FIGC decidió dar por terminada la discusión poniendo el 24 como fecha de la final a lo que el presidente del Pro Vercelli respondió presentando un equipo con jugadores de 11 a 15 años. El resultado, claramente fue en favor del Inter que ganó 10 a 3 y así consiguió su primer título con los jugadores del equipo titular rival burlándose de ellos en la tribuna.

Desde el diario Foot-Ball de la Federación, escribieron indignados: “Para nosotros, hoy en día, toca una tarea ingrata y triste… nos vemos obligados a revisar, con el estado de ánimo siendo movido por la indignación, que debería haber sido la apoteosis del campeonato que tanto luchó en 1910 y fue cambiado por un espectáculo de marionetas donde parecían once palos de golf plantados que dieron rienda suelta a su mal infancia abandonada a su instinto. El equipo que llegó a oponerse a la Internazionale tardó poco en aparecer. Hasta que al fin, llegaron los miembros del cuarto equipo de Pro Vercelli, con edades de once a catorce años según el árbitro, el Sr. Meazza cuando vio los documentos de identidad. El capitán del equipo es un niño de once años, de no más de un metro. Los Vercellesi han encontrado su forma más terrible de venganza: han arrojado a sus jugadores más pequeños contra los oponentes. No corres ningún peligro: eres pequeño, no se atreverán tocarte… En el campo, pasó de todo. Esos minúsculos matones tocaron el balón con sus manos, empujaron a sus oponentes… Después de anotar los primeros goles sin mucho esfuerzo, la Internacional jugó solo para terminar el juego. Y entonces… los propios Vercellesi marcaron goles en su propia meta. Los backs los metieron en su propia red. O deporte, ¿a dónde fuiste? Esos pequeños futbolistas que son grandes promesas igual encontraron el camino a la meta. No porque sabían: sólo porque los defensores de los Neroazzurros, para no jugar fuerte, los dejaban jugar para que se diviertan. Por fin el engaño colosal terminó. Los jugadores del Inter cuando se iban recibieron golpes en las piernas por un espectador. Una cosa realmente nos complace: … la actitud admirable de la Internacional. Ante las burlas y las provocaciones, ellos la enfrentaron con calma y seriedad… Eran los hombres del deporte real: y esos once mocosos prepotentes, imprudentemente incitaron el insulto a todo un equipo valiente, que no estaban en los componentes de este acto mínimo de la violencia”. La polémica terminó costándoles la suspensión a los jugadores titulares para el próximo campeonato, además de multas por 200 libras. Finalmente, la sanción se redujo y pudieron participar al año siguiente.

Para demostrar que seguían siendo los mejores, los Leones blancos lograron el certamen de punta a punta con cinco puntos de ventaja por sobre el Milan y venciendo en la final nacional al Vicenza. Sería el comienzo de otra gran época que terminaría con un tricampeonato, venciendo al Venezia en un global de 13-0 (!) y a la Lazio por 6 a 0, en los años siguientes. El último, de hecho, fue un torneo con muchos más equipos y diferentes regiones. Para entender la importancia del equipo, diremos que el 1 de mayo de 1913, Italia vencería a Bélgica por 1 a 0 con nuevo jugadores del equipo entre los titulares. En la siguiente temporada aparecieron el Genoa y el Casale, quienes finalmente lograrían los títulos antes de la llegada de la Primera Guerra Mundial. Luego de esta y ya con un sistema mucho más grande y con 66 equipos divididos en regiones, el Pro Vercelli ganaría su grupo en Piamonte pero quedaría afuera en la siguiente ronda. Volvería a codearse con la gloria en la temporada 1920-21, cuando vencieron al Pisa en la final regional. Al año siguiente la Federación sufrió una escisión aunque los equipos más fuertes quedaron enrolados en la llamada Confederazione Calcistica Italiana (CCI), donde los Leones blancos logran el bicampeonato venciendo en la final al Fortitudo, que años más tarde pasaría a llamarse Roma. La temporada siguiente es eliminado por el campeón Genoa y luego es el tiempo del Bologna, quien no lo deja clasificarse a las fases finales. En 1923 estalla el caso Rosetta, cuando Virginio Rosetta y Gustavo Gay renunciaron a jugar en el equipo para ir a competir para la Juventus de Agnelli y el Milan respectivamente, que empezaban a pagar sueldos, a lo que Bozino respondió diciendo que eso era un robo. Rosetta finalmente no pudo jugar y a la Juventus se le dieron por perdido tres de los siete partidos que el defensor había jugado. Empezaba a certificarse el profesionalismo. En esos años se iban a empezar a hacer fuertes los equipos de Turín y el Pro Vercelli empezaba a entrar en una curva descendente de la que lo salvaba su jugador estrella: Silvio Piola.

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Piola con un tal Boniperti

En la temporada 1929-30 se crea la renovada Serie A y el equipo piamontés es uno de los admitidos. Termina noveno con 33 puntos, a 17 del campeón, el Ambrosiana (nombre que llevaba el Inter en ese momento). Mientras la Juventus lograba su famoso “Quinquenio de Oro”, el Pro Vercelli subsistía como podía y Bozino se negaba a vender a Piola “No venderemos a Piola ni por todo el oro del mundo, una vez que lo vendamos empezará el declive del Pro Vercelli”. El oro del mundo llegó en la temporada 1934-35 para llevarse sus goles a la Lazio. Dejaba el equipo con 51 goles en 127, terminaría su trayectoria con 290 goles, siendo el máximo goleador histórico de la Serie A, además de lograr dos tantos en la final del Mundial de 1938. Hoy el estadio del Pro lleva su nombre. Esa temporada el equipo lograría solo 5 victorias, la misma cantidad de empates y 20 derrotas, para terminar último cómodo en la tabla. Las palabras del presidente se hacían realidad. El Pro Vercelli, siete veces campeón, seguía los pasos del Genoa y descendía a Segunda.

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La página oficial del club no olvida la historia

Todos pensaban que iba a volver rápido, como le ocurrió al Genoa, pero esa realidad nunca llegó. Fue quinto en su primera temporada y luego peleó siempre el descenso, hasta que en 1941 cae por primera vez a la Serie C. A partir de la década del cincuenta empezó a oscilar entre la Serie C, C2 y la D. En 1990 el club cae en quiebra y queda afuera de las ligas nacionales, período en el que empieza a jugar nuevamente en el Campeonato Interregional, hasta que vuelve a la Serie D en 1992. Ascienden a la C2 en 1994, en lo fue un gran logro después de años de amarguras. El equipo se mantiene en esa división (luego llamada Lega Pro Segunda División). Hasta el 2010, que por razones financieras el Pro Vercelli deja de existir. La tradición deportiva y la marca son asumidas por Pro Belvedere Vercelli, equipo nacido en 2006, y una especie de clásico. Se arma una mesa técnica entre el Belvedere y los antiguos ejecutivos de Pro para salvar el histórico equipo blanco y sus siete campeonatos. Las autoridades municipales asignan la marca histórica a la gestión del Pro Belvedere Vercelli. De acuerdo con Massimo, presidente de Pro Belvedere, que se compromete a cambiar el nombre de su compañía y cambia su nombre a Football Club Pro Vercelli 1892.

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El plantel que ascendió tras 64 años

En la temporada 2011-2012 el equipo dirigido por Maurizio Braghin es la gran sorpresa del certamen, saliendo quinto y llegando a la final por el segundo ascenso, donde empatan 0 a 0 con el Carpi y luego lo vencen 3 a 1 para volver a la Serie B después de 64 años. No logra mantenerse pero vuelve a subir en la siguiente temporada. Se mantiene durante un par de años y esta temporada vuelve a caer a la serie C al terminar 21° entre 22 participantes.  Sin dudas, una especie de Alumni italiano. Sus hinchas sueñan con volver aunque sea a disputar esos partidos ante el odiado Inter, y que de una vez por todas se termine la pesadilla. Igual, pese al descenso, hoy están más cerca que décadas anteriores.

Fuentes: 1, 2, 3

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